Sergi Escobar, nieto del historietista José EscobarCedida

Entrevista

Sergi Escobar, nieto del creador de Zipi y Zape: «Creo que mi abuelo estaría encantado con la IA»

El nieto del genial historietista repasa la trayectoria de su abuelo y los motivos por los cuales no se internacionalizó

El historietista José Escobar fue uno de los cinco grandes del cómic que editó Bruguera. Míticos fueron sus personajes, como Carpanta o Zipi y Zape. Los dibujantes de Bruguera tenían la misma calidad que los franco-belgas, sin embargo, no tuvieron la misma repercusión internacional. Ahora su nieto, Sergi Escobar, atiende a El Debate para repasar la trayectoria de su abuelo y los motivos por los cuales no se internacionalizaron.

–¿Qué valores de tu abuelo intentas que sigan presentes en la gestión de la marca Escobar License SLU?

–Pues los que entendemos que él quiso plasmar en los personajes y en las historietas. Creo que son esencialmente valores muy universales, que es la bondad, que es la estima de tus seres queridos, que es comportarse, querer hacer el bien, que es lo que intentan siempre Zipi y Zape. Lo que pasa es que los mayores lo veían de otra manera.

Carpanta que sí que es un poco más malote, en alguna circunstancia es capaz de robar algún pollo a l'ast para comer. Carpanta y el pollo son el icono de una época, porque en ese tiempo el pollo era un alimento cara y muy preciado.

Hoy en día con Internet, con todos los programas que hay de ordenadores, con la IA... ¿Cómo vería tu abuelo esta evolución tecnológica?

–Mi abuelo dibujó Zipi y Zape o Carpanta en papel porque era la única forma de expresarse. En el fondo a él le hubiera gustado hacer dibujos animados. Creo que él estaría encantado con toda esa nueva tecnología.

Zipi Zape son iconos intergeneracionales, y son el icono de Escobar. ¿Cómo se adaptan unos gemelos creados hace décadas al mercado infantil y juvenil de 2026?

–La verdad es que no hemos adaptado nada. Lo único que hemos hecho con la reedición de estos libros es colorearlos o que tengan un impacto visual un poco más atractivo, porque en la época Bruguera algunas ediciones eran muy malas. En estas reediciones hemos intentado recolorear y cambiar alguna cosa del propio texto que no desvirtúa la historieta, sino que la actualice. Igual hemos puesto euros en vez de pesetas, para entendernos. Y ya está.

–¿Qué sectores son los que han sido más receptivos con Zipi y Zape a nivel industrial?

Está siendo muy complicado. La verdad es que hemos pisado todos los laureles de este sector: el mundo del licensing, el mundo audiovisual, etc... Zipi y Zape tiene un problema que no han tenido otros personajes de la zona francófona, que es que se internacionalizaron antes. Y esto les ha dado una promoción a otros países que luego para poder invertir en estos personajes más allá de su propio país, pues les ha podido dar esa cobertura de la internacionalización.

Zipi y Zape, en una ilustración

En el caso de Zipi y Zape, no lo existió. Se editaron en México como Los cuates Zipi y Zape, que tampoco en ese momento entiendo muy bien por qué les cambiaron el nombre, porque justamente lo que hay que imperar es el nombre original, para que haya esa relación entre personaje y nombre.

Se hicieron esas dos películas en el 2012 y el 2016. Y luego han habido conversaciones de muchas cosas, pero no acaba de cuajar. Y luego material así... Se han hecho algunos peluches, algunas camisetas... Pero bueno, menos de lo que realmente quisiéramos.

¿Hay alguna línea roja en el momento de pedir permiso para comercializar los personajes de tu abuelo?

–Las líneas rojas son sobre todo de valores. Si me pides hacer un Zipi Zape en una situación de semiadulto, pues igual te diría que no. Porque no es la marca adecuada para hacer esto.

–¿Siguen vigentes personajes como Carpanta o Petra, o forman parte de una época, mientras que Zipi y Zape son atemporales?

–Zipi y Zape son dos niños y esto es vigencia atemporal. Carpanta, teniendo en cuenta la situación económica actual, tal vez los representaría porque quien no ha visto a gente pedir o buscar en la basura para comer. Petra es la representación de aquellas personas con menos recursos que deben buscarse la vida fuera de su casa. Los inmigrantes que llegan a España son la Petra de hoy.

¿Hay nostalgia de toda la época Bruguera?

