La exalcaldesa Ada Colau, a su llegada al aeropuerto de Barcelona tras su participación en la pasada flotillaEuropa Press

El laberinto catalán

Ada Colau aspira a encabezar el bloque de extrema izquierda tras la caída de Yolanda Díaz

La precampaña de la exalcaldesa de Barcelona empezará el 12 de abril con una nueva flotilla a Gaza acompañada del Open Arms

El galimatías en la extrema izquierda amenaza con embarrancar la gobernabilidad en Cataluña, siguiendo los pasos de lo que ha sucedido en el Gobierno central. Tras el lanzamiento de la autocandidatura de Gabriel Rufián, descartada por su propio partido, ha llegado la renuncia de Yolanda Díaz, tras comprobar esta que no tenía apoyos ni en su propia organización.

Sus compañeros de gabinete y otros dirigentes de las formaciones que forman parte de Sumar, o que están en sus aledaños, la han despedido con frases grandilocuentes y declaraciones con la voz engolada, pero nadie le ha pedido que se quede.

Los partidos de izquierda radical y las formaciones independentistas de extrema izquierda se mueven en una ceremonia de la confusión sobre quién esta dentro o fuera del nuevo artefacto a construir, para que el que se barajan nombres diversos como Frente Amplio o Un paso al frente.

Mientras, también se empiezan a barajar nombres sobre quién puede ser el cabeza de cartel para las elecciones generales, que no tienen aún fecha y que Pedro Sánchez está intentando demorar hasta otoño o inicios de invierno de 2027, con una interpretación torticera de la LOREG y la Constitución.

El último nombre que se ha puesto encima de la mesa, y que va cobrando fuerza, es el de Ada Colau, la activista y exalcaldesa de Barcelona, quien con el fin de lanzar su campaña a nivel nacional y medir su popularidad se ha enrolado en una nueva flotilla a Gaza que partirá el próximo 12 de abril.

Nueva flotilla

La flotilla no se sabe si contará con la participación de la siempre enfurruñada, y sin oficio conocido, Greta Thunberg, pero sí con el apoyo del Open Arms, el polémico barco con Óscar Camps al frente que se dedica a rescates en el Mediterráneo, no sin encontronazos con diversos gobiernos por intromisión o por ser causa de efecto llamada.

Con el trío Iglesias-Belarra-Montero empecinados en que esta última sea candidata a la presidencia del Gobierno, y con los descartes por parte de las fuerzas periféricas de ultraizquierda de unirse en una candidatura única, lo que le queda a Sumar es conservar dentro de su cascaron a Más Madrid, Comuns e Izquierda Unida, y competir por un lado con un PSOE al que es difícil ganar por su deriva peronista y por el otro con infinidad de fuerzas de índole populista e independentista, como el BNG en Galicia, Bildu en el País Vasco, ERC en Cataluña, Mes en Baleares o Compromís en la Comunidad Valenciana.

Irene Montero durante un acto de Podemos en ZaragozaEFE

Colau, que ante la constatación del declive de su formación en Barcelona abandonó hace meses la idea de volverse a presentar a la alcaldía –pese a insinuarlo en algunas ocasiones y dejarse querer–, ha dejado a uno de sus escuderos, Gerardo Pisarello, como candidato a derrota segura en la Ciudad Condal.

Con ello, Colau ha pasado a escuchar los cantos de sirena que le dicen que ella es la única con un nivel de conocimiento suficiente para poderse enfrentar a Pedro Sánchez y contener la oleada creciente de las fuerzas disgregadoras en diversos territorios.

Los defensores de la candidatura de Colau recuerdan que los Comunes llegaron a ganar las elecciones generales en Cataluña en 2016 y lograron 12 escaños. En las últimas elecciones, en 2023, quedaron en segundo lugar con siete diputados, por detrás del PSC y por delante de ERC, PP y Junts.

Con ese aval, más el de la popularidad y su tour por el Mediterráneo –que terminará, sin duda, con la intercepción de la flotilla por parte del ejército israelí–, podría ser el mejor inicio de una larga precampaña que llevaría a Colau de la Plaza de Sant Jaume de Barcelona a la Carrera de San Jerónimo en Madrid.