Estatua de Fray Luis de León en el patio de Escuelas Mayores de Salamanca
«Decíamos ayer»: la frase de Fray Luis de León que aún retumba en las aulas de la Universidad de Salamanca
Esta frase breve, pronunciada con la serenidad de sobrevivir a la adversidad sin perder la esencia, sigue marcando la trayectoria del intelectual del Siglo de Oro
Fray Luis de León, poeta, teólogo y humanista, era uno de los grandes intelectuales del Siglo de Oro español. Su brillante trayectoria en la Universidad de Salamanca se vio abruptamente interrumpida en 1572, cuando fue arrestado por la Inquisición. El motivo: haber traducido al castellano el Cantar de los Cantares, una práctica prohibida por el Concilio de Trento y que sus rivales académicos aprovecharon para acusarlo de «libertades heréticas».
Durante casi cinco años permaneció encarcelado en Valladolid, sometido a un proceso largo y hostil. Allí escribió versos que revelan su visión del mundo y su capacidad para resistir la injusticia: «Aquí la envidia y mentira / me tuvieron encerrado…».
Finalmente, en 1577 fue absuelto y autorizado a regresar a Salamanca.
El 29 de enero de 1577, Fray Luis volvió a su aula. La tradición cuenta que, al retomar su clase, pronunció la célebre frase latina «Dicebamus hesterna die» («Decíamos ayer») para simbolizar que la enseñanza, el pensamiento y la búsqueda de la verdad no se detienen ni siquiera ante la persecución.
Aula de Fray Luis de León en Salamanca, donde volvió a dar clases tras su encarcelamiento
Aunque los historiadores advierten que la primera referencia escrita a esta anécdota aparece dos siglos después, lo que sugiere que pudo ser una construcción posterior, la fuerza simbólica de la frase ha sobrevivido intacta. Más allá de su literalidad, representa una actitud: la de continuar sin rencor, sin estridencias, sin victimismo. La de volver al conocimiento como refugio y como destino.
En la Universidad de Salamanca, donde su figura se recuerda con una estatua frente a la fachada plateresca, la frase se ha convertido en un emblema académico. Es una declaración de principios: la universidad como espacio de continuidad, de resistencia intelectual y de libertad frente a las presiones externas.
Invita a volver tras la dificultad
El agustino destacó en su faceta de poeta, y se le considera uno de los grandes autores de la poesía religiosa de la historia, aunque entre su bibliografía se incluyen también obras como De los nombres de Cristo o La perfecta casada, así como traducciones y comentarios en latín a diferentes libros de la Biblia.
Para generaciones de estudiantes y profesores, su célebre frase «Decíamos ayer» es una invitación a perseverar. A retomar el trabajo después de la dificultad. A entender que el pensamiento crítico no se destruye con un encierro, ni con una acusación, ni con el paso del tiempo.