Lockheed F-117A Nighthawk

El Lockheed F-117A Nighthawk se exhibe en el Steven F. Udvar-Hazy CenterNational Air and Space Museum

Fuerzas Armadas  F-117A Nighthawk, el primer avión furtivo del mundo con un diseño que le permitía reflejar las ondas de radar

El Centro Steven F. Udvar-Hazy, dependiente del Museo Nacional del Aire y el Espacio del Instituto Smithsonian, exhibe un avión de ataque furtivo Lockheed F-117A Nighthawk, considerado el primer avión de combate furtivo plenamente operativo del mundo.

La aeronave fue restaurada por Lockheed Martin Skunk Works, la división de la compañía responsable de desarrollar aeronaves avanzadas. Los trabajos incluyeron su desmilitarización y la recuperación del aspecto que presentaba durante su última etapa de servicio operativo.

El F-117A revolucionó la aviación militar al introducir en servicio operativo un diseño concebido para reducir su detectabilidad por los radares enemigos. Su característica silueta angular responde a la aplicación de técnicas de baja observabilidad. Su revolucionario diseño le permitía reflejar las ondas de radar. Gracias a sus paneles angulares reforzados con un revestimiento externo de material absorbente de radar, la aeronave era prácticamente invisible al radar. En cuanto a sus características técnicas, el F-117 mide 20,09 metros de longitud, tiene una envergadura de 13,21 metros y una altura de 3,78 metros. Su superficie alar es de 72 metros cuadrados, su peso en vacío alcanza los 13.381 kilogramos y su peso máximo al despegue es de 23.814 kilogramos. Está propulsado por dos motores General Electric F404 y alcanza velocidades subsónicas altas. Su autonomía puede ampliarse mediante el reabastecimiento en vuelo, lo que le permite realizar misiones de largo alcance.

Su nacimiento se rodeó de un gran secretismo. El primer vuelo tuvo lugar en 1981, tan solo 31 meses después de la adjudicación del contrato, y las entregas comenzaron al año siguiente. La aeronave alcanzó su capacidad operativa inicial en 1983, pero se mantuvo en el más estricto secreto durante muchos años. No fue hasta 1988 que el programa se reconoció públicamente, y no fue hasta 1990 que hizo su primera aparición pública formal. Para entonces, la aeronave llevaba siete años en funcionamiento.

Lockheed F-117A Nighthawk

Lockheed F-117A NighthawkNational Air and Space Museum

El F-117 Nighthawk fue el primer avión furtivo operativo del mundo. Se fabricaron 59 ejemplares de producción, además de cinco prototipos de desarrollo. La aeronave mantuvo un historial de combate prácticamente impecable y fue el único modelo F-117A producido, del que se perdió una unidad en combate. Entre sus hitos figura el récord de vuelo sin escalas más largo realizado por un avión de combate monoplaza: un trayecto desde la base aérea de Holloman, en Nuevo México, hasta Kuwait, que fue posible gracias al reabastecimiento en vuelo.

Aunque su apariencia recuerda a la de un caza, el Nighthawk fue diseñado principalmente para misiones de ataque contra objetivos terrestres. Su capacidad para penetrar en espacios aéreos defendidos y atacar objetivos de alto valor lo convirtió en uno de los programas más emblemáticos de la aviación militar estadounidense. El F-117 Nighthawk participó en importantes operaciones militares estadounidenses, entre ellas la Operación Just Cause (1989-1990), la Operación Desert Shield (1990-1991), la Operación Desert Storm (1990-1991), la Operación Southern Watch (1992-2003), la Operación Allied Force (1999) y la Operación Iraqi Freedom (2003-2011). Durante la Operación Desert Storm, el avión desempeñó un papel decisivo en la campaña aérea: realizó 1.271 salidas de combate, con una tasa de éxito en las misiones del 80 %, sin sufrir pérdidas ni daños de combate. Aunque representó solo el 2 % de todas las salidas de combate, atacó el 40 % de los objetivos estratégicos y fue la única aeronave autorizada para atacar objetivos dentro de los límites urbanos de Bagdad. Su capacidad para alcanzar objetivos de alto valor contribuyó al éxito de la campaña en apenas 43 días y cambió el planteamiento de la guerra aérea: la cuestión dejó de ser cuántos aviones se necesitaban para destruir un objetivo y pasó a ser cuántos objetivos podía neutralizar una sola aeronave.

La exposición permite contemplar el aspecto operativo de una aeronave que marcó un punto de inflexión en el desarrollo de la tecnología furtiva y contribuyó a sentar las bases de generaciones posteriores de aviones militares de baja observabilidad.

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