La líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, en el ParlamentLorena Sopêna / Europa Press

Cataluña

Sílvia Orriols ‘roba’ regidores a Puigdemont y Junqueras a un año de su gran examen electoral

Aliança Catalana ha pasado durante esta legislatura de ocho concejales a 18, repartidos por todo el territorio

Nadie duda de que Aliança Catalana (AC) es el partido de moda en Cataluña. La formación de Sílvia Orriols –hispanófoba, ultranacionalista y con un discurso muy duro con la inmigración y el islamismo– está en el centro de todas las proyecciones electorales a corto plazo en la región, pero aún tienen que superar su gran examen: las elecciones municipales de 2027, que serán –si no hay sorpresa en forma de adelanto electoral– los comicios en los que AC deberá demostrar si las expectativas depositadas tienen fundamento.

Actualmente, la formación tiene dos diputados en el Parlament. En las anteriores municipales, celebradas en 2023, AC obtuvo ocho regidores: seis en Ripoll (Gerona), localidad gobernada por la propia Orriols; uno en Manlleu (Barcelona) y uno en Ribera d’Ondara (Lérida), este último expulsado por unos comentarios que el partido consideró «homófobos», proferidos contra la campaña institucional del Orgullo LGBT de la Generalitat.

En los últimos meses, no obstante, AC ha conseguido ‘fichar’ a otros once regidores más en municipios pequeños y medianos de ocho comarcas catalanas. Se trata de once concejales que en 2023 se presentaron por otras siglas. El semillero natural de votos y de tránsfugas para los de Orriols es Junts: del partido postconvergente venía, por ejemplo, Èric Esteban.

Fue el número dos de Junts por Amposta (Tarragona), pero hace unos días confirmó su paso a AC: será el candidato de los de Orriols en este municipio, capital de la comarca del Montsià. «Amposta es un reflejo de cómo gobiernan las izquierdas», dijo en su presentación junto a Orriols, en el Parlament, y añadió que considera la ciudad «dejada, gris y donde imperan el incivismo y la delincuencia».

Del entorno de Junts también provienen Salvador Bonjoch, en Bellpuig (Lérida) –que fue alcalde con CiU durante dos mandatos, y presidió el Consejo Comarcal cuatro años–, o Ramon Porta, que fue el número tres de Junts por Lérida y que fue elegido como regidor de esta formación en Tírvia (Lérida) antes de cambiar de barco.

AC también capta cargos de ERC, como Conxita Iglesias, en Sant Feliu de Buixalleu (Gerona), o Eduard Àngel, que lideraba ERC en el pueblo de Carles Puigdemont, Amer (Gerona), y que ahora es «cercano» a AC, según fuentes de la formación recogidas por Nació. Orriols incluso ‘pesca’ en el PSC: Miquel Mendoza, regidor de Borredà (Barcelona), dejó a los socialistas para sumarse al proyecto de AC.

ERC y Junts, inquietos

Entre salidas y entradas, estos y otros movimientos permiten que, a un año de las municipales, AC cuente en su haber con 18 regidores por toda Cataluña que considera ‘suyos’. En Junts y, en menor medida, en ERC hay inquietud por el crecimiento de Orriols, pero ninguna de las estrategias llevadas a cabo hasta el momento parece frenar los pronósticos de la formación.

Con todo, aún hay partido. Faltan por aclararse todavía muchos nombres en algunas de las principales plazas electorales de Cataluña; en particular, en Barcelona, donde tanto Junts como AC están teniendo dificultades para encontrar a su candidato ideal. Puigdemont, descontento con los perfiles orgánicos que desean optar a ser alcaldes, ha tanteado a perfiles como Artur Mas o Tatxo Benet, mientras que los de Orriols han probado suerte con el exconsejero de Economía Jaume Giró.

AC ha prometido que para Sant Jordi darán a conocer a su candidato, mientras que para Puigdemont el calendario avanza sin que se despeje esta incógnita. En el caso de ERC, Oriol Junqueras lo apuesta todo en la capital por su ‘número dos’, Elisenda Alamany, aunque el resultado de las primarias a la federación de Barcelona, donde los críticos tienen una fuerza destacable, puede dificultar su maniobra.