–Creo que hay nostalgia de poder ir a alguna librería a comprarse un libro, una recopilación o un TBO. No comprarían uno semanalmente, a ver si me explico. Hay nostalgia en el sentido de poderlo tener porque les recuerda su infancia.

De hecho los libros que hemos hecho de 75 años de Zipi Zape y de Carpanta los hicimos pensando en eso, en esa nostalgia del adulto que quiere, de alguna forma, atrapar su infancia. La realidad es que el mundo editorial de hoy es completamente distinto.

–¿Te han planteado hacer videojuegos, aplicaciones o contenidos en plataformas de streaming sobre los personajes?

–No. En su momento, antes de que existiera Internet, se hicieron una especie de videojuegos, pero no se hizo nada más.

–¿Qué requisitos debe cumplir una marca para que tú le des la licencia?

–Tiene que estar un poco alineada con los valores del propio Escobar. La empresa tiene que ser parte de estos valores. Si no estaríamos haciendo trampas al solitario con el legado de mi abuelo. Y no podemos traicionar su legado.

Una ilustración de Carpanta

–José Escobar no solo fue un historietista, sino también inventor y pionero de la animación. ¿Tienes planes para poner en valor esa faceta técnica y creativa?

–En el momento donde se implanta el NoDo en los cines ya no hay otro sitio donde poner los dibujos animados. Y en ese momento decide inventar una máquina para poder trasladar esos dibujos animados a las casas y entrar en ellas con esos dibujos animados. Es cuando hace tres versiones del cine de casa. Se llamaba Cine Skob. Era una máquina con una luz que, con una manivela, ibas girando unos carretes de papel. Había películas de Zipi y Zape, de Carpanta y de otros personajes.

–¿Conserváis alguna de esas cintas?

–Conservamos algunas, sí. Hay mucho material disperso porque, bueno, él era bastante metódico en guardarlo todo. Tenía una especie de álbumes donde guardaba toda su vida.

–¿Y los originales de los cómics?

Estos no han sido devueltos a las familias. Es una de las luchas que aún está por cerrar. En su momento cuando Ediciones B se vende a Penguin [Random House] no hay ninguna transacción en cuanto a los originales.

Lo único que hay es la transacción del derecho a reeditar. Muchas familias han intentado conseguir los originales de sus tíos, abuelos, padres. Y hay un clamoroso silencio en ese sentido. Lo que sí tenemos de originales es todo lo que se dibujó durante la época de Ediciones B porque estaba en el contrato.

–¿Se ha pensado alguna vez hacer un museo?

Se ha pensado varias veces. De una forma oficial, a mí nadie me ha venido a decir, oye, mira, somos la Diputación, la Generalitat y queremos hacer un museo. Sí que es verdad que ha salido en los medios durante mucho tiempo que había interés en hacer un museo en Badalona. Y las veces que yo he hablado con gente del sector se pone las manos en la cabeza que aquí no haya un museo, teniendo en cuenta la cantidad de trabajo que salió de Bruguera.

De todos los personajes creados por tu abuelo, ¿cuál te sientes más identificado personalmente y por qué?

–Es complicado, pero a mí la Petra me gusta mucho, es revolucionaria, entiende lo que tiene que aceptar y lo que no tiene que aceptar de su dueña, de la patrona, que al final es una mujer sin muchos recursos, pero quiere tener una mujer en la casa porque sus amigas también la tienen.

Por otro lado Carpanta también es un icono de una época y es una reivindicación y una denuncia de lo que pasaba un poco, de hecho por eso casi le prohibieron, porque en «España nadie pasaba hambre». Esto se lo dijeron a mi abuelo. Luego, claro, Zipi y Zape es el icono. Creo que es y ha sido el acompañamiento de un niño durante la infancia. Además son dos, que si te sumas tú a Zipi y Zape ya formas un grupo. Así ya tienes la familia completa.

–Si Escobar hubiera sido norteamericano, ¿sería un Stan Lee hoy en día?

La pregunta siempre nos la hemos hecho con ser francés o belga. De alguna forma el mercado del cómic franco-belga siempre ha tenido más reivindicación, ha tenido más salida a nivel internacional, se ha mimado más y los autores han sido más queridos. Cuando tú no haces crecer a tus autores los conviertes en pequeños. Y eso es lo que pasó en su momento.

Bruguera impidió que sus autores se hicieran grandes y, con ello, les impidió internacionalizarse. Teníamos un mercado tan grande como el franco-belga o norteamericano, pero la industria del cómic impidió que dieran el salto internacional.