La autora, Elena Santa María, junto al influencer católico Jimmy O'Connor

La autora, Elena Santa María, junto al influencer católico Jimmy O'Connor

«Alguien llama, ¡abre!»: el testimonio de una madre con dos hijas religiosas

Elena Santa María presenta su libro testimonial, en el que desgrana su camino como madre ante la llamada de Dios a dos de sus hijas

Elena Santa María presentó, este lunes en Barcelona, su nuevo libro Alguien llama, ¡abre! en el que narra sus vivencias más personales ante la llamada de Dios a dos de sus hijas, que