Vista aérea de Isla Cristina, en HuelvaAyuntamiento de Isla Cristina

Historia

Los marineros catalanes que hallaron agua junto a una higuera y fundaron Isla Cristina, en Huelva

La curiosa historia que dio origen a este municipio onubense

En Isla Cristina (Huelva), durante el siglo XVIII, se instaló una colonia de pescadores catalanes, dando origen a este lugar. Por eso, en el argot popular, han quedado palabras de origen catalán y apellidos.

¿Por qué se establecieron ahí? Está relacionado con los malos caladeros que tenían donde normalmente faenaban. Ante la escasez de materia prima, decidieron trasladarse al sur para sobrevivir. Esos catalanes se instalaron, en el 1755, en «La Figuereta», en catalán, o «La Higuerita» en castellano. El 12 de abril de 1834, por petición popular, se le puso el nombre de Isla Cristina en honor a la Reina Regente María Cristina de Borbón.

Las primeros marineros catalanes que se instalaron en «La Higuerita», eran oriundos de Mataró y Sitges. Entre los apellidos que han perdurado hasta nuestros días tenemos Miravent o Mirabent, Romeu, Cabet o Cabot, Pujol, Camps o Campos, Llavina, Roselló, Casanovas, Layret, Carreras, Puig, Feu, Serra, Farrera, Juncadella, Puigvert, Frigolet o Frigulé, entre otros. Sobre «La Higuerita» escribió lo siguiente el padre José Mirabent Soler, primer sacerdote de Isla Cristina, nacido ahí y de familia original de Sitges:

Luego que llegaba la Pascua de Navidad, se regresaban a sus países, quedaban las chozas desamparadas, y a su regreso en el mes de agosto siguiente, las hallaron casi destruidas con las incursiones de los ganados que pasaban por esta Ysla, y tal vez de los pescadores y ganaderos, que se servían de los juncos para el fuego [...] no era ya prudencia, dexar enteramente abandonada esta nueva colonia, en los meses de la ausencia de los interesados, a las invasiones de los ganados y pastores, y mucho más cuando en las chozas se encerraban utensilios interesantes y de valor, y las reconversiones que hacían a los ganaderos para que respetasen sus intereses eran enteramente desatendidas.

Así resolvieron dexar un guarda de entre ellos mismos, para que custodiase sus chozas y efectos hasta su regreso en el verano siguiente. Quedóse con este objeto en el año de mil setecientos cincuenta y siete José Faneca, natural de Mataró, quien había venido por primera vez agregado a una compañía. Viéndose este en el desierto de esta playa, solo, ocioso, sin agua siquiera, y en la dura necesidad de caminar media legua para conseguirla: se resolvió a hacer una excavación, para experimentar, si en efecto la encontraría potable.

Con muy poco trabajo hizo un pozito casi al pie de una Higuera pequeña, encontrando agua a menos de dos varas de profundidad, de la que no solo se sirvió él, sino que también pudieron proveerse después todas las compañías y trabajadores. ¿Quién creería que de este sencillo acontecimiento resultaría después dársele a esta población el nombre de Higuerita?

En 1756 el capitán Arnau, patrón de un barco de Canet de Mar, realizó una expedición hacia esta parte de la costa atlántica pegada a Portugal. Entre sus marineros estaban Juan Columé, Torregrosa, Abréu, Pablo Miralles, Feu, Lluyot, Cabot, Llobell o Roselló, todos de Canet de Mar. Más tarde llegarían los Milá, Casanova Romeo, Miravent y Gutiérrez, todos de Sitges y José Faneca de Mataró.

El capitán Arnau pidió algún voluntario para que se quedase allí durante el invierno. El motivo es porque otros años habían dejado las artes de pesca y utensilios para la salazón y habían desaparecido. José Faneca dio un paso al frente y se ofreció para quedarse de lobo solitario en aquellos parajes marismeños.

Faneca, fundador

Faneca fue, pues, el fundador de «La Higuerita». Originario de Mataró, su padre fue Josep Faneca, hijo de otro Josep Faneca, natural de Barcelona, de oficio maestro de casas, el cual casó con María Zaragoza, viuda de Pau Puigvert, hija de Antoni Zaragoza, arriero, y de Cristina.

Se casaron en la parroquia de Santa María de Mataró el 20 de enero de 1712. Josep Faneca y Zaragoza, joven marinero, en 1736, a los 21 años, se casa con María Buixó y Saurí, que tenía 23, en Santa María de Mataró. Ella era hija de Juan Bautista Buixó, marinero, y de María Saurí. El matrimonio Faneca-Buixó tuvo cuatro hijos nacidos en Mataró.

Según se explica Josep Faneca levantó una choza cerca de una higuera y ahí cavó un pozo para tener agua potable. Aquel lugar fue conocido más tarde como «el carrillo de Mario» que se halla en la actual confluencia del paseo de Chocolate, o de los Reyes, con el paseo de las Palmeras, en el centro de la ciudad, donde hoy se levanta un pequeño monumento a este pionero José Faneca junto a otros marineros.

Alrededor de aquella primitiva choza fueron creciendo otras y, los que ahí se instalaron, llamaron a aquel sitio «La Figuereta», el nombre en catalán de higuera. Inicialmente «La Higuerita» dependía de Ayamonte y de La Redondela. Desde 1833 se constituyó como municipio independiente.

El primer alcalde de «La Higuerita» fue Joan Mirabent Gutiérrez, cuya familia procedía de Sitges. En el año 1789 se estrenó la Iglesia parroquial. Salvador Casanova, administrador de los bienes de la parroquia, trajo una imagen de la Virgen del Rosario desde Mataró para que presidiera el templo. La parroquia fue destruida en 1936.

Un barco navega frente a Isla Cristina, en HuelvaWikimedia

Los pescadores catalanes trajeron a aquella zona nuevas embarcaciones y nuevos artes, como el boliche o el sistema de bou o parejas. Esta consistía en dos embarcaciones de vela de gran tonelaje que arrastraban a la vez una gran red de malla fina con grandes pesos laterales. La red removía los fondos marinos, capturaba peces de todos los tamaños, acabando con las crías y con el alimento de las especies marinas.

Los armadores catalanes venían cargados, en sus bodegas, con vinos, licores, frutas y hortalizas, e instrumentos y herramientas relacionadas con la industria salazonera, y comerciaban con ello en los puertos de Cádiz, Huelva y Ayamonte. Han quedado palabras de origen catalán en el habla habitual de Isla Cristina. De aixeta (grifo) se pasó a decir cheta. Llotja (lonja) es lota y botiga (tienda) es botica.