El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska

El ministro del Interior, Fernando Grande-MarlaskaCésar Vallejo Rodríguez / Europa Press

Marlaska hacina en la cárcel de Salamanca a casi 200 presos por encima de su capacidad

La preocupación sindical se ha intensificado después de tres agresiones a funcionarios registradas en Castilla y León en apenas dos meses

El Centro Penitenciario de Topas (Salamanca) vuelve a situarse en el foco de la preocupación sindical. Comisiones Obreras ha reiterado ante la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias la queja presentada en octubre de 2025 por la masificación crónica del centro, diseñado para un máximo de 1.008 internos y que actualmente supera los 1.200. Una presión que, según el sindicato, está detrás del incremento de la conflictividad y de los episodios violentos registrados en los últimos meses.

«Esta situación dificulta el normal funcionamiento de la actividad penitenciaria y deteriora las condiciones laborales de los empleados públicos», señala CC. OO., que advierte de que la plantilla trabaja desde hace meses en un contexto «de máxima tensión», como han apuntado en un comunicado recogido por El Debate.

A la sobreocupación se suma el retraso en la implantación de la jornada laboral de 35 horas, comprometida por la Administración y aún sin aplicar más de dos meses después de la fecha prevista.

Para el sindicato, este incumplimiento alimenta el malestar de los trabajadores, que afrontan turnos cada vez más exigentes en un centro saturado y con vacantes sin cubrir, especialmente en el área sanitaria.

Cárcel de Topas, en Salamanca

Cárcel de Topas, en Salamancawww.apfp.es

Por todo ello, ha exigido «respuestas inmediatas por parte de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias antes de que una situación ya muy preocupante alcance niveles aún más difíciles de gestionar».

Agresiones recientes

La preocupación sindical se ha intensificado tras tres agresiones a funcionarios registradas en Castilla y León en apenas dos meses, un patrón que los representantes laborales vinculan directamente a la falta de personal y al aumento de la presión en los módulos.

En la propia cárcel de Topas, un funcionario fue agredido cuando intervenía en una disputa entre internos en un módulo conflictivo en mayo de este mismo año. El trabajador sufrió lesiones que requirieron atención médica. CC. OO. subraya que el módulo llevaba semanas operando por encima de su capacidad.

Otro ejemplo ha tenido lugar en junio de este 2026 en la cárcel de León (Mansilla de las Mulas), durante la apertura de celdas. Un interno catalogado como de especial seguimiento atacó a un funcionario, causándole varias contusiones. El sindicato ha denunciado también que este centro arrastra un déficit estructural de personal que dificulta la gestión de internos de alta conflictividad.

Por último, en abril de este año un trabajador de la cárcel de Palencia (La Moraleja, Dueñas) ha resultado herido durante un traslado interno tras ser golpeado por un preso. La organización sindical había recordado en su día que el módulo afectado llevaba semanas con dotaciones mínimas.

Estos tres episodios, advierte CC. OO., «no son hechos aislados, sino la consecuencia directa de un deterioro progresivo del sistema penitenciario en la Comunidad».

Por esta razón, el sindicato ha reclamado medidas inmediatas en el caso de Salamanca para frenar el deterioro del clima laboral y de la seguridad. Algunas de ellas son redistribuir la población reclusa para aliviar la saturación de Topas; cubrir las vacantes sanitarias y de vigilancia; aplicar de forma inmediata la jornada de 35 horas y reforzar los protocolos de seguridad ante el aumento de agresiones.

CC. OO. ha advertido de que la combinación de masificación, falta de personal, retrasos laborales y repunte de violencia está llevando a los centros penitenciarios de Castilla y León a una situación «muy preocupante» que podría derivar en escenarios «aún más difíciles de gestionar».

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