Detalle de una portada de 'El Eco Franciscano', de 1926, ilustrada por Camile Díaz Baliño
Cataluña
¿San Francisco de Asís hablaba catalán? La obsesión nacionalista por reescribir la historia llega a los santos
Otro libro sugiere que santa Teresa de Ávila fue en realidad una abadesa del Monasterio de Pedralbes, en Barcelona
El vínculo entre san Francisco de Asís y Cataluña viene de lejos: los franciscanos han tenido desde siempre una presencia importante en la región –ellos fueron, por ejemplo, los responsables de traducir a Chesterton–, y su presencia puede trazarse hasta 1214, fecha en la que el santo italiano habría llegado al puerto de Barcelona procedente de Génova.
Según el periodista especializado en historia de la Iglesia Luis Antequera, la intención de san Francisco era recorrer el Camino de Santiago y cruzar España hacia Marruecos, con ánimo de evangelizar a los musulmanes. En el lugar donde se alojó el santo en la capital catalana se levantaría poco después un convento franciscano, que se alzaba donde hoy está el edificio del Gobierno Militar de Barcelona.
San Francisco también habría visitado otros puntos de Cataluña, de tal manera que el fraile capuchino e historiador de la cultura popular Fra Valentí Serra señalaba en conversación con El Debate que sería posible incluso trazar una ruta a pie uniendo los lugares. Es un ejercicio interesante y didáctico, pero hay algunos académicos de dudoso currículum y evidente sesgo nacionalista que van más allá.
El Institut Nova Història
Es el caso del conocido Jordi Bilbeny, miembro del polémico Institut Nova Història que obtuvo relevancia mediática por sus proclamas de que Cristóbal Colón era catalán. Su último libro está dedicado precisamente al Poverello: Sant Francesc, els càtars i la llengua catalana, o «San Francisco, los cátaros y la lengua catalana», en el que relaciona los tres conceptos y se vincula al italiano con la herejía albigense.
En esta obra, Bilbeny se propone reconstruir la verdadera historia de san Francisco de Asís en Cataluña «teniendo siempre en cuenta las leyendas y tradiciones catalanas», después de que la vida auténtica del santo, dice en tono de conspiración, «haya sido borrada y reescrita por las más que conocidas razones de Estado».
En el libro se pone en duda, entre otras cuestiones, que san Francisco de Asís hablase francés, y se apunta que la lengua que conocía debía ser catalán, ya que en su época –señala Bilbeny, bebiendo de Manuel Milà i Fontanals o Antoni Maria Alcover– el catalán y el provenzal-occitano eran básicamente lo mismo. También se aventura que san Francisco actuó como embajador del conde de Barcelona en tierras occitanas.
Santa Teresa de Jesús
La apropiación nacionalista de los santos no acaba en el fundador de los franciscanos. Hace unos años, ganó cierta notoriedad la teoría –defendida también por Bilbeny– de que santa Teresa de Jesús en realidad no era de Ávila, sino que también era catalana. De nuevo, la culpa de la versión oficial la achaca a la malvada España, esta vez bajo la guisa de la Inquisición.
Santa Teresa de Jesús, colección Museo del Prado, hoy en la Iglesia de San José (Madrid)
La teoría –recogida posteriormente en el libro Teresa de Jesús. Clarissa, catalana, abadessa i doctora, de Pep Mayolas– se basa en identificar a la santa castellana con una abadesa del Monasterio de Pedralbes de Barcelona llamada Teresa de Cardona, que según Bilbeny sería la «verdadera identidad» de la mística.
También se señala que el Libro de la Vida está lleno de catalanismos, motivo que lleva a pensar a los historiadores nacionalistas que no pudo haberse escrito en español.