El desplome del los pisos en alquiler en Barcelona

El desplome del los pisos en alquiler en BarcelonaEl Debate / IA

Cataluña firma cada vez menos contratos de alquiler: un 36 % menos en cuatro años de intervención

La región cerró 2025 con 108.057 contratos, la cifra más baja desde 2009

El control de los alquileres no ha hecho que haya más pisos para alquilar en Cataluña, sino menos. En 2025 se firmaron 108.057 contratos de arrendamiento, el registro más bajo desde 2009, cuando estalló la burbuja inmobiliaria. Son casi 60.000 contratos menos que en 2021, lo que supone una caída del 35,6 % en solo cuatro años. Las cifras proceden del Servei d'Estudis i Documentació d'Habitatge de la Generalitat, que las elabora a partir de las fianzas depositadas en el Incasòl, y las ha recopilado ON Economía, el medio económico de El Nacional. Se conocen justo cuando el sector inmobiliario rechaza en bloque los dos decretos de vivienda que el Consejo de Ministros aprobó el pasado martes.

La caída se acelera desde que el Govern de Pere Aragonès, con el apoyo del PSC, impuso en 2024 un tope de precios en las zonas declaradas tensionadas. En esas zonas vive la gran mayoría de los catalanes. Los socialistas no solo mantienen la medida, sino que la han actualizado. Los precios se han frenado, pero el mercado se ha encogido: en 2025 se firmaron unos 25.000 contratos menos que en 2023, el último año sin límite de precios. Es un descenso del 19 % en dos ejercicios.

Desde la izquierda se ha culpado a los alquileres de temporada de la falta de oferta, pero los datos no respaldan esa explicación. Es cierto que en 2024 aumentaron, probablemente para sortear el tope: pasaron de 9.330 a 13.517. Sin embargo, ese mismo año el total de contratos cayó en casi 15.000. En 2025 los contratos de temporada bajaron en unos 400, mientras el mercado en su conjunto perdía otros 10.000.

Por eso los propietarios y los constructores temen tanto los nuevos decretos. Los textos del Ejecutivo incluyen contratos indefinidos o prórrogas obligatorias, la prohibición de desahuciar e incluso la obligación del propietario de indemnizar al inquilino si no le renueva el contrato. Según el sector, estas medidas desanimarán a quien todavía se plantea poner su vivienda en alquiler.

Xavier Vilajoana, presidente de la patronal catalana de promotores (APCE) y también de la española, explicó el miércoles que ha recibido «muchas llamadas de constructores y promotores que han decidido parar los proyectos de construcción destinados a alquiler». Si se confirma, tampoco llegará al mercado la obra nueva que podría aliviar la escasez.

El presidente de Pimec, Antoni Cañete, también pidió proteger a los propietarios: «Si perciben más riesgo y las viviendas acaban saliendo del mercado de alquiler, no habremos resuelto el problema, lo habremos agravado».

La demanda sigue creciendo. Muchos jóvenes quieren emanciparse, se forman nuevas familias y comprar una vivienda resulta inalcanzable para buena parte de ellos. La oferta, en cambio, se reduce año tras año, y la respuesta de las administraciones ha sido intervenir todavía más.

El único dato algo mejor llega del primer trimestre de este año, el último publicado. Se firmaron 28.079 contratos, 331 más que en el mismo periodo de 2025. Es una subida del 1,2 %, demasiado pequeña para hablar de recuperación: sigue siendo el segundo peor primer trimestre desde 2011, y el peor fue precisamente el del año pasado.

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