El presidente de la Generalitat, Salvador IllaKike Rincón / Europa Press

Illa sigue inyectando recursos a las aulas de catalán para extranjeros: hay 52 más que el curso pasado

La Generalitat refuerza las aulas de catalán para alumnos extranjeros: 52 nuevas dotaciones en un solo curso

La red de aulas de acogida para alumnos recién llegados a Cataluña no deja de crecer. El último Butlletí Oficial del Parlament (BOPC 410, 10 de febrero de 2026) certifica que este curso hay 52 dotaciones más de estas aulas que el anterior, consolidando un dispositivo que ya supera ampliamente el millar de unidades específicas para enseñar catalán a alumnado extranjero dentro del sistema público y concertado. En paralelo, el propio Departamento de Educación reconoce que estas estructuras se han convertido en una pieza central de su política lingüística en la escuela. El Debate ya avanzó en mayo de 2025 que la Generalitat había creado ese curso un centenar de nuevas aulas de acogida para alumnos extranjeros hasta alcanzar las 1.583 dotaciones, según datos oficiales remitidos al Parlament.

Más aulas para inmigrantes pese al descenso de alumnos

En su respuesta parlamentaria sobre las aulas de acogida, la consejera de Educación, Esther Niubó, detalla que el sistema catalán dispone actualmente de 1.635 aulas de acogida, de las que 1.307 corresponden a centros públicos y 276 a concertados, además de 52 dotaciones en proceso de asignación para atender necesidades detectadas en el último trimestre del curso. Esto supone 52 dotaciones más que las contabilizadas el curso anterior, un incremento que llega en un contexto de descenso global de la matrícula por la caída de la natalidad.

Tal como publicó en su día El Debate, ya en el curso 2024‑2025 la Generalitat había tenido que ampliar de forma significativa este recurso: se alcanzaron 1.583 dotaciones de aulas de acogida, 117 más que al inicio del curso, según la información facilitada por la propia Niubó a preguntas de Vox en el Parlament. Ahora, el BOPC confirma que la expansión continúa y que el refuerzo se mantiene curso tras curso

Aulas pensadas para una inmersión intensiva en catalán

La definición oficial del Departamento es clara: el aula de acogida es «un recurso y una estrategia organizativa y metodológica para atender al alumno recién llegado de nacionalidad extranjera», con una doble finalidad. Por un lado, «que el alumno se sienta bien atendido y valorado en los aspectos emocionales»; por otro, dotarle de «las herramientas básicas para iniciar lo antes posible, y en las mejores condiciones, su proceso de aprendizaje en el sistema educativo en Cataluña».

En la práctica, estas aulas funcionan como espacios de inmersión intensiva en catalán, separados del grupo ordinario durante buena parte del horario, donde se prioriza el aprendizaje de la lengua por encima del resto de contenidos curriculares. La propia consejera, subraya que se trata de ofrecer «una atención emocional y curricular personalizada y un aprendizaje intensivo de la lengua catalana», teniendo en cuenta que muchos de estos alumnos tienen pocas oportunidades de usar el catalán fuera de la escuela.

El itinerario previsto para el alumnado de origen extranjero pasa por tres etapas: acogida inicial, aprendizaje intensivo de catalán en el aula de acogida y posterior incorporación progresiva al aula ordinaria, manteniendo apoyos lingüísticos y sociales mientras sea necesario.

Un dispositivo que crece y se diversifica

El documento oficial publicado en el BOPC también recoge la evolución de estas estructuras en los últimos cursos y cómo se han ido adaptando a la llegada de adolescentes de incorporación tardía, especialmente en la ESO. Además de las aulas de acogida «clásicas», el Departamento ha puesto en marcha Aulas de Acogida Aceleradas (AAA) y Aulas de Acogida Intensivas (AAI), modelos de inmersión lingüística reforzada que se han pilotado en Barcelona y otros servicios territoriales.

Según la información remitida al Parlament, los resultados de estas experiencias muestran que el primer objetivo —garantizar la primera acogida lingüística, emocional y social— se cumple, ya que el alumno alcanza las habilidades básicas de comunicación interpersonal en catalán tras este paso por las aulas de acogida. Sin embargo, el propio Departamento admite que la competencia académica plena requiere varios cursos y solo se consolida en el marco del grupo ordinario, lo que confirma el carácter estructural de estos dispositivos.

El Debate ya informó de que el uso de estas aulas se centra en estudiantes que han llegado en los últimos 24 meses (o hasta 36 en el caso de lenguas no románicas) y que carecen de conocimiento del catalán, con especial peso en la ciudad de Barcelona, donde se concentra el mayor número de dotaciones.

Una herramienta clave de la política lingüística

Más allá de su dimensión pedagógica, el propio Gobierno catalán vincula estas aulas a la defensa de lo que denomina los «derechos lingüísticos» del alumno extranjero, insistiendo en que son «fundamentales» para garantizar su acceso al catalán en un entorno donde, admite, este idioma tiene poca presencia social fuera de la escuela.

Esta estrategia se inserta en un marco más amplio de políticas lingüísticas que mantienen el catalán como lengua vehicular prioritaria en la enseñanza, pese a las sentencias que exigen un mínimo de docencia en castellano. El constante refuerzo de las aulas de acogida —52 dotaciones más este curso, sumadas al centenar largo añadido el anterior— confirma que la Generalitat continúa apostando por canalizar la integración de los alumnos extranjeros a través de una inmersión acelerada en catalán, con recursos específicos y en paralelo a la caída general del número de alumnos.