El expresidente de la Generalitat y líder de Junts, Carles PuigdemontEuropa Press

Cataluña

El Gobierno deja tirado a Puigdemont y congela sus esfuerzos para lograr la oficialidad del catalán en la UE

El secretario de Estado para la UE, Fernando Sampedro, asegura que España no volverá a llevar el tema a votación hasta que haya unanimidad entre los 27

La ya maltrecha relación entre el Gobierno y Junts ha encajado un nuevo revés que la deja aún más tocada. El detonante han sido las declaraciones del secretario de estado para la Unión Europea (UE), Fernando Sampedro, que en una atención a la prensa desde Luxemburgo ha anunciado que el Ejecutivo español dejará de llevar a votación la oficialidad del catalán, el gallego y el vasco al Consejo de Asuntos Generales de la UE hasta que haya unanimidad.

Cabe recordar que el Gobierno acumula ya dos fracasos en este tema –lo intentó, sin éxito, en mayo y en julio–, y ahora opta por congelarlo hasta nuevo aviso para no sufrir más desgaste al hilo de una cuestión que genera severos recelos en países como Alemania o Dinamarca. «Este es un tema que no tiene por qué estar siempre en la agenda», ha dicho Sampedro.

Pese a que el secretario de estado para la UE ha asegurado que el Gobierno de Sánchez «no cesará» en la defensa de la oficialidad de estas lenguas, su anuncio lo relega a un segundo plano y, de facto, saca la discusión del primer plano político.

Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores desmienten este extremo. Fuentes de Exteriores consultadas por El Debate insisten en que el Gobierno «trabaja permanentemente para alcanzar la unanimidad». «En este momento el trabajo es bilateral. La propuesta en ninguna caso queda pospuesta y está plenamente vigente», aseguran.

Brecha con Junts

La lucha por la oficialidad del catalán en la UE es, recordemos, una de las principales carpetas abiertas entre Junts y el PSOE, junto con la cesión de las competencias en inmigración y la amnistía total para Carles Puigdemont. Son tres acuerdos pendientes que no han llegado a materializarse, y los incumplimientos de Sánchez hace tiempo que están pasando factura a los postconvergentes.

Si bien en público el Gobierno insiste en que está negociando a brazo partido con Junts para conseguir su «sí» a los Presupuestos Generales del Estado, lo cierto es que –como ha explicado El Debate– los de Puigdemont están cada vez más desengañados con los socialistas, acusando el desgaste de sostener al Gobierno sin resultados tangibles mientras Aliança Catalana les come la rosquilla, electoralmente hablando.

Por el momento, han puesto sobre la mesa una cifra más que abultada, de 6.500 millones de euros, que Sánchez debe garantizar para empezar a negociar los Presupuestos, y que corresponde al cálculo que hace Junts de las inversiones del Gobierno nacional presupuestadas pero no ejecutadas en Cataluña.

Mientras, el tiempo corre, y desde Junts insisten en que antes de Navidad tomarán una decisión sobre seguir apoyando a Sánchez o dejarlo caer. Desde Waterloo cada vez mandan señales más claras que apuntan a la segunda opción: hace unos días, el vicepresidente del partido, Toni Castellà, se abrió por primera vez a la opción de apoyar una moción de censura «instrumental».