Fotografía de Lluis Companys
Las Milicias Pirenaicas creadas por Lluís Companys para defender los Pirineos
La defensa catalana de la frontera durante la Guerra Civil española
Durante el reinado de Alfonso XIII, el historiador y etnólogo Josep Maria Batista i Roca fundó la organización paramilitar radical nacional catalana conocida como Organización Militar Catalana (ORMICA). En 1934 sufrió una escisión cuando un grupo radical cercano a Nosaltres sols! de Daniel Cardona creó el Club Catalán, mientras que los seguidores de Batista i Roca formaron el Club David. Los primeros acabarían integrándose, durante la guerra civil, en las Milicias Pirenaicas.
Esta milicia se creó el 28 de agosto de 1936, aunque tuvo que pasar un tiempo hasta oficializarse como tal. Estuvo bajo los auspicios del Comité de Milicias Antifascistas y su misión era cubrir el frente del Alto Aragón y controlar todos los pasos fronterizos del Pirineo catalán, por lo que se les asignaron misiones de investigación y policía de fronteras.
Casi todos los miembros del Club Catalán formaron parte de esta milicia. Al unirse a Nosaltres sols! —una mala traducción al catalán del Sinn Féin irlandés, que sería «Nosotros mismos»—, habían recibido preparación militar para luchar contra lo que llamaban «tropas de ocupación española». La organización ORMICA también creó sus propios «escamots» dentro de la Organización Militar Nosaltres Sols (OMNS), con la pretensión de formar oficiales de élite para el combate. Todos ellos realizaron prácticas en los campos del Partido Nacionalsocialista Alemán (NSDAP) y visitaron las escuelas de formación de las juventudes hitlerianas en Alemania, donde fueron asesorados.
Estas milicias acabaron formando lo que se conoció como la Triple Alianza o GALEUZCA, una línea defensiva integrada por soldados gallegos, vascos y catalanes que defendía toda la línea de los Pirineos. Esta organización estaba bajo las órdenes de Francesc Millet Simón y Ramón Reinés, ambos del Grupo Excursionista Espartacus y socios del Club Catalán, quienes contaron con el apoyo del capitán de caballería Josep Maria Benet, secretario de la Federación de Entidades Excursionistas de Cataluña y cofundador de los Boy Scouts de España.
Al crearse el Comité de Milicias Antifascistas, tras el triunfo del republicanismo en Cataluña, el general de la Guardia Civil José Aranguren nombró al comandante Antonio Sanz Neira y a Josep Maria Benet representantes de la Cuarta División en la Comisión de Abastos del Comité. En agosto de 1936 pasaron a formar parte de la Consejería de Defensa, y fue entonces cuando, el 14 de agosto de 1936, Benet fue nombrado comandante en jefe de las Milicias Alpinas.
Esta no fue la única organización alpina, pues otros grupos excursionistas decidieron crear sus propias milicias. El 26 de agosto de 1936 se creó el Grupo de Milicias Alpinas del PSUC, también conocido como Milicias Montañesas de Cataluña de la Sección Excursionista del PSUC. En Sabadell, en la misma fecha, se creó la Columna Alpina. El 30 de agosto de 1936 se organizaron las Milicias Antifascistas Alpinas, con miembros de la CNT-FAI. El 13 de septiembre de 1936 se formó la Columna de Montaña Ferrer Guardia de la CNT-FAI. También tuvo su columna el POUM en la Cerdaña.
La columna de Sabadell se incorporó a la que dirigía Josep Maria Benet. Del resto se desconoce si se mantuvieron activas o se disolvieron al poco tiempo. Tanto la de Sabadell como miembros de Estat Català que regresaron de Mallorca tras el fracaso de la invasión de la isla en septiembre de 1936, fueron enviados al sector de Jaca.
No era la primera vez que se consideró conveniente defender la línea de los Pirineos. Esto había ocurrido en 1931, cuando la Guardia Cívica Republicana pensó en hacer lo mismo, y también en 1934, cuando el consejero de gobernación Josep Dencàs Puigdollers decidió actuar de manera similar para mantener el golpe de Estado del 6 de octubre. Ahora, durante la guerra civil, en agosto de 1936, Josep Maria Benet comentaba:
«Fijaos en una cosa, fijaos que la reconquista de Cataluña siempre ha empezado por arriba, siempre ha empezado por el Pirineo... Nosotros tenemos una misión: liberar Cataluña, pero no solamente de España, sino de lo que hay de anticatalán en la misma Cataluña... Por tanto, yo creo que tenemos que fijar unas bases de partida en los contrafuertes del Pirineo... Si nosotros... restablecemos el orden, restablecemos el respeto a la vida humana y a la propiedad, todo el mundo estará a nuestro lado. Si nosotros situamos dos mil hombres distribuidos por el Pirineo y si en nombre del gobierno de Cataluña tenemos una actuación justa y empezamos a avanzar... si somos cuatro mil hombres cuando salgamos, llegaremos cuatrocientos mil hombres a Barcelona, porque todo el mundo se nos unirá».
Hasta el 18 de septiembre de 1936 no se aprobó la existencia ni el funcionamiento de las Milicias Pirenaicas que, por orden del presidente Lluís Companys, pasaron a depender de la Consejería de Defensa, dirigida por el coronel Felipe Díaz Sandino. Este intentó disolver el Comité de Milicias Antifascistas y militarizar un teórico Ejército Popular de Cataluña. Consiguió lo primero —la disolución—, pero no lo segundo, por lo que dimitió como consejero en diciembre de 1936.
En aquel mes de septiembre se abrió el proceso de selección de los soldados que formarían parte de las Milicias Pirenaicas. Se presentaron 4.000 voluntarios procedentes de la Unión Excursionista de Sants, Centre Excursionista de Cataluña, Amics del Sol, Boy Scouts, Casal Espartacus, Centro Autonomista de Dependientes del Comercio y de la Industria, Ateneu Enciclopèdic Popular, Ateneu Politècnic y del Grupo Rafael de Casanovas. De todos ellos se seleccionó inicialmente solo a 1.500 voluntarios.
Las Milicias Pirenaicas se distribuyeron en varios sectores: el de Figueras; el de Ripoll, que iba de La Garrotxa a la Cerdaña; el de la Seo, de la Cerdaña a la Seo de Urgel; el de Llavorsi, de la Seu de Urgel al Valle de Arán; el de Graus, del Valle de Arán al Alto Aragón; y el sector que iba desde la sierra de Guara, por el valle de Bujaruelo, hasta la frontera. Cada sector contaba con entre 300 y 400 hombres, excepto el de Figueras que tenía 500. Con ello el número de soldados ascendía a 3.000, lo que supuso ampliar los 1.500 iniciales.
El 15 de noviembre de 1936 cambiaron el nombre de Milicias Pirenaicas para llamarse Regimiento Pirenaico número 1 de Cataluña. En marzo de 1937 se disolvió como parte de una reorganización de las fuerzas republicanas en Aragón, siendo distribuidos sus efectivos en otras divisiones y batallones.