Isak Andic

Isak AndicGTRES

Caso Andic

Caso Andic: la defensa endurece su estrategia mientras la jueza mantiene la sospecha de homicidio

El equipo de Jonathan Andic revisa las 1.400 páginas del sumario, prepara una nueva declaración y trata de desmontar el supuesto móvil económico que apuntan la jueza y los Mossos

La investigación por la muerte del fundador de Mango, Isak Andic, entra en una fase clave a viernes 22 de mayo de 2026, con el foco puesto en la defensa de su hijo Jonathan, principal investigado por un presunto delito de homicidio. La jueza de Martorell que instruye la causa sostiene que existen indicios de que el primogénito habría planificado la muerte de su padre durante una excursión en Montserrat en diciembre de 2024, mientras los abogados del heredero trabajan para desacreditar tanto el supuesto móvil económico como varios de los informes policiales. Tras su detención y posterior puesta en libertad bajo fianza de alrededor de un millón de euros, Jonathan Andic sigue siendo investigado y sometido a medidas cautelares, a la espera de nuevas diligencias y de la respuesta del juzgado a las iniciativas de su defensa.

El caso tiene su origen en el fallecimiento de Isak Andic el 14 de diciembre de 2024, cuando el empresario cayó por un barranco en la zona de las Coves del Salnitre, en Montserrat, durante una ruta de senderismo en la que solo le acompañaba su hijo Jonathan. En un primer momento, la muerte se trató como un accidente de montaña y la investigación se archivó, pero nuevas diligencias y un posterior informe policial llevaron al juzgado de Martorell a reabrir la causa y a considerar la posibilidad de un homicidio. Desde entonces, los Mossos d’Esquadra han desarrollado una pesquisa de más de un año, con análisis de la escena, reconstrucciones, estudio de comunicaciones y declaraciones de familiares y personas del entorno del fundador de Mango.

El avance de las diligencias derivó en la detención del primogénito hace pocos días, después de que la policía catalana pusiera en conocimiento de la jueza un conjunto de indicios que, en su criterio, apuntan a una intervención activa del hijo en la caída mortal. Entre esos elementos figuran las supuestas contradicciones en las distintas versiones ofrecidas por el investigado, así como el análisis de su teléfono móvil que hizo desaparecer pocos días después alegando que se le perdió en un viaje exprés y otros movimientos previos y posteriores al día de los hechos.

Uno de los ejes de la tesis acusatoria es el posible móvil económico: diversas informaciones señalan que la jueza y los Mossos trabajan con la hipótesis de que Jonathan Andic habría temido perder parte de su posición hereditaria por el interés de su padre en destinar una parte relevante de su fortuna a proyectos de carácter fundacional o social. La magistrada ve indicios de una «participación activa y premeditada», apoyada en mensajes y antecedentes familiares que, a ojos de la investigación, apuntarían a tensiones en torno al futuro del patrimonio y al papel del primogénito en el grupo textil.

La instrucción también valora datos como la reiteración de visitas del hijo a la zona del barranco días antes del siniestro, el rastreo de su teléfono y un viaje a Ecuador que habría coincidido con el momento en que trascendió la reactivación de las pesquisas, elementos que la jueza encuadra dentro de un patrón de conducta sospechoso. Todo ello se suma a los informes técnicos y forenses, que descartan la idea de un simple resbalón y describen una dinámica de caída difícil de explicar sin intervención ajena, según han difundido distintos medios españoles.

Frente a este escenario, la defensa de Jonathan Andic ha comenzado a desplegar una estrategia de contraataque jurídico apoyada en varias líneas. En primer lugar, los abogados analizan las 1.400 páginas del sumario para solicitar que su cliente vuelva a declarar ante la jueza y pueda aclarar lo que consideran «graves imprecisiones» o interpretaciones erróneas en los informes de los Mossos. El equipo legal sostiene que la investigación se ha basado en lecturas «sesgadas» de mensajes antiguos, fuera de contexto, sin que exista —según su versión— una prueba directa de que Jonathan provocara la caída de su padre.

A su vez, la defensa recurre a peritajes propios y reconstrucciones técnicas de alta complejidad, con especialistas que han recreado la escena mediante cámaras, drones y modelos tridimensionales, incluyendo pruebas con maniquíes similares a los que se usan en la industria del automóvil.

La familia Andic ha difundido un comunicado en el que se declara «absolutamente convencida» de la inocencia de Jonathan y reclama respeto a la presunción de inocencia mientras la causa sigue abierta. En ese mensaje, los portavoces subrayan que «no existen ni se hallarán pruebas de cargo legítimas» contra el primogénito, y aseguran que la colaboración con la justicia «ha sido y será máxima» en todas las diligencias que se practiquen. La familia también pide prudencia a los medios a la hora de difundir detalles parciales del procedimiento que puedan anticipar un juicio paralelo en la opinión pública, antes de que la instructora decida sobre el futuro procesal del caso.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas