El grupo de investigación Historia y Arqueológica de la Universidad de León presentan los resultados de la última campaña arqueológica
Unos investigadores hallan en León un campamento romano ligado al asedio a un castro en las Guerras Cántabras
El equipo de la Universidad de León identifica un recinto militar de 1,7 hectáreas en La Ercina, lo que ayuda a cubrir un vacío en el registro arqueológico de la provincia al relacionarse con un poblado de la Edad del Hierro
Un equipo de investigadores de la Universidad de León (ULe) ha sacado a la luz en el municipio leonés de La Ercina un campamento militar romano directamente vinculado al asedio de La Peña del Castro, hallazgo que aporta información sobre el desarrollo de la conquista romana del norte peninsular durante las Guerras Cántabras.
El descubrimiento abre además la puerta a estudiar si los vencedores destruyeron deliberadamente parte del asentamiento indígena tras su ocupación, ha informado este jueves la institución académica en nota de prensa.
El recinto, de unas 1,7 hectáreas y situado a apenas 500 metros del castro, constituye una de las pruebas más sólidas encontradas hasta ahora en la montaña oriental leonesa para relacionar un campamento romano con un poblado de la Edad del Hierro, una conexión documentada en otros territorios del frente cantábrico pero mucho menos conocida en la provincia de León.
Objetos romanos encontrados en La Peña del Castro en la Ercina, en la provincia de León
Las excavaciones realizadas este verano por el grupo de Historia y Arqueología de la ULE han confirmado la naturaleza militar de la estructura, detectada previamente mediante prospecciones y estudios con fotografía aérea y tecnología LiDAR.
Los arqueólogos han identificado una planta cuadrangular, una característica entrada en clavícula propia de este tipo de fortificaciones romanas y restos materiales vinculados a soldados del ejército imperial.
Entre los hallazgos figuran restos de armamento y tachuelas de las sandalias militares romanas, elementos que refuerzan la interpretación de que el enclave fue utilizado durante las operaciones de conquista del castro.
En su interior se ha documentado además una plataforma de tierra de unos 12 metros de ancho que servía para reforzar las defensas y facilitar la vigilancia, así como indicios de estructuras levantadas con materiales perecederos.
Nuevos datos sobre el asedio
Las investigaciones en La Peña del Castro han permitido confirmar que el ataque romano se produjo por la ladera norte del poblado, una hipótesis planteada en campañas anteriores.
Los arqueólogos ya habían identificado evidencias de un incendio de gran intensidad que arrasó parte del asentamiento y destruyó construcciones relevantes, entre ellas dos templos de la Edad del Hierro descubiertos en excavaciones previas.
El grupo de investigación Historia y Arqueológica de la Universidad de León presentan los resultados de la última campaña arqueológica desarrollada este verano en la en La Peña del Castro en la Ercina
Ahora, los nuevos datos apuntan a la posibilidad de que, una vez consumada la conquista, algunas estructuras fueran demolidas de forma intencionada.
Esa línea de investigación, todavía pendiente de confirmación, permitirá analizar si la acción romana buscó no solo derrotar militarmente a la población local, sino también desarticular sus referentes simbólicos y territoriales.
La presencia de una torre de vigilancia en la zona más elevada del asentamiento refuerza además la hipótesis de un control continuado del territorio tras la conquista.
Los investigadores trabajan ahora para precisar la cronología exacta de los acontecimientos y determinar si la destrucción del castro respondió a un único episodio bélico o se desarrolló en varias fases sucesivas.
Una laguna arqueológica
Según destaca el equipo científico, el descubrimiento ayuda a cubrir una laguna arqueológica en la vertiente cantábrica leonesa, donde hasta ahora faltaban evidencias claras que permitieran relacionar directamente los campamentos romanos con los poblados indígenas sometidos durante las campañas militares de finales del siglo I antes de Cristo.
Asimismo, la ubicación del enclave ofrece nuevas pistas sobre los movimientos de las tropas romanas por el valle del Porma y otros corredores naturales que conectan la cordillera Cantábrica de norte a sur, claves para reconstruir las estrategias seguidas durante la conquista del territorio.