Un tranvía de Barcelona, en una imagen de archivo
Cataluña
Collboni impulsa el tranvía por la Diagonal pese al rechazo ciudadano en la consulta de 2010
Las obras para unir las dos redes comenzarán en verano de 2027 y estarán terminadas, según la previsión municipal, en 2031, con una inversión de 120 millones de euros
El tranvía volverá a avanzar por la avenida Diagonal de Barcelona pese a que la transformación de esta arteria ya quedó marcada por el rechazo ciudadano en una consulta celebrada en 2010. El alcalde, Jaume Collboni, ha anunciado que las obras para completar la conexión entre las dos redes del tranvía comenzarán en verano de 2027, una vez celebradas las próximas elecciones municipales, y que el objetivo es que la infraestructura esté terminada en 2031.
El proyecto permitirá unir el Trambaix, que conecta Barcelona con municipios del Baix Llobregat, y el Trambesòs, que se extiende hacia el Barcelonès Nord. Para ello, falta completar un tramo de unos 2,8 kilómetros entre la calle de Girona y la plaza de Francesc Macià, con tres nuevas paradas: Diagonal-Cinc d’Oros, Balmes y Casanova, además de la adaptación del intercambiador de Francesc Macià.
La iniciativa supone retomar una transformación urbanística que lleva décadas generando controversia en Barcelona. En mayo de 2010, durante la alcaldía del socialista Jordi Hereu, el Ayuntamiento convocó una consulta para decidir cómo debía reformarse la Diagonal. La opción ganadora fue mantener la avenida tal como estaba, frente a las alternativas de convertirla en un bulevar o en una rambla. El resultado fue contundente entre quienes participaron: 137.454 personas, el 79,84 % de los votantes, optaron por la tercera opción, frente al 11,88 % que respaldó el bulevar y el 8,28 % que prefirió la rambla. La participación fue del 12,17 % del censo.
La consulta, sin embargo, no preguntaba directamente si los barceloneses querían o no el tranvía. Las dos alternativas de reforma incorporaban este medio de transporte, mientras que la opción ganadora descartaba ambas propuestas. Por ello, el resultado expresó el rechazo a los dos modelos de transformación planteados, pero no constituye una votación específica contra la conexión tranviaria.
Pese a ese precedente, el proyecto recuperó impulso durante los mandatos de Ada Colau y ha continuado avanzando con Collboni. En 2020, el nuevo tramo obtuvo respaldo político con el apoyo de ERC, en un acuerdo que incluía el compromiso de que la gestión de la infraestructura fuera íntegramente pública cuando venciera el convenio vigente, en 2032. La conexión se ha convertido así en una de las grandes apuestas de transformación de la movilidad barcelonesa, aunque sin una nueva consulta ciudadana sobre el proyecto en su conjunto.
120 millones de euros y obras hasta 2031
Collboni ha anunciado que la comisión de gobierno municipal aprobó la dotación económica de 120 millones de euros necesaria para que el Ayuntamiento impulse las actuaciones de su competencia. Según ha explicado en una entrevista en SER Catalunya, la licitación de las obras se publicará en las próximas dos o tres semanas.
La financiación se reparte entre las dos administraciones. La Generalitat, a través de la Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM), asumirá unos 97 millones de euros para la infraestructura tranviaria, mientras que el consistorio aportará 99 millones para la urbanización de la avenida y la ampliación del colector de aguas pluviales. Las cifras corresponden al conjunto de la actuación y no deben sumarse a los 120 millones como si fueran inversiones adicionales.
El proyecto contempla ampliar las aceras, incorporar vegetación y mejorar los espacios para peatones y ciclistas. También incluye el desdoblamiento del colector entre la calle de Girona y Francesc Macià, con el propósito de reducir el riesgo de inundaciones cuando se registren lluvias torrenciales.
El Ayuntamiento defiende que la unión de las dos redes facilitará los desplazamientos en transporte público y reducirá el tráfico privado. Las previsiones apuntan a una disminución de unos 12.500 vehículos diarios en el tramo central de la Diagonal y a una mejor conexión entre nueve municipios del área metropolitana.
No obstante, la ejecución de los trabajos implicará nuevas afectaciones a la circulación y al entorno urbano de una de las principales arterias de Barcelona. El calendario anunciado sitúa el inicio de las obras después de las municipales de mayo de 2027, mientras que la puesta en servicio completa se proyecta para 2031.
Una decisión que trasciende la movilidad
La conexión tranviaria se presenta desde el Ayuntamiento como una actuación destinada a reforzar el transporte público y a transformar el espacio urbano en favor de los desplazamientos sostenibles. Pero el recorrido político del proyecto evidencia que la discusión no se limita a una cuestión de movilidad: también afecta al modelo de ciudad y a la forma en que se incorporan las preferencias ciudadanas a las grandes decisiones urbanísticas.
El resultado de 2010 no impide por sí mismo que el Ayuntamiento impulse una nueva actuación, puesto que aquella consulta versaba sobre dos modelos concretos de reforma y no sobre la conexión del tranvía en términos explícitos. Sin embargo, el antecedente sigue siendo relevante para valorar el debate público que acompaña a una transformación de esta magnitud.