El secretario general de Metges de Catalunya, Xavier Lleonart, frente a la Sagrada Familia
Cataluña
Diez jornadas de huelga y sin acuerdo: el malestar médico se cronifica en Cataluña
Piden la implicación del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y de la Generalitat, Salvador Illa
El conflicto entre el colectivo médico y la administración sanitaria en Cataluña continúa escalando. Este lunes, los facultativos han vuelto a salir a las calles de Barcelona en una nueva jornada de huelga, la décima desde el pasado octubre, convocada por el sindicato Metges de Catalunya.
La protesta, que ha coincidido con movilizaciones a nivel estatal, ha recorrido el trayecto entre el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y la Sagrada Familia, en un ambiente reivindicativo marcado por consignas como «Sanidad pública y de calidad» o «Médico cansado, paciente maltratado». Durante el recorrido, los participantes han visibilizado un malestar que va más allá de lo estrictamente laboral y que, según denuncian, impacta directamente en la calidad asistencial.
El núcleo del conflicto reside en la exigencia de un convenio propio que reconozca las especificidades del trabajo médico, tanto en términos de responsabilidad como de carga asistencial. Los facultativos denuncian jornadas prolongadas, incluidas guardias de hasta 24 horas, una presión creciente en la atención primaria y hospitalaria y la realización de tareas fuera del horario laboral que no siempre quedan registradas ni compensadas.
El secretario general de Metges de Catalunya, Xavier Lleonart, ha elevado el tono político del conflicto al instar directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, a implicarse en la negociación. A su juicio, la situación está «enquistada» y requiere una intervención al más alto nivel, especialmente en un contexto marcado por la ausencia temporal de la consejera de Salud, Olga Pané, actualmente de baja.
Sin diálogo con la administración
Desde el sindicato reconocen que el seguimiento de la huelga puede resentirse tras diez jornadas de paro acumuladas, pero insisten en que el malestar sigue siendo profundo. De hecho, consideran que la falta de avances responde no a un problema de comunicación, sino a una decisión política de no reconocer al colectivo médico como interlocutor específico en la negociación de sus condiciones laborales.
El manifiesto leído al inicio de la movilización incidía en esta idea, denunciando la «inacción» y el «silencio» de la administración, y acusando a los responsables políticos de querer diluir las reivindicaciones médicas en marcos de negociación más amplios. Frente a ello, los facultativos defienden la necesidad de un marco propio que tenga en cuenta la singularidad de su profesión.
Más allá del pulso sindical, la protesta también ha puesto el foco en el impacto del conflicto sobre el sistema sanitario en su conjunto. Los médicos advierten de que la sobrecarga asistencial no solo afecta a sus condiciones laborales, sino que compromete la calidad de la atención a los pacientes, en un momento en el que la sanidad pública arrastra tensiones estructurales agravadas desde la pandemia.
La jornada ha concluido frente a la Sagrada Familia con una acción simbólica: la construcción de un mosaico con el lema «Convenio médico ya». Un gesto que resume la principal demanda del colectivo y que anticipa que, pese al desgaste, las movilizaciones continuarán si no se produce un cambio en la negociación.