La cuenta atrás del irrelevante e incómodo regreso de Puigdemont
Los socialistas están ansiosos y quieren que Puigdemont regrese cuanto antes para relanzar el discurso de la pacificación de Cataluña
El presidente de Junts, Carles Puigdemont, en una imagen de archivo
l próximo miércoles se reúne el Tribunal Constitucional para deliberar sobre el recurso de amparo de Jordi Turull, secretario general de Junts, contra la decisión del Tribunal Supremo de no aplicarle aún la amnistía por delito de malversación hasta que el Tribunal Constitucional no se pronuncie. Es el primero de muchos recursos por dirimir y es un tema clave porque la orden de detención dictada por el Juez Llarena contra Puigdemont, así como la inhabilitación contra Junqueras y Turull se mantiene en pie solo por el delito de malversación.
Llarena, visto su escrito de 25 páginas de hace pocos días, parece que va a retirar la orden de detención a Puigdemont una vez el Constitucional emita su fallo, cosa que se prevé para mediados del próximo mes de octubre.
El fallo se puede demorar algo más de la habitual en el TC debido a que el ponente, José Maria Macías, no está por la labor de aplicar la amnistía por malversación, pero está en minoría y eso llevará a que designe otro ponente para redactar la sentencia.
Una vez se redacte y publique la sentencia y el juez Llarena retire la orden de detención Puigdemont podría volver a España sin riesgo de tener que rendir cuentas ante la ley y consumando así su privilegio a cambio del apoyo la investidura de Sánchez. Por su parte Junqueras podrá ser candidato a la presidencia de la Generalitat. En ese momento es posible que ERC cambie se posición hacia el PSC de Illa pasando del actual plácido apoyo a apretar para que se adelanten las elecciones dado que Junqueras está convencido, aunque ninguna encuesta lo avale, que puede ser presidente de la Generalitat.
El supremo considera que hay aspectos de la malversación, de ámbito penal y no contable, que no se abordaron en la sentencia del TJUE y por eso mantiene el delito de malversación vigente a la espera de la resolución del TC.
Los socialistas están ansiosos y quieren que Puigdemont regrese cuanto antes para relanzar el discurso de la pacificación de Cataluña que ha quedado en tercer plano debido a las múltiples crisis en educación, transporte, seguridad y vivienda que atenazan al ejecutivo autonómico socialista.
Mientras en Junts las incógnitas sobre el futuro de Puigdemont crecen. Artur Mas, que ni tan siquiera ha llegado a formalizar su militancia en Junts, en una reciente entrevista no descartó su regreso a la primera línea. La división dentro del partido sobre que rumbo tomar para evitar el hundimiento frente a Aliança Catalana hace que aparezcan corrientes internas, la última ha sido la presentación de Paralelo 41, un think tank impulsado por Victoria Alsina, exconsejera de exteriores y actual concejal de Ayuntamiento de Barcelona. La puesta de largo del último artefacto nacionalista contó con la presencia de Jordi Pujol y de un nutrido grupo de ex altos cargos de CiU nostálgicos de tiempos pretéritos.
De Puigdemont nadie sabe qué pasos va a dar una vez pueda volver a España sin riesgo de detención ni si su regreso será inminente. Tampoco ha desvelado si va a asumir su escaño en el parlamento regional lo que queda de legislatura o si va a encabezar la lista de su partido a la presidencia de la Generalitat en 2028 con el riesgo de que sea derrotado por Silvia Orriols y de quedar por detrás de Junqueras.
En Junts nadie se atreve a levantar la voz en público contra Puidgemont y menos hasta que no termine su previsible tour de homenaje por Cataluña a su regreso de Waterloo, pero no son pocos los que creen que hay que pasar página de 2017 e impulsar nuevos liderazgos, así como fijar una estrategia de cómo abordar la relación con Orriols. Unos apuestan por el cordón sanitario y otros por el entendimiento. En Junts temen que el recorrido por Cataluña del expresidente sea un fracaso que muestre la debilidad actual de Junts con toda su crudeza y algunos apuntan ya nombres como los de Miriam Nogueras o Salvador Vergues, portavoces en el congreso y el parlament como candidatos de renovación.