El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente del PP catalán, Alejandro Fernández

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente del PP catalán, Alejandro FernándezDavid Zorrakino / Europa Press

Cataluña

El congreso de la reconciliación: el PP catalán clausura años de turbulencias y mira a la Moncloa

El cónclave escenifica la reconciliación entre Alejandro Fernández y Génova y fija como objetivo consolidar el crecimiento del PP en Cataluña para impulsar la llegada de Feijóo a La Moncloa

El XVI Congreso del PP de Cataluña arranca este sábado con un desenlace escrito desde hace meses: Alejandro Fernández será reelegido presidente sin oposición. Pero la verdadera noticia del cónclave no reside en un liderazgo incontestado, sino en el simbolismo político del momento. Después de años de desencuentros con la dirección nacional, intentos de relevo y discrepancias estratégicas sobre la relación con Junts, el partido celebra un congreso concebido para escenificar que la paz ha regresado a la organización.

No es un detalle menor. El congreso llega con cuatro años de retraso —debía celebrarse en 2022— precisamente porque las circunstancias internas no invitaban a una cita orgánica de estas características. Hoy el escenario es radicalmente distinto. Los resultados de las elecciones catalanas de 2024, que devolvieron al PP de los tres a los quince diputados en el Parlament, cambiaron el equilibrio de fuerzas dentro del partido. Lo que hasta entonces eran dudas sobre el liderazgo de Fernández se convirtió en un argumento a favor de su continuidad.

El crecimiento electoral ha servido para cerrar un conflicto que durante meses enfrentó dos visiones sobre el papel del PP en Cataluña. Fernández defendió con firmeza mantener distancia con Junts incluso cuando desde Génova se exploraban posiciones más flexibles. Aquellas diferencias llegaron a alimentar la posibilidad de un relevo antes de las elecciones catalanas. Sin embargo, el resultado en las urnas acabó reforzando precisamente al dirigente que había sido cuestionado.

El congreso certifica, por tanto, una reconciliación entre Barcelona y Madrid. Alberto Núñez Feijóo clausurará este sábado el cónclave en una imagen cuidadosamente diseñada para transmitir unidad. La dirección nacional necesita un PP catalán estabilizado si quiere convertir Cataluña en uno de los pilares de su estrategia para las próximas elecciones generales. En Génova existe la convicción de que ningún candidato puede aspirar con garantías a La Moncloa sin mejorar de forma significativa los resultados en Cataluña.

Ese es precisamente el mensaje que vertebra el lema del congreso, «Volem més» (Queremos más). La aspiración ya no consiste únicamente en consolidar la recuperación iniciada hace dos años, sino en ampliar el espacio electoral del partido y presentarse como la única alternativa tanto al independentismo como al socialismo. El objetivo trasciende la política catalana: crecer en Cataluña para contribuir al cambio político en España.

La principal incógnita orgánica llegará con el relevo en la secretaría general. Santi Rodríguez deja el cargo tras cinco años, una decisión que él mismo ha dado prácticamente por hecha. El nombre que más fuerza ha cobrado para sustituirle es el del portavoz parlamentario, Juan Fernández, dirigente próximo al alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, y uno de los cuadros con mayor proyección dentro del partido.

Ponencia política

Más allá de los nombres, el congreso servirá para actualizar el discurso político de los populares catalanes en la etapa posterior al procés. La ponencia política sitúa la seguridad, el control de la inmigración irregular, la rebaja fiscal y la defensa del Estado de derecho como ejes de su proyecto. También reclama una reforma del modelo de financiación autonómica pactada entre todas las comunidades y evita deliberadamente pronunciarse sobre eventuales pactos con otras fuerzas políticas, una omisión que permite mantener cerradas las heridas internas abiertas durante los últimos años.

La cita supone además el primer gran examen del PP catalán desde que dejó atrás su peor etapa electoral. Después de años de irrelevancia parlamentaria y de competencia con Ciudadanos primero y Vox después, los populares consideran haber recuperado la iniciativa política. Confían en consolidar sus bastiones municipales, crecer en grandes ciudades como Tarragona y Barcelona y seguir ampliando una base electoral que consideran todavía lejos de su techo.

El congreso comienza sin suspense sobre quién dirigirá el partido. La incógnita ya no es quién manda, sino hasta dónde puede llegar un PP catalán que ha pasado de gestionar su supervivencia a reivindicar ambición política. La paz interna ya no es el objetivo del cónclave; es la condición que permite al partido volver a mirar hacia fuera.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas