Supermercado 24 horas en Barcelona
Cataluña
Barcelona frena la expansión de los supermercados 24 horas y congela nuevas licencias durante un año
El Ayuntamiento admite que la proliferación de estos negocios se ha convertido en un «problema» y prepara una regulación para toda la ciudad
El Ayuntamiento de Barcelona ha decidido poner freno a la expansión de los supermercados y autoservicios que pueden abrir las 24 horas del día. El consistorio ha aprobado una suspensión temporal de nuevas licencias para este tipo de establecimientos en toda la ciudad durante un año, con el objetivo de ganar tiempo y diseñar una regulación más estricta y homogénea.
La medida, que ya ha entrado en vigor tras su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia de Barcelona, afecta a supermercados pequeños y medianos, de menos de 400 metros cuadrados, así como a tiendas de conveniencia y locales de autoservicio alimentario.
El gobierno municipal reconoce abiertamente que el fenómeno ha crecido de forma acelerada en los últimos años. La primera teniente de alcalde y responsable de Urbanismo, Laia Bonet, ha admitido este miércoles que la proliferación de estos negocios se ha convertido en un «problema» en muchos barrios de la ciudad, donde, según aseguró, existe una concentración «excesiva» de establecimientos que aportan «poco valor comercial y comunitario».
Actualmente, Barcelona cuenta con unos 1.300 locales de este tipo. El Ayuntamiento considera que este modelo comercial está desplazando al pequeño comercio tradicional y favoreciendo una especie de monocultivo económico en determinadas zonas.
Hasta ahora, el consistorio había intentado contener el fenómeno mediante planes de usos específicos en distritos como Ciutat Vella o Sant Martí. Según Bonet, esas restricciones permitieron «poner orden» en algunos barrios, pero también provocaron un efecto de desplazamiento hacia otros distritos cercanos. El caso del Eixample, ha añadido, ha evidenciado además las limitaciones de la normativa actual, ya que algunos operadores han logrado esquivar las restricciones abriendo establecimientos más grandes.
Ante esta situación, el Ayuntamiento ha optado por una solución más amplia y contundente: congelar nuevas licencias en toda Barcelona mientras se redacta un nuevo plan de usos de alcance municipal.
Infracciones y problemas de convivencia
La decisión no obliga a cerrar los establecimientos ya existentes, que podrán seguir funcionando con normalidad. Sin embargo, el consistorio advierte de que mantendrá e incluso intensificará las inspecciones. De hecho, durante este mandato se han realizado campañas específicas sobre más de 230 supermercados 24 horas y el resultado, según los datos municipales, ha sido contundente: más de 1.400 infracciones detectadas relacionadas con licencias, salud pública, residuos, cuestiones laborales o normativa urbanística.
El Ayuntamiento también vincula este tipo de comercios con problemas de convivencia vecinal, especialmente en zonas con mucha presión turística o elevada densidad residencial, debido a la concentración de personas en horario nocturno delante de algunos locales.
La suspensión afecta exclusivamente a nuevos establecimientos o ampliaciones de los ya existentes. Quedan fuera de la limitación tanto los mercados municipales como los comercios tradicionales de proximidad, panaderías, pescaderías o fruterías, y también los supermercados de más de 400 metros cuadrados, que sí pueden seguir abriendo.
La medida ha generado ya reacciones políticas. Barcelona en Comú y ERC han reivindicado que llevaban tiempo reclamando restricciones de este tipo y han acusado al gobierno de Jaume Collboni de reaccionar tarde. Desde Esquerra, Elisenda Alamany ha calificado la decisión de «rectificación forzada» y ha reclamado extender la suspensión durante todo el mandato municipal.
Mientras tanto, el Ayuntamiento insiste en que esta pausa de un año servirá para estudiar el impacto real de estos negocios y definir una regulación que permita equilibrar actividad económica, comercio de proximidad y convivencia vecinal en la ciudad.