El delegado del Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen(C.), asiste a la celebración de Nuestra Señora de la Merced en la cárcel de PalenciaBrágimo / Ical

El Gobierno desmiente a los funcionarios y dice que no hay masificación ni muchas agresiones en las cárceles de Castilla y León

Así se ha pronunciado el delegado del Ejecutivo en la Comunidad, Nicanor Sen, durante la celebración de la patrona de las cárceles en el presidio de Palencia

El delegado del Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen, rechazó este jueves que exista masificación en los centros penitenciarios de la Comunidad, y aseguró que las agresiones se mantienen dentro de la media nacional. Por ello, descartó que se registre un número «alarmante» de incidentes en las prisiones. «Yo creo que no están masificadas y ahí están los datos», afirmó Sen, quien explicó que, incluso, existen centros con módulos que no se encuentran abiertos precisamente por la ausencia de sobreocupación.

El delegado sí admitió que pueden producirse situaciones puntuales mientras se efectúan traslados de internos entre establecimientos penitenciarios, pero insistió en que «la situación de las cárceles de Castilla y León es de normalidad», informa Ical.

Sen realizó estas declaraciones durante su asistencia a la celebración de la festividad de Nuestra Señora de la Merced en el Centro Penitenciario La Moraleja, en Dueñas (Palencia), que cuenta actualmente con 1.162 internos y una plantilla de 502 trabajadores, según los datos facilitados por su directora, Marta Touya.

Respecto a las denuncias sindicales sobre un incremento de la violencia en las prisiones, el delegado del Gobierno señaló que los sindicatos «tienen que dar su opinión sobre las situaciones y las circunstancias», pero indicó que estas afirmaciones no tienen que ver con los datos que dispone el Ejecutivo. «Según los datos que tenemos en el Gobierno de España, se mantienen dentro de esa media nacional. No existe un número de agresiones alarmantes en nuestra Comunidad», aseguró.

En cuanto a las necesidades de personal, Sen defendió el trabajo desarrollado por el Gobierno junto a los sindicatos para reforzar las plantillas, y aseguró que las últimas convocatorias de empleo habían sido «muy importantes». «En la mayor parte de ellas se han extraído el cien por cien de las plazas vacantes», afirmó, antes de señalar que existe una mesa de diálogo «permanentemente abierta» para mejorar las condiciones de los funcionarios y los medios de los centros.

Además, el delegado del Gobierno reivindicó el modelo penitenciario español, basado en la reeducación y la reinserción, y destacó el trabajo diario de los funcionarios para que las personas que cumplen condena puedan regresar posteriormente a la sociedad. «No se nos tiene que olvidar que este no es el último paso y que también pueden enmendar sus vidas, redireccionarlas hacia una inserción en la sociedad», manifestó.

La Moraleja, 1.162 internos

Por su parte, la directora del Centro Penitenciario La Moraleja, Marta Touya, explicó que actualmente alberga a 1.162 internos, una cifra alejada de los aproximadamente 1.800 que llegó a registrar hace entre diez y doce años, y vinculó el descenso con las modificaciones introducidas en el Código Penal.

La prisión cuenta actualmente con una plantilla de 502 trabajadores, según apuntó Touya, quien reconoció una «mejora significativa» después de las últimas incorporaciones, aunque advirtió de que continúan existiendo necesidades. «Aún así todavía nos faltan recursos, nos faltan recursos sobre todo personales», señaló.

La directora explicó que el refuerzo se había dejado notar especialmente en las oficinas, y precisó que las necesidades de plantilla varían dependiendo de las jubilaciones y otras circunstancias. «Ahora la media en cuanto a población penitenciaria y compañeros es una media bastante razonable», aseguró.

Sen junto a la directoria de a cárcel de Palencia, Marta Touya, el alcalde de Dueñas, Miguel Ángel Blanco; y el subdelegado del Gobierno, Eduardo SantiagoBrágimo / Ical

Touya rechazó también que La Moraleja haya experimentado un incremento especial de la peligrosidad de sus internos, y explicó que el centro recibe presos en régimen cerrado y primer grado, algo que no sucede en todos los establecimientos penitenciarios. «¿Que hay conflictos? Sí, evidentemente trabajamos en un entorno que es hostil», reconoció.

La directora relacionó parte de los comportamientos disruptivos y agresivos con los problemas de salud mental y el consumo de drogas, aunque precisó que no se habían producido situaciones de una gravedad que hubieran ocasionado daños «irreparables» a los trabajadores.

En este aspecto, Touya significó que la atención a la salud mental es una de las principales preocupaciones actuales del centro penitenciario. «La salud mental, que a mí me preocupa especialmente, es un caballo de batalla en el que estamos ahora», afirmó.

La Moraleja trabaja también con programas dirigidos a diferentes problemáticas, entre ellas las relacionadas con agresores sexuales, el uso y abuso de pornografía infantil y el consumo de drogas, según la directora, quien añadió que las necesidades de tratamiento de la población penitenciaria evolucionan y obligan a adaptar los programas.

La directora detalló, en cuanto al perfil de los internos, que se trata de una prisión masculina con una edad media situada entre los 40 y los 50 años, aunque cada vez recibe más jóvenes de entre 18 y 21 años, que anteriormente eran derivados a Villanubla (Valladolid).

Asimismo, añadió que el centro dispone por ello de un módulo de jóvenes dedicado al deporte y que los delitos contra la salud pública y los robos se encuentran entre los más frecuentes. «La Moraleja es un centro tipo que recibe internos condenados por toda clase de delitos», concluyó.