El líder de Junts, Carles Puigdemont, en una imagen de archivo

El líder de Junts, Carles Puigdemont, en una imagen de archivoEuropa Press

El partido de Puigdemont triplicó su presupuesto declarado en una campaña europea

La apuesta millonaria de Junts que no evitó el desplome electoral

La formación independentista comandada por Carles Puigdemont se embarcó en una estrategia de alto riesgo financiero durante las elecciones al Parlamento Europeo de junio de 2024, invirtiendo recursos muy superiores a los que oficialmente tenía disponibles. Una decisión que, según revela Crónica Global basándose en el informe del Tribunal de Cuentas, no logró frenar el hundimiento electoral que redujo su representación europea de tres a un solo eurodiputado.

Un presupuesto que se disparó sin control

Los datos oficiales muestran una realidad preocupante: mientras Junts per Catalunya comunicó al organismo fiscalizador que contaba con poco más de 335.000 euros para la campaña —cifra que incluía adelantos de subvenciones públicas—, la realidad es que desembolsó 1.150.521 euros, una cantidad que representa más del triple de lo inicialmente declarado.

Esta desproporción se materializó en gastos ordinarios por valor de 566.391 euros y en envíos de propaganda electoral que alcanzaron los 584.130 euros. El resultado final: una deuda con empresas proveedoras que supera los 819.000 euros, según constata el informe del Tribunal de Cuentas al que ha tenido acceso Crónica Global.

Proveedores en la sombra y vínculos controvertidos

El análisis de la documentación oficial revela otro aspecto inquietante: tres compañías que trabajaron para Junts durante la campaña —con contratos que suman 109.471 euros— no cumplieron con la obligación legal de presentar la documentación requerida. Entre estas empresas destaca Iniciatives Events, una sociedad dirigida por Toni Fusté y Roc Aguilera que mantiene estrechos lazos con el ecosistema independentista.

Esta compañía, que ha sido la organizadora habitual de eventos para Junts, ERC, la ANC y diversos departamentos de la Generalitat, estuvo en el punto de mira durante la investigación del caso Voloh —relacionado con el presunto desvío de fondos públicos para financiar el procés—, aunque finalmente la causa fue archivada. Su papel fue especialmente relevante en la infraestructura logística del movimiento independentista antes del surgimiento de Tsunami Democràtic.

El fracaso de una estrategia costosa

La inversión millonaria no se tradujo en éxito electoral. La candidatura liderada por Toni Comín cosechó apenas 430.904 sufragios, menos de la mitad de los votos obtenidos cinco años antes, cuando Junts se alzó como la fuerza más votada en Cataluña para las europeas, superando ampliamente tanto al PSC como a ERC.

El contraste resulta demoledor: en 2019, la formación independentista logró más de 200.000 votos de diferencia sobre sus principales competidores catalanes, mientras que en 2024 apenas consiguió mantener un escaño de los tres que tenía en el Parlamento Europeo.

Aunque técnicamente Junts no vulneró los límites legales —el tope de gasto establecido ronda los 12 millones de euros—, como constata Crónica Global, el desequilibrio entre recursos declarados y gastos efectivos plantea serias dudas sobre la gestión financiera de una formación que apostó todo a una campaña que terminó en debacle electoral.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas