Ángel de Miguel, presidenta de Cepyme, en Salamanca este martes
La presidenta de Cepyme pide a los políticos que piensen «primero en pequeño» para no ahogar a las pymes
Ángela de Miguel advierte de la desaparición de 25.000 microempresas desde la pandemia del coronavirus
La presidenta de Cepyme (Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa), Ángela de Miguel, ha analizado en Salamanca los retos y las oportunidades a los que se enfrentan las pymes y ha pedido tanto a legisladores y políticos que piensen «primero en pequeño» para no ahogar económicamente a las pymes.
De Miguel ha subrayado en el foro económico del periódico Salamanca Hoy ‘Las pymes, columna vertebral de la economía y claves para el futuro’ que ésta es «una provincia de pymes», pero que España, en general, también lo es. «Hablamos de que en España el 99 % del tejido productivo son pymes, en Europa es un 94 %, con lo cual yo creo que es una de las señas de identidad de nuestro estilo de vida, de nuestra cultura y de lo que somos».
«La realidad es que ahora mismo estamos en un momento de crecimiento económico y sin embargo, la micropyme es la gran olvidada en España». Según ha indicado De Miguel, han desaparecido 25.000 microempresas desde la pandemia hasta ahora en España y eso, en gran parte, ha subrayado que está muy asociado «al aumento» de costes. «Estamos hablando de que han crecido los costes un 27 %, muy influenciados, sobre todo, por el aumento de costes laborales que están aumentando de una manera que nunca habían crecido tanto», ha destacado.
Este aumento de costes afecta, según ha indicado, a la pyme que «no solamente está desapareciendo, sino que está contratando menos en un momento donde vemos que se contrata más en el año pasado, en el año 2025, la gran empresa contrató 300.000 trabajadores, mientras que la microempresa en toda España ha contratado 3.000», ha dicho.
De Miguel, momentos antes del foro en el que ha participado sobre el futuro de las pymes
De Miguel ha señalado, además, que «el 70 % del empleo en España está en las pymes, que son las grandes olvidadas de las políticas públicas porque están sufriendo ese aumento de costes laborales, una grandísima presión fiscal que recae especialmente sobre la empresa y unas cargas burocráticas y unas exigencias normativas que es muy complicado y costoso para cumplir para una empresa pequeñita».
La presidenta de Cepyme ha recordado que una empresa con uno o dos trabajadores «no tiene departamento jurídico ni departamento financiero, ni departamento de sostenibilidad, ni de prevención de riesgos laborales, ni de protección de datos… cosa que sí tiene una gran empresa».
Preguntada por las reivindicaciones fundamentales que reclaman al respecto, De Miguel ha asegurado que hay una «que englobaría todo: ‘Piensa primero en pequeño’. Si nosotros pensamos cuando estamos legislando, cuando estamos regulando, cuando estamos decidiendo cualquier política pública, si nosotros pensamos en la microempresa, eso lo va a poder cumplir una gran multinacional».
Sin embargo, ha lamentado De Miguel, «ahora lo estamos haciendo al revés, pensamos en normativa y en soluciones para una gran empresa y la realidad de España no es esa, el 94 % de las empresas españolas son microempresas de menos de 10 trabajadores con una media de 4,6 trabajadores».
Ángela de Miguel, en Salamanca
Por esta razón, la presidenta de Cepyme ha asegurado «la pequeña empresa, por mucho que quiera, jamás se va a poder adaptar a una norma pensada para una empresa grande por una cuestión evidente, porque no tiene las capacidades y la acabamos ahogando».
En cuanto al aumento de la energía que se sufre actualmente, De Miguel ha subrayado que «no hay mucha diferencia entre una microempresa o la economía de nuestras casas. Para un pequeño restaurante, que se disparen los precios en la energía, es terrible, igual que para un pequeño repartidor la subida del diésel o de los combustibles que estamos teniendo tiene un impacto muy negativo».
«La pyme tiene un margen de rentabilidad de un tres % para lo que un autónomo trabaja de media en España entre 45 y 70 horas semanales. Este aumento de costes, lo que provoca es que ya no lo vamos a poder absorber y al final lo vamos a tener que repercutir en el precio o cerrar si no se toman más medidas», ha lamentado De Miguel.