El humo levantado por el incendio en Torrefeta i Florejacs, en la comarca de la Segarra (Lérida)

El humo levantado por el incendio en Torrefeta i Florejacs, en la comarca de la Segarra (Lérida)Bombers de la Generalitat

«El fuego se lo llevó»: familiares relatan la tragedia del incendio de la Segarra

Dos personas fallecen en el siniestro forestal que ha arrasado 5.000 hectáreas en Lleida

La comarca de la Segarra, en Lleida, ha vivido una de sus noches más trágicas del año. Un voraz incendio forestal ha cobrado la vida de dos personas, marcando el inicio de lo que promete ser un verano especialmente duro en materia de emergencias forestales.

Las víctimas mortales son Jordi, propietario de una explotación ganadera en la zona, y Omar, uno de sus empleados. Ambos perdieron la vida en circunstancias que reflejan el drama humano detrás de cada catástrofe natural.

El último llamado de auxilio

Según han revelado fuentes cercanas al suceso a La Sexta, los hechos se desarrollaron de manera vertiginosa. Omar, el trabajador, contactó con su jefe para informarle de que se encontraba indispuesto en la explotación. Jordi no dudó en acudir en su auxilio, pero el destino tenía otros planes.

El vehículo en el que viajaban quedó inmovilizado en una zona de difícil acceso, caracterizada por su terreno pedregoso. Al abandonar el automóvil, ambos hombres se vieron rodeados por un muro de fuego que les cortó cualquier vía de escape.

Un pueblo de luto

La tragedia ha conmocionado profundamente a la localidad de Agramunt, donde Jordi era una figura conocida y respetada. Jordi Farré, primo de una de las víctimas, ha ofrecido sus declaraciones a La Sexta expresando el dolor que embarga a toda la familia: «El fuego se lo llevó», ha manifestado con visible emoción durante el homenaje póstumo que el pueblo ha dedicado a las víctimas.

El familiar ha explicado en sus declaraciones a La Sexta que su primo tenía varias granjas en la zona afectada y que su instinto fue intentar proteger sus instalaciones del avance de las llamas. «No pudo. El fuego se lo llevó», ha repetido Farré al medio, resumiendo en pocas palabras la impotencia ante la fuerza de la naturaleza.

Operativo de emergencia sin precedentes

El siniestro ha requerido la movilización de un dispositivo de emergencia de gran envergadura. Medio centenar de dotaciones de bomberos han trabajado sin tregua para controlar un incendio que ha devorado aproximadamente 5.000 hectáreas de terreno.

La gravedad de la situación se evidenció cuando las llamas se acercaron peligrosamente a una residencia de ancianos, poniendo en riesgo la vida de los usuarios del centro. Afortunadamente, la estructura no se vio afectada, aunque la imagen de las llamas a escasos metros del edificio refleja la magnitud del peligro.

El punto de inflexión llegó cerca de las 23:00 horas, cuando los equipos de emergencia lograron estabilizar el perímetro del fuego. A partir de ese momento, los esfuerzos se concentraron en delimitar la zona afectada y garantizar que no se produjeran más víctimas.

Consecuencias más allá de lo humano

El balance de la tragedia incluye también dos bomberos con heridas leves, que han recibido atención médica en el Hospital Arnau de Lleida. Sus lesiones, aunque no revisten gravedad, subrayan los riesgos que asumen los profesionales de emergencias en este tipo de intervenciones.

El incendio ha causado daños significativos en edificaciones agrícolas de Guardiola y Renant, núcleos rurales que ahora evalúan las pérdidas materiales. Aunque todavía se está cuantificando el alcance de los desperfectos, la afectación a la actividad económica de la zona es evidente.

Evacuaciones masivas y retorno gradual

La magnitud del siniestro obligó a establecer órdenes de confinamiento que afectaron a más de 14.000 personas en un área superior a las 25.000 hectáreas. Tres núcleos poblacionales recibieron la orden de confinamiento por el incendio de Torrefeta, mientras que Sanaüja mantuvo las restricciones hasta que su foco fue declarado controlado después de medianoche.

Aunque las medidas de confinamiento se levantaron a las 23:11 horas y los vecinos han podido regresar a sus hogares, las autoridades mantienen la recomendación de limitar los desplazamientos en la zona para facilitar las labores de los equipos de emergencia.

La tragedia de la Segarra marca un precedente preocupante para lo que resta de temporada estival, recordando la vulnerabilidad de las comunidades rurales ante los incendios forestales y la importancia de mantener sistemas de prevención y respuesta eficaces.

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