El exconsejero de Economía Jaume Giró, en junioEuropa Press

No es habitual que un político deje un cargo, y menos que lo haga explicando, con sinceridad, los motivos. Lo comúnmente establecido es el «paso al lado», «la apuesta por la renovación» o «los motivos personales».

Jaume Giró, un hombre hecho a sí mismo, bien situado y sin necesidad de servidumbres, dejó que corriera la leyenda de que su salida de Caixa Bank se debía a su oposición a que la entidad financiera abandonara Cataluña en octubre de 2017. Su llegada a Junts, poco después fue bien recibida por el mundo económico.

Por fin –pensaron en Fomento, PIMEC, la Cámara o el Círculo de Economía– tendrían un interlocutor en el partido postconvergente con el que sentirse cómodos y hablar el mismo lenguaje, tras los años convulsos del procès, como en el pasado lo tuvieron con Joaquim Molins y otros.

Giró fue consejero de Economía en el gobierno de coalición con ERC, y cuando llegó la consulta a las bases sobre si Junts debía permanecer en el gobierno catalán o no, Giró defendió la continuidad. La salida, defendida por Puigdemont y su entorno, se impuso y Giró, disciplinadamente, acató la decisión. En su haber queda la aprobación del último presupuesto de la Generalitat que aún sigue vigente.

Historial de desencuentros

La retirada del gobierno no era el primer desencuentro de Giró con Puigdemont. El exdirectivo de Caixa Bank jamás ocultó su ambición, y su nombre sonó, o él lo puso encima de la mesa, tanto para la candidatura a la presidencia de la Generalitat como para ser cabeza de cartel a las elecciones generales. Sin embargo, algo ya se había roto entre Waterloo y Giró, y su salto no se materializó.

Carles Puigdemont preside la reunión de la cúpula de Junts, este miércoles en WaterlooJunts / X

Las figuras cercanas a Giró, en lo personal o por perfil curricular y centradas en el mundo económico, hoy ocupan papeles poco relevantes dentro de Junts. La exconsejera de exteriores, Victoria Alsina, que también se opuso a la salida del gobierno autonómico, y a la que la crisis de gobierno pilló de viaje en Tel Aviv, hoy es concejal en el Ayuntamiento de Barcelona.

Anna Navarro, que formó tique con Puigdemont en la lista electoral de 2024, abandonó una brillante carrera en Silicon Valley para sumarse a grupo de Junts en el parlamento catalán donde mantiene un perfil muy discreto.

Victoria de Puigdemont

La salida de Giró es una victoria del sector más radical de Junts, si es que es posible distinguir entre moderados y radicales dentro de esta formación. Es una segunda muerte de CiU, ya que Giró representaba un Junts netamente convergente, partidario de implicarse en la gobernanza, de negociar y implicarse.

A pesar de todo no hay que llamarse a engaño: Giró no era un nacionalista moderado, ni mucho menos. El exconsejero era un independentista tan radical como sus ya excompañeros de partido, y lo que le ha separado de ellos no es su moderación, sino las diferencias de fondo en la estrategia,

Giró tenía claro que, para separarse de España, lo mejor era meterse hasta la cocina del Estado y hacerlo implosionar por dentro. Con su salida de Junts, los empresarios catalanes han perdido un interlocutor, pero ni la moderación, ni España, ni la concordia lo echaran de menos. Las buenas formas escondían a un acérrimo partidario de la separación.