La líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, en el Parlament

La líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, en el ParlamentLorena Sopêna / Europa Press

Los historiadores desmontan la hispanofobia de Orriols: Cataluña habla español desde hace más de 500 años

La tesis de la líder de Aliança Catalana de que el castellano llegó con Franco choca con estudios que sitúan su uso en Cataluña desde comienzos del siglo XV

Las palabras de Sílvia Orriols en el Parlament, negando el carácter propio del castellano en Cataluña y vinculando su arraigo exclusivamente a la entrada de Franco «con tanques por la Diagonal», han reavivado el debate lingüístico. Historiadores y trabajos académicos recuerdan, sin embargo, que el español comenzó a introducirse en Cataluña a inicios del siglo XV, especialmente entre las élites políticas, eclesiásticas y económicas, y que desde entonces forma parte del repertorio lingüístico del país desde hace más de cinco siglos.

Orriols niega el arraigo histórico del castellano

En un reciente pleno del Parlament, Orriols respondió a un diputado de Vox que defendía el castellano como lengua propia de Cataluña porque «hace 500 años que se habla» en el territorio. La dirigente de Aliança Catalana replicó que «a principios del siglo XX el porcentaje de catalanoparlantes era del 95 %» y que el castellano «no arraigó en Cataluña hasta que Franco no entró con tanques por la Diagonal», rematando que «la única lengua propia de Cataluña es el catalán».

Estas afirmaciones encajan con el discurso que Orriols ha mantenido en entrevistas, donde ha presentado el español como una lengua ajena, asociada al Estado y a la inmigración, en un marco de fuerte rechazo a la presencia del castellano en Cataluña. Ese relato sugiere un país casi monolingüe en catalán hasta 1939 y atribuye la difusión del castellano únicamente a la dictadura y a las migraciones del siglo XX.

Cinco siglos de español en Cataluña

Las fuentes históricas señalan un escenario muy distinto. La entrada del castellano en Cataluña se sitúa, de forma general, a comienzos del siglo XV, coincidiendo con la llegada de la dinastía Trastámara y el creciente peso del español como lengua de la monarquía y de la corte. Desde entonces, la nobleza, el clero, los comerciantes y los literatos catalanes incorporan el castellano, sin abandonar el catalán, pero utilizándolo en la administración, la vida política, la imprenta y los negocios.

La historiografía destaca que a partir del siglo XVI el castellano se convierte en lengua de referencia en la producción impresa de Barcelona, impulsado por su prestigio y por razones comerciales. Un estudio de Manuel Peña Díaz sobre «El castellano en la Cataluña de los siglos XVI y XVII», publicado en la revista Manuscrits, concluye que no hubo un plan centralizado de castellanización desde la Monarquía, sino una expansión ligada a intereses económicos de los impresores, a la facilidad administrativa y a la voluntad de autores catalanes de llegar a un público más amplio.

Los estudios sociolingüísticos coinciden en que, pese a esta presencia multisecular del castellano, el catalán se mantuvo como lengua mayoritaria entre la población hasta bien entrado el siglo XX. La extensión práctica del bilingüismo se acelera con la escolarización en español, las transformaciones económicas y, ya en el siglo XX, con la inmigración procedente de otras regiones de España.

El franquismo refuerza el papel del castellano como única lengua oficial y restringe el uso público del catalán, especialmente en la escuela y la administración. Pero los historiadores subrayan que el régimen no introduce el castellano en un territorio monolingüe, sino que actúa sobre una sociedad en la que el español llevaba ya siglos presente en las instituciones, en la cultura escrita y en la vida urbana.

Hoy, tanto el catalán como el castellano son lenguas oficiales en Cataluña, y el español es, además, la lengua materna y habitual mayoritaria según las encuestas de la propia Generalitat. La tradición secular del castellano en Cataluña, documentada desde el siglo XV, y el arraigo histórico del catalán desmienten la idea de que el español sea un cuerpo extraño llegado únicamente «con Franco y los tanques» y desmontan el relato hispanófobo que niega cinco siglos de bilingüismo real.

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