Animales muertos tras un reciente ataque de lobo en Salamanca, que mató incluso al mastín que cuidaba las ovejas (c)Asaja Salamanca

Los ataques de lobos se disparan en Castilla y León: «Nos va a tocar dormir con las ovejas como hace 60 años»

Los ganaderos lamentan, además, que al no poder dejar a los animales sueltos, el campo está abandonado y llegan los incendios: «Hace más un rebaño que 20 personas desbrozando»

En Castilla y León, durante 2025 se registraron 4.474 ataques de lobo a explotaciones ganaderas, con un balance de 6.294 cabezas de ganado muertas y otras 585 heridas, según los datos ofrecidos por la Junta de Castilla y León. En 2024 los ataques alcanzaron los 3.973 con 5.985 animales muertos. En 2023 los ataques fueron 3.566; en 2022 ascendieron a 3.237 y en 2021, a 2.694. En estos últimos cinco años, por tanto, los ganaderos castellanos y leoneses han sufrido 1.780 ataques de lobo más.

Los profesionales del campo recuerdan para El Debate que los daños ocasionados por el lobo sobre la ganadería continúan aumentando cada año, lo que compromete la viabilidad de numerosas explotaciones y dificulta la convivencia entre la conservación de la especie y el mantenimiento de una actividad esencial para el medio rural.

«La Junta debe controlar esta especie porque actualmente es incompatible con la ganadería», asegura Manuel Ullán, ganadero salmantino, que añade que desde la inclusión del lobo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial en septiembre del año 2021 «se han asentado porque les dejan criar y cada vez hay más población».

Ataque de lobo sobre un ternero recién nacido en ÁvilaASAJA

«Ya mata hasta de día»

«Actualmente, los ganaderos estamos desesperados porque el lobo ya mata hasta de día. Antes, solía atacar al alba o al atardecer, de noche, pero el hecho de que el campo esté abandonado hace que haya menos movimiento y se atrevan a salir hasta de día», lamenta Ullán, que hace poco sufrió un ataque en el que murieron dos ovejas y el perro mastín.

«Nos va a tocar dormir con las ovejas como hace 60 años. Es la única solución que vemos, estar 24 horas con ellas», añade el ganadero en declaraciones a El Debate. «Esto ya no es una cuestión de pérdidas económicas, es una cuestión de supervivencia del oficio», subraya.

La expansión del lobo al sur del Duero, unida a la prohibición de su control poblacional, ha generado un clima de tensión permanente entre el sector y la administración.

Uno de los terneros muertos en explotaciones salmantinasAsaja Salamanca

Las indemnizaciones, dicen los ganaderos, no cubren el daño real, porque apenas compensan la pérdida de animales, y no tienen en cuenta el estrés del ganado y la ruptura de los ciclos productivos: «No sabes la cantidad de abortos que tenemos». «Una oveja muerta no es solo una oveja muerta. Es un parto perdido, un año de trabajo, y un golpe que no se ve en ninguna estadística», explica.

Mientras tanto, los ataques se suceden en zonas donde hace apenas unos años no había presencia estable de la especie. Hay comarcas en las que los ganaderos hablan de un cambio histórico: «El lobo ya no es algo de la montaña. Está en todas partes».

Incendios sin control

Manuel Ullán, además, ha añadido que como cada vez hay menos explotaciones, hay más pasto y «más combustible para los incendios». «Dicen que ahora tenemos incendios de sexta generación, pero se contradicen porque lo cierto es que limpia más el campo un rebaño que 20 personas desbrozando», indica.

Los incendios denominados de sexta generación son extremos y poco predecibles. Son fuegos fuera de la capacidad de extinción que queman bosques muy estresados por la sequía en atmósferas con mucho más calor. Manuel Ullán asegura: «Si la Junta no lo hace por proteger a los ganaderos, al menos que lo haga por proteger el campo, los bosques, todo el medio ambiente».