El presidente catalán, Salvador Illa, recibe al líder de ERC, Oriol Junqueras

El presidente catalán, Salvador Illa, y el líder de ERC, Oriol Junqueras, en una imagen de archivoEuropa Press

El laberinto catalán

Illa y Junqueras trasladan a Sánchez su negativa a un adelanto electoral junto a las andaluzas y las generales

Los republicanos aplazan el debate presupuestario, pero no cierran la puerta a apoyarlos la espera de que Junqueras sea rehabilitado y pueda ser candidato a la Generalitat

Mucho se ha especulado sobre la posibilidad de que Pedro Sánchez, tras resucitar el «no a la guerra», intentara aprovecharse del clima creado para convocar una super jornada electoral que uniera las autonómicas andaluzas con las generales y con unas eventuales elecciones al parlamento catalán.

En este último caso, los rumores se han convertido en ruido, al filtrar el PSC que la negativa de ERC a sumarse a su acuerdo con los Comunes para aprobar los Presupuestos de la Generalitat de Cataluña podría llevar a Salvador Illa a disolver el parlamento regional.

Sánchez enarboló la bandera del «no a la guerra» porque no puede declararle la guerra a EE.UU. e Israel, como desearía la izquierda española, y con el objetivo de despertar a un votante que o bien se está pasando a Vox –en la misma medida que al PP– o bien se va a la abstención.

Con un electorado de izquierdas más movilizado y con el conflicto de Irán copando titulares y dejando en segundo plano al hermando, la esposa y los colaboradores del presidente del Gobierno, parece haberse creado un ambiente propicio para la celebración de una macrojornada electoral.

Además, el PSOE cree que la convocatoria conjunta de generales y autonómicas levantaría las peores expectativas de María Jesús Montero en Andalucía y daría alas al PSC, que obtiene siempre sus mejores resultados en Cataluña en las elecciones generales.

ERC y PSC no están por la labor

Pero la posibilidad de una especie de supermartes a la española decae porque ni Illa ni Oriol Junqueras, por diferentes motivos, quieren ir ahora a las urnas. ERC ha presentado una enmienda a la totalidad a los Presupuestos de la Generalitat, pero se ha tomado la molestia de dejar claro que seguirá negociando las cuentas catalanas y que no cierra la puerta a un «sí». De hecho, la secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, ha dicho que la negociación podría abrirse a partir de junio. En resumen, ERC va de farol.

La secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, en una imagen de archivo

La secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, en una imagen de archivoEuropa Press

En ERC no quieren oír hablar de la posibilidad de un adelanto electoral dado que su líder –y autoproclamado candidato a la presidencia de la Generalitat de Cataluña–, Oriol Junqueras, está inhabilitado hasta 2031 y pendiente de que el Tribunal Constitucional falle sobre dicha inhabilitación.

Esto le permitiría ser cabeza de cartel republicano en las elecciones autonómicas, previstas para 2028. En ERC no se plantean otra opción que agotar la legislatura autonómica para que el presidente del TC, Cándido Conde-Pumpido, tenga tiempo de cumplir con algo que los republicanos creen que «se les debe».

Además, ERC sabe que la tipología de participación en las elecciones generales es distinta que en las autonómicas, y bajo ningún concepto quieren que ambas urnas coincidan en la misma jornada. En las elecciones autonómicas la participación baja mucho, pero además se concentra en las zonas del interior de Cataluña donde el independentismo tiene más arraigo.

En ERC saben que unas elecciones con doble urna, autonómicas y generales, favorecerían al PSC en detrimento de ellos, dado que la participación en los feudos socialistas alrededor de la ciudad de Barcelona se dispara.

Illa tampoco quiere

Por su parte, Salvador Illa tampoco quiere un adelanto electoral. El presidente de la Generalitat ha hecho de la estabilidad y la normalización institucional una de sus banderas. En Pallars, sede del PSC, consideran que agotar la legislatura ahondaría en esa idea de estabilidad en la que Illa está basando gran parte de su discurso.

El presidente de la Generalitat está presionando con todo lo que tiene a su alcance a ERC para que se sume al pacto presupuestario suscrito con los Comunes y que ha sido avalado por los agentes sociales. La filtración de que, en caso de que no haya acuerdo presupuestario, Cataluña se encaminaría a elecciones no es más que una forma de presionar a ERC, pero nadie en Palau está por llamar a los catalanes a las urnas.

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