Monasterio de Santa María, procedente de Sacramenia (Segovia) e instalado en Miami
La rocambolesca historia de cómo un monasterio medieval segoviano fue llevado piedra a piedra a Estados Unidos
El edificio, construido hace 800 años, es «uno de los casos más sorprendentes de la dispersión del patrimonio en España»
Aunque sea difícil de creer, un monasterio segoviano edificado entre el siglo XII y el XIII se encuentra instalado en el sur de Estados Unidos. Y para hacerlo, se trasladaron desde España hasta Norteamérica sus 35.784 piedras embaladas en 10.751 cajas de madera. Se trata del Monasterio de Santa María, procedente de la localidad de Sacramenia, y que actualmente se encuentra en North Miami Beach, una pequeña ciudad de Florida donde el edificio –al que cuesta llamar «inmueble»–reposa bajo el nombre de Spanish Ancient Monastery. Esta es la rocambolesca historia de «uno de los casos más sorprendentes de la dispersión del patrimonio en España».
Así define el caso Nostra et Mundi, un proyecto cultural de ámbito internacional que pretende difundir el patrimonio cultural de Castilla y León que actualmente se encuentra fuera de España y que está liderado por la Fundación de Castilla y León y las Cortes de Castilla y León, y cuenta con socios de reconocido prestigio en el ámbito cultural y académico. Esta iniciativa ha localizado más de 300 obras castellanas y leonesas en colecciones de todo el mundo, aunque el caso de este monasterio segoviano sea uno de los más desconcertantes.
El monasterio cisterciense de Sacramenia, acabado a principios del siglo XIII, contó con distintas reformas a lo largo de los siglos, con la edificación de su iglesia a finales del siglo XIV y principios del XV. Tras cientos de años de estabilidad, es en el XIX cuando comienza su declive, con un grave deterioro producido a raíz de las distintas desamortizaciones acaecidas en aquella época, que derivaron en su adquisición por parte de un particular, el abogado Ramón Cano, en 1820, según Nostra et Mundi.
El monasterio de Sacramenia, actualmente en North Miami Florida Beach
El jurista, procedente de Castrillo de Duero, en Valladolid, se dedicó a desmantelar el edificio en tiempo récord, arrancando puertas, rejas o pavimentos. «Una rapiña terrible que dejó todo el conjunto monacal, con excepción de la iglesia, en un estado deplorable», apuntan desde la iniciativa, que señala que, aunque en 1823 «se restituyó nuevamente a los monjes el monasterio, la situación en la que se hallaba los llevó a acometer las obras imprescindibles de restauración». «Duró poco tiempo su estancia en el centro, pues la desamortización de Mendizábal en 1835 propició la venta del monasterio», precisan.
Al año siguiente, tanto las dependencias monacales como el coto de Sacramenia pasaron a manos de José Bustamante, un brigadier de artillería que mantuvo el conjunto hasta que pasó a manos de la familia Guitián.«Desde entonces, las sucesivas obras de adaptación sumieron en un progresivo deterioro el monasterio: se tabicaron salas nobles para ser transformadas en graneros, establos, almacenes, además de servir sus dependencias como cantera barata de materiales», detallan desde Nostra et Mundi.
Comprado por Hearst
Fue entonces cuando entró en escena William Randolph Hearst, el magnate de la prensa estadounidense y famoso promotor del amarillismo. A través de su agente de compras, Arthur Byne, adquirió el monasterio, a excepción de la iglesia, que todavía pervive en el pueblo. El resto fue desmontado y, pese a las presiones y las denuncias ante el Minsiterio de Bellas Artes, el citado Byne consiguió acallar a los críticos a base de billetes.
Una vez embaladas todas las piezas del monasterio, fueron llevadas hasta la localidad vallisoletana de Peñafiel y de ahí a Madrid en tren. Posteriormente, desde Cádiz, fueron embarcadas hasta Nueva York, en 1927, donde, por temor a la fiebre aftosa, la paja con la que venían protegidas las piezas fue sustituida por virutas de madera. En esas, llegó el crack del 29, que golpeó de llenó el bolsillo de Hearst, quien trató de vender, sin éxito, el conjunto, que permaneció durante un cuarto de siglo en un almacén portuario cerca de la ciudad estadounidense.
William Randolph Hearst, en un retrato fotográfico de autor desconocido
Tras la muerte del magnate de la prensa, en 1951, sus herederos trataron de subastarlo, rebajando su precio hasta los 19.000 euros.« Las Galerías Hammer de Nueva York consiguieron finalmente vender las dependencias monacales a los promotores inmobiliarios E. Raymond Moss y William S. Edgemon, cuyo objetivo era servirse de dicho monasterio desbaratado como reclamo turístico en un complejo de ocio proyectado en Miami», añaden desde la iniciativa de la Fundación Castilla y León.
El monasterio desensamblado viajó de Nueva York al puerto de Everglades, en Florida, y de allí a North Miami Beach, donde fue reconstruido con mucha dificultad en 1954. «Llegado a ese punto, carente de función y en un emplazamiento tan ajeno a su lugar de origen, finalmente en 1962 la diócesis episcopal del sur de Florida se hizo con la propiedad y transformó sus dependencias a fin de ser adaptadas a la nueva Church of Saint Bernard de Clairvaux, donde el templo fue ubicado en el espacio que en su día constituyó el refectorio», explican desde Nostra et Mundi.
Patio del The Spanish Ancient Monastery, en Estados Unidos
«Resulta sin duda extraordinario, y a priori desconcertante, contar con un monasterio cisterciense del medievo europeo en North Miami Beach (Florida), pero también en Sacramenia (Segovia) donde se preserva la iglesia. Por ello, se trata de un monasterio en dos continentes. La iglesia forma parte de una finca de propiedad particular, la restauración del templo en la citada localidad segoviana fue acometida por José Miguel Merino de Cáceres, quien no solo dedicó notables esfuerzos a la recuperación de lo que aún se conservaba en Sacramenia, sino también a difundir, a través de diversas publicaciones, tan azarosa y peculiar historia», indican desde este proyecto.
Desde The Cultural Landscape Foundation, por su parte, afirman que el edificio está emplazado en la esquina sureste de un antiguo vivero a orillas del Canal de Miami, rodeado de jardines formales diseñados en la década de 1950 por feligreses, «inspirados en los jardines monásticos españoles».
«En contraste con la exuberante vegetación tropical típica de Florida, los terrenos del norte del refectorio se caracterizan por setos cuidadosamente recortados que delimitan diferentes espacios ajardinados. Senderos lineales rodean estatuas religiosas y fuentes situadas en parterres y amplias zonas de césped. Arcadas de intrincada construcción rodean el claustro de la iglesia y ofrecen vistas enmarcadas de los jardines a través de arcos», detallan en una ficha sobre el hoy en día Spanish Ancient Monastery, uno de los tesoros patrimoniales españoles que radican fuera de nuestras fronteras.