La portavoz de USTEC, Iolanda Segura, en una imagen de archivo
Educación
Los profesores catalanes mantienen el pulso contra Illa y preparan nuevas movilizaciones para empezar el curso
Illa mantiene a Niubó pese a las críticas por parte de los docentes y de la oposición
Pese a la vitola de buen gestor con la que el socialista Salvador Illa pretendió imbuirse durante la campaña electoral que le llevó a la presidencia de la Generalitat, sus primeros dos años al frente del gobierno autonómico han estado marcados por numerosos problemas precisamente en el ámbito de la gestión. Una de las áreas que le han valido más críticas ha sido la educación.
Las aulas han propiciado un escándalo tras otro, como la polémica por el proyecto para introducir agentes de los Mossos d’Esquadra de paisano para resolver problemas de convivencia en centros complicados, los reproches por infiltrar a policías en una asamblea de profesores o el revuelo en torno a las pruebas PISA, de las que Cataluña fue excluida por no contabilizar en las mismas a un 23% de los alumnos con dificultades, superando ampliamente el límite del 5%: el Govern lo atribuye a un error, pero desde la oposición lo ven como una trampa para quedar fuera de las estadísticas y disimular los malos resultados.
Con todo, tal vez el principal foco de conflicto en el ámbito educativo del gobierno de Illa ha sido su enfrentamiento con la comunidad docente: el curso acabó con una sucesión de huelgas por todo el territorio catalán y la previsión es que comience del mismo modo. La ‘vuelta al cole’ en Cataluña tendrá lugar el 8 de septiembre, y ese mismo día hay convocada una nueva manifestación.
«Vemos complicado que se desconvoque», aseguró en una entrevista concedida a RAC1 hace unos días Iolanda Segura, la portavoz del sindicato mayoritario, USTEC. Segura señala que «no han tenido noticias» de la Consejería de Educación desde principios de julio. El curso acabó con el Govern firmando un acuerdo con UGT y CCOO –sindicatos afines al PSC, pero minoritarios en el sector– que fue rechazado por el resto de organizaciones sindicales.
Segura insiste que el pacto –que incluía, entre otras medidas, un incremento salarial de 3.000 euros hasta 2029– es insuficiente, e insta a Niubó a sentarse de nuevo en la mesa de negociación. Desde el ejecutivo autonómico intentan desactivar a los airados sindicatos, y esta semana filtraron a El Periódico que próximamente se anunciarían más aulas de acogida para alumnos inmigrantes y la incorporación de técnicos sanitarios en la mitad de centros educativos de Cataluña.
Mientras los profesores valoran si entierran finalmente el hacha de guerra, el calendario avanza inexorable, y el 8 de septiembre arranca el curso sin la normalidad que habían prometido los de Illa. Ese mismo día, además, se conocerán las conclusiones del informe PISA de 2025, aunque los resultados catalanes no podrán compararse al resto de territorios de España.
Esta semana, en una entrevista concedida a Europa Press, el secretario general del PP de Catalunya, Juan Fernández, pedía la cabeza de la consejera del ramo: «El curso no puede empezar con Esther Niubó como consellera de Educación», aseguraba, lamentando que Niubó «tiene la educación en una crisis importantísima, con los profesores en la calle y, sobre todo, con Cataluña fuera de las pruebas Pisa por una absoluta negligencia».