El líder de Junts, Carles Puigdemont, y la de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, en sendas imágenes de archivoEuropa Press

Cataluña

Puigdemont y Orriols aprovechan la crisis migratoria en Ceuta como munición para su guerra particular

Junts recupera su reivincidación de la cesión de las competencias en inmigración

Las reverberaciones de la crisis provocada por la avalancha de extranjeros procedentes de Marruecos que entraron de forma masiva en Ceuta los días 30 y 31 de julio se perciben por toda la política española, y algunos de estos ecos han atravesado cientos de kilómetros, hasta la gerundense villa de Ripoll, e incluso más allá, en Waterloo, donde el prófugo Carles Puigdemont ha visto una oportunidad para sacar tajada.

La conexión entre ambos puntos –esto es, entre una Aliança Catalana al alza, liderada por Sílvia Orriols, y su principal caladero de votantes, un Junts cada vez más desinflado– es clave para entender el último movimiento de los postconvergentes: aprovechar lo ocurrido al otro lado del Estrecho de Gibraltar para resucitar una de las reclamaciones que más han aireado durante esta legislatura, la cesión de las competencias en inmigración.

«Cataluña –aleccionaba este miércoles la portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras– no debe cubrir la negligencia de España, que regulariza unilateralmente a miles de inmigrantes y que además es incapaz de controlar sus fronteras, ni tampoco la dejadez de funciones de otras comunidades autónomas, que no acogen y que tienen centros de acogida vacíos».

La delegada de Puigdemont en la capital del país rechazaba aportar «ni un solo voto» al Gobierno si no exime a Cataluña del reparto de menores inmigrantes por las comunidades autónomas y reclamaba aprobar «de manera urgente» la delegación «integral» de competencias en inmigración a la Generalitat.

Esto último es algo que formaba parte de las cesiones de Pedro Sánchez a Junts, pero quedó abortado en septiembre de 2025, cuando Podemos sumó su «no» al de PP y Vox en la votación del primer trámite en el Congreso de esta proposición de ley y tiró por tierra el asunto.

Un gesto hacia Orriols

Aunque no hace tanto, desde entonces hasta ahora ha llovido mucho, y entre medias Junts ha roto formalmente relaciones con el PSOE, por lo que saben que su exigencia actual es un brindis al sol, o un gesto cuyos destinatarios no están en Madrid, sino en la propia Cataluña. En concreto, se trata de una maniobra para intentar frenar la riada de votos que –según constata el último barómetro del Centro de Estudios de Opinión– abandonan su formación para apoyar a los de Orriols.

Mientras tanto, la líder de Aliança Catalana también está utilizando lo ocurrido en Ceuta para afianzar su argumentario –«esto ya no va de Cataluña-España, va de civilización-barbarie», aseguraba en X–, e incluso entrando al cuerpo a cuerpo con los de Puigdemont.

Inmigrantes hacen fila para ser atendidas por los servicios médicos este martes, en la playa El Trampolín de CeutaEFE

Así, en un mensaje publicado en la citada red social hace unos días, Orriols acusó a los juntaires de reclamar competencias en la materia para acoger más extranjeros, «no para expulsarlos». Y añadía: «Con ingenuos y buenistas iremos derecho al desastre».

Poco después recibía una respuesta del secretario general de Junts, Jordi Turull, que insistía en que Junts quiere «las competencias de un Estado» en materia de inmigración, a la vez que reprochaba a Orriols ofrecer «respuestas españolas a retos catalanes».