Imagen del robot Ari de atención domiciliaria, impulsado por el Ayuntamiento de Barcelona
Barcelona despliega robots asistentes para mayores que viven solas
La ciudad instala 600 robots sociales ARI para reforzar la teleasistencia a personas mayores y vulnerables, con fondos europeos y sin sustituir la labor de los cuidadores
El Ayuntamiento de Barcelona ha comenzado la instalación de los robots sociales ARI en los hogares y centros residenciales de la ciudad, dentro de un proyecto de teleasistencia avanzada dirigido principalmente a personas mayores de 65 años que viven solas o en situación de vulnerabilidad. La iniciativa, financiada con fondos europeos Next Generation, busca reforzar la atención domiciliaria, mejorar la seguridad en el hogar y combatir la soledad, sin reemplazar la presencia humana de los profesionales de los servicios sociales.
600 robots para hogares y residencias
En total se han adquirido 600 robots ARI, desarrollados por la empresa PAL Robotics, que se distribuirán entre domicilios particulares y centros residenciales de Barcelona. Una parte de los dispositivos se instalará en viviendas de personas mayores usuarias de teleasistencia, mientras que otros se destinarán a equipamientos gestionados por la Generalitat de Cataluña, como residencias y otros recursos sociales. El contrato, con un presupuesto base cercano a 3,8 millones de euros, está financiado a través de los fondos Next Generation de la Unión Europea y puede ampliarse hasta llegar a un millar de unidades si el piloto resulta exitoso.
Qué pueden hacer los robots ARI
Los robots ARI están concebidos como asistentes sociales inteligentes capaces de acompañar, recordar tareas y detectar incidencias en el hogar. Entre sus funciones destacan los recordatorios de medicación o de citas médicas, el aviso de posibles caídas o accidentes domésticos y la interacción básica para hacer seguimiento del estado de la persona usuaria. Estos dispositivos se desplazan de forma autónoma, se conectan con los servicios de teleasistencia y permiten una supervisión más constante sin necesidad de incrementar la presencia física de profesionales en cada domicilio.
Complemento a los cuidadores, no sustitución
Desde el consistorio se subraya que la implantación de los robots ARI tiene carácter complementario y no pretende sustituir la labor de los trabajadores que atienden a las personas mayores. La concejal responsable del área social ha insistido en que esta herramienta tecnológica se integra en el modelo de cuidados para reforzar la lucha contra la soledad no deseada y mejorar la autonomía en fases iniciales de dependencia o deterioro cognitivo. El proyecto se enmarca, además, en la apuesta municipal por la transformación digital de los servicios sociales y por un modelo de atención más personalizado, apoyado en soluciones tecnológicas pero centrado en la persona.
Un piloto para redefinir la teleasistencia
El despliegue de los robots ARI tiene carácter de proyecto piloto y servirá para evaluar el impacto real de la robótica social en la teleasistencia tradicional. A partir de los datos recabados en domicilios y centros residenciales, el Ayuntamiento quiere determinar la eficacia de estos dispositivos, identificar puntos de mejora y valorar una posible extensión del modelo en los próximos años. Si los resultados son positivos, Barcelona aspira a consolidarse como referencia en la incorporación de tecnología avanzada a los cuidados de larga duración, siempre como apoyo y refuerzo de la red humana de atención.