El entonces presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, durante el acto en que se firmó el Pacto Nacional por la Industria
De la mesa del jabalí a Oriente Medio: el gobierno catalán multiplica las comisiones y grupos de expertos
La creación de este foro se enmarca en una estrategia más amplia para gestionar conflictos vinculados a la fauna y a los riesgos sanitarios
El gobierno de la Generalitat ha recurrido en los últimos meses a una fórmula cada vez más habitual: la creación de mesas de trabajo, observatorios o grupos de expertos para analizar problemas concretos antes de tomar decisiones. Desde la movilidad ferroviaria hasta la sobrepoblación de fauna salvaje, pasando por conflictos internacionales o la igualdad de género, el ejecutivo catalán ha ido impulsando distintos órganos de seguimiento y debate con la participación de técnicos, administraciones y sectores implicados.
Uno de los ejemplos más recientes es el grupo de expertos creado conjuntamente por el Govern y el Gobierno para estudiar cómo puede afectar el cambio climático a la red de Rodalies de Cataluña. La iniciativa se anunció tras una serie de incidencias graves en el servicio ferroviario y tiene como objetivo analizar si fenómenos meteorológicos extremos pueden agravar los problemas estructurales de la infraestructura y provocar desprendimientos o cortes en las vías.
También en el ámbito de las infraestructuras ferroviarias se constituyó previamente una mesa de trabajo destinada a mejorar la información en tiempo real a los usuarios del servicio. En ella participan la Generalitat, Renfe y Adif, con el objetivo de coordinar los sistemas de comunicación y ofrecer datos más fiables sobre incidencias, retrasos o cancelaciones.
En el terreno medioambiental y rural, el Govern impulsó a comienzos de 2026 la llamada Mesa del Jabalí de Cataluña, un órgano que reúne a administraciones públicas, científicos, cazadores y representantes del sector agrario para abordar la sobrepoblación de esta especie. El ejecutivo de Illa calcula que en el territorio catalán puede haber entre 125.000 y 180.000 ejemplares y que su presencia está detrás de miles de accidentes de tráfico y daños en cultivos cada año.
La creación de este foro se enmarca en una estrategia más amplia para gestionar conflictos vinculados a la fauna y a los riesgos sanitarios, especialmente tras la detección de casos de peste porcina africana en jabalíes en Cataluña.
También en febrero se constituyó la Mesa de Trabajo que aglutina a entidades del sector taurino y al Govern para ordenar el futuro de las fiestas en las que se utilizan toros, especialmente en las Tierras del Ebro.
Otro de los ejemplos recientes es la constitución de una mesa o espacio de seguimiento sobre la situación en Oriente Medio, impulsada por el Govern para analizar la evolución del conflicto y coordinar posicionamientos institucionales y acciones en el ámbito de la cooperación.
La proliferación de estos órganos no es nueva. En los últimos años el Ejecutivo catalán ha impulsado diferentes mesas sectoriales y observatorios para abordar crisis o retos específicos. Durante la sequía de 2023, por ejemplo, se creó la llamada Mesa Nacional del Agua, destinada a coordinar políticas de gestión hídrica y analizar medidas para afrontar la escasez de recursos.
Tras episodios de lluvias intensas e inundaciones, el Govern también puso en marcha el Observatorio de la Inundabilidad, un organismo destinado a estudiar los riesgos asociados a fenómenos meteorológicos extremos y mejorar la planificación territorial.
A estos espacios se suman otras mesas sectoriales impulsadas en distintos ámbitos, como las dedicadas a la igualdad de género, a la promoción del catalán o a la gestión de crisis concretas. El objetivo declarado por el Ejecutivo es incorporar conocimiento técnico y facilitar la participación de actores sociales y económicos antes de adoptar decisiones políticas.
Críticas por la proliferación de estos órganos
Sin embargo, la proliferación de estos organismos también ha generado críticas desde la oposición, que considera que el Govern recurre con frecuencia a comisiones y grupos de estudio en lugar de adoptar medidas ejecutivas más inmediatas.
En un debate sobre geopolítica en el Colegio de Economistas de Cataluña, el catedrático de Economía Aplicada de la UAB, Josep Oliver, explicaba que, en Cataluña, los responsables políticos no se concentran en racionalizar la administración y mejorar la productividad. De este modo, aseguraba, «no avanzaremos». Durante su intervención, lanzaba otro titular demoledor: «Cataluña debe ser el país del mundo con más pactos nacionales».
Hace unos meses, el presidente del PP catalán, Alejandro Fernández, bromeba al asegurar que al presidente de la Generalitat solo le quedaba anunciar «un comité de expertos para que le asesoren cómo organizar un comité de expertos». Y es que, recordaba, en determinadas materias, como sanidad, financiación o reforma de la administración, se había creado un Pacto nacional, la Mesa, Mesa para el Pacto y un comité, además d ela propia consejería.
Fernñandez también dejaba claro que no hay economía en el mundo que aguante «una estructura parasitaria, tan voraz consumidora de recursos y totalmente antiproductiva». Pero a eso hay que añadir los más de 200 organismos «pagados con dinero público», entre agencias varias, fundaciones, institutos y consorcios, con el objetivo, según el dirigente popular, de «colocar a amigos, familiares y cargos de partido a miles».
Mientras tanto, el ejecutivo catalán defiende que estos espacios permiten basar las políticas públicas en el conocimiento experto y mejorar la coordinación entre administraciones y sectores afectados.