El presidente catalán, Salvador Illa, recibe al líder de ERC, Oriol JunquerasEuropa Press

Cataluña

El PSOE reactivará el cupo catalán el 4 de septiembre: Illa y ERC ruegan a Puigdemont que no lo «sabotee»

Desde Junts se desmarcan del modelo e insisten en su propuesta de máximos, un concierto económico a la vasca

Este fin de semana se han cumplido dos años desde que Salvador Illa fue investido como presidente de la Generalitat de Cataluña con los votos de los Comunes y de ERC. Uno de los principales compromisos que Illa asumió con los republicanos fue el de trabajar por conseguir “un sistema de financiación singular que avance hacia la plena soberanía fiscal" de Cataluña.

Un compromiso que, 730 días después, aún no se ha cumplido, pese a los esfuerzos de unos y otros por materializarlo. A principios de 2026, el Gobierno, la Generalitat y ERC anunciaron el acuerdo para reformar el conjunto del sistema, que para Cataluña –dijeron– supondría contar con unos 4.600 millones de euros más al año.

El modelo se ha encontrado hasta el momento con la firme oposición del PP y de las comunidades autónomas en las que gobierna, que son la inmensa mayoría. Sin ir más lejos, a finales de junio 13 autonomías reclamaban a Hacienda posponer a septiembre el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) en el que se ha de votar la reforma, que consideran pactada «con una sola parte y a espaldas de todas las demás».

El modelo se debatirá en el CPFF previsto para el 4 de septiembre, y previsiblemente quedará aprobado, ya que el Gobierno solamente necesita que una de las autonomías le apoye, y en este caso se espera que tanto Cataluña como Canarias den su «sí». No obstante, al modelo aún le quedará mucho: tras el CPFF, el texto se elevará al Consejo de Ministros y, de ahí, será remitido al Congreso, donde se topará con el rechazo de PP, Vox y ¿Junts?

El dilema de Puigdemont

El rol de los de Carles Puigdemont es crucial aquí, ya que sus votos son fundamentales para que la reforma pactada entre los de Illa y Oriol Junqueras llegue a buen puerto. Junts, cuya propuesta es un concierto económico igual al vasco, se enfrenta aquí a un dilema: ¿votar «no» a un modelo diseñado al gusto del nacionalismo, aunque sea de ERC, o votar «sí» y dar así oxígeno a sus dos principales rivales políticos, con permiso de Aliança Catalana?

Tanto ERC como el PSC llevan meses reclamando a Junts que se baje del burro. Este viernes, en una entrevista concedida a la ACN, el presidente del grupo del PSC en el Parlament, Ferran Pedret, ha asegurado que en Junts «racionalmente saben que es un buen acuerdo y que el nuevo modelo sería una buena noticia para Cataluña», antes de reclamar a los posconvergentes que no hagan «autosabotaje».

Preguntada sobre estas declaraciones, la presidenta del grupo parlamentario de Junts, Mònica Sales, respondió insistiendo en que la propuesta de su partido es «un frente común por el concierto económico». «Ya le hemos dicho al presidente y también a los diputados socialistas que el día que quieran podemos hacer un frente común en Cataluña y en Madrid para pedir lo que merecemos como catalanes», zanjaba.

En paralelo, ERC pretendía que el pacto sobre el cupo catalán se acompañara de avances en la delegación de la gestión y recaudación del IRPF a la Generalitat, pero esta cesión sigue en la sala de espera, mientras el Govern «muscula» la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC). La última fecha ofrecida por los socialistas es que hasta 2028 Cataluña no podrá asumir la recaudación de este tributo.