Colegio Xalok Barcelona
Las escuelas catalanas vinculadas al Opus Dei se reorganizan ante la coacción y presiones de la Generalitat
Ocho centros educativos catalanes afrontan fusiones o privatizaciones para mantener la educación diferenciada tras perder el concierto de la Generalitat
La política de la Generalitat de retirar los conciertos educativos a los centros que mantienen la educación diferenciada por sexos está forzando una profunda reorganización en las escuelas vinculadas al Opus Dei en Cataluña. Fusiones, privatizaciones y planes de viabilidad se multiplican ante la amenaza de perder la financiación pública.
El conflicto arranca en octubre de 2021, cuando el entonces conseller Josep González-Cambray anunció que el Gobierno catalán dejaría de financiar a los centros concertados que mantuvieran la segregación por sexo. La justificación: la LOMLOE prohíbe explícitamente dar dinero público a centros que separan a alumnos por sexo.
Xaloc y Pineda (L'Hospitalet) han presentado esta semana un plan de «refundación» para garantizar su supervivencia. Han solicitado renovar el concierto, pero ya trabajan con un «posible escenario de no renovación». Su estrategia: unificar programas educativos, compartir espacios, una dirección única y, si pierden el concierto, subir las tarifas gradualmente hasta 2030-2031.
Bell-lloc y Les Alzines (Girona) fueron más directos. En junio anunciaron su fusión en un único centro privado que mantendrá la educación diferenciada a partir del curso 2026-2027. Afecta a 2.300 estudiantes. Las cuotas subirán, aunque prometen mantenerlas «por debajo de las escuelas privadas». El problema: 250 alumnos con necesidades educativas específicas deberán ser reubicados en otros centros.
Viaró (Sant Cugat) y Canigó (Barcelona) iniciaron en septiembre de 2024 su fusión para seguir ofreciendo educación diferenciada sin fondos públicos. Ambos centros ya perdieron el concierto de ESO en 2022 y lo perderán en primaria en 2026. Crearán «nuevas líneas femeninas» en el campus de Viaró.
La Farga (Sant Cugat) y La Vall (Bellaterra) dieron marcha atrás. En 2022 aceptaron la educación mixta para mantener el concierto, pero en marzo de 2025 anunciaron que volverán a la segregación en el curso 2026-2027, convirtiéndose en centros privados. La decisión ha generado polémica: setenta familias impulsaron un manifiesto para reclamar que se mantenga el concierto, argumentando que «la esencia de la escuela está por encima de la diferenciación por sexo».
El precedente más llamativo fue el del colegio Karmel de Terrassa. Un grupo minoritario de padres acusó al centro de «radicalización religiosa» por aumentar las horas de religión y contratar profesorado vinculado a movimientos como el Camino Neocatecumenal. Las quejas llegaron hasta el Parlament. La dirección del centro defendió que los cambios buscaban «mejorar la excelencia educativa» y contaba con el respaldo del 90 % del profesorado y la mayoría de las familias.
El curso 2026-2027 será decisivo. Varios de estos centros deberán materializar sus decisiones y afrontar las consecuencias de mantener o abandonar la segregación por sexos, en un pulso que enfrenta el modelo educativo que defienden con las exigencias de la Generalitat.