Centro de menores Zambrana de Valladolid, imagen de archivoRubén Cacho

Trabajadores «acorralados» y amenazas de muerte en un centro de menores de Valladolid

El comité de empresa asegura que varios internos amenazaron a educadores y seguridad, causaron destrozos y permanecieron unos 20 minutos «haciendo y deshaciendo por el centro lo que quisieron»

Nuevo episodio de violencia en el Centro de Menores Zambrana de Valladolid. El comité de empresa ha denunciado que varios trabajadores quedaron el sábado «acorralados» en una de las unidades mientras un grupo de internos profería amenazas y golpeaba puertas y mobiliario.

Todo comenzó a primera hora de la mañana por un conflicto relacionado con el desayuno. Varios internos se negaron a aceptar determinados alimentos y reclamaron cambios, aunque los representantes de los trabajadores sostienen que aquello fue únicamente el detonante de un problema que viene de atrás. «No ha sido por el pan ni por los cereales», señalaron fuentes del comité de empresa a la agencia Ical. «Los chavales han ido creciendo poco a poco, viendo que no hay consecuencias, no hay acciones, hasta que llegamos a este punto», explicaron. «Hoy era esto, podía haber sido cualquier cosa», añadieron.

La tensión fue aumentando hasta que uno de los educadores quedó rodeado y amenazado por varios internos y se vio obligado a abandonar la unidad, según la versión ofrecida por el comité. Se trata de un trabajador con alrededor de 20 años de experiencia en Zambrana que «sabe cuándo es peligroso y cuándo no» y que «ve el problema real».

Al mismo tiempo, otra trabajadora permanecía refugiada en la cocina. «Mientras estaban arrinconando a un compañero, estaban haciendo lo mismo con otra compañera en la cocina», relataron desde el comité, que advierte del riesgo añadido de que la profesional se encontrara en una estancia donde había «bandejas, jarras de agua, comida o menaje» al alcance.

Los trabajadores activaron entonces el sistema antipánico y los vigilantes de seguridad acudieron a la unidad. Los representantes laborales reconocen que, hasta ese momento, «los protocolos funcionaron bien». El problema llegó cuando el personal de seguridad intentó acceder al interior.

Según el relato trasladado por el comité a Ical, varios internos esperaban a los vigilantes en el pasillo y les profirieron amenazas de muerte. Finalmente, los miembros de seguridad tuvieron que retirarse. «Los compañeros de seguridad vieron que no tenían las capacidades, los recursos y tuvieron que salirse», señalaron.

Dos educadores quedaron entonces dentro de la unidad sin apoyo durante alrededor de un cuarto de hora. «Mis compañeros se quedaron 15 minutos solos dentro de la unidad», denunciaron. «Imagínate qué locura, 15 minutos solos en esa situación, sin que interviniese nadie», añadieron.

El comité asegura que durante el incidente también hubo golpes contra puertas y mobiliario y que los internos permanecieron alrededor de 20 minutos «haciendo y deshaciendo por el centro lo que quisieron». «Jamás había pasado esto en la historia de Zambrana», añdieron.

Críticas a la falta de personal y los protocolos

Para el comité de empresa, lo ocurrido este sábado vuelve a poner sobre la mesa problemas que lleva tiempo denunciando en Zambrana. Sus representantes señalan la falta de medios humanos, la pérdida de experiencia entre el personal de seguridad y los cambios introducidos en los protocolos de actuación durante los últimos años.

En concreto, aseguran que los protocolos «han cambiado muchas veces en estos últimos dos años» y son «cada vez más laxos», una situación que, según denuncian, ha dejado a los trabajadores con «menos herramientas para poder actuar».

A ello suman la elevada rotación y las bajas entre los profesionales. El comité cifra de forma aproximada en un «30 o 40 %» la parte de la plantilla afectada por bajas, excedencias y puestos que quedan vacantes, y reclama incorporar a «gente que esté preparada» para trabajar en este tipo de centros.

También rechaza que se atribuya a los educadores parte de los problemas que atraviesa Zambrana. «No me puedes pedir que actúe y que las cosas funcionen como funcionaban hace tres años», sostienen los representantes de los trabajadores.

El comité plantea acudir a la Fiscalía

Después de lo ocurrido, el comité plantea trasladar el caso a la Inspección de Trabajo y al Ministerio Fiscal al considerar que «se han incumplido todos los protocolos» y que los profesionales estuvieron expuestos a «un grandísimo riesgo». Los representantes de la plantilla reclaman además una reunión con la dirección del centro para abordar sus reivindicaciones. «Llevamos pidiéndolo meses y meses», aseguran, antes de reclamar que «se siente a escucharnos».

Entre las medidas que consideran necesarias incluyen revisar la situación de los internos mayores de edad con perfiles más conflictivos, especialmente aquellos que llevan años en el centro y que, según las fuentes, «ya no han aprovechado el recurso». También piden reforzar los controles para impedir la entrada de drogas y revisar los actuales protocolos.

Tras el incidente, dos de los tres internos considerados más agresivos fueron trasladados de forma rápida y cautelar a una medida de separación. El tercero no fue llevado inicialmente porque tenía prevista una visita. «Que se pongan un poco en serio», reclaman los representantes de los trabajadores, que piden recuperar unas condiciones que garanticen la seguridad de los profesionales y permitan avanzar hacia una «reinserción real» de los menores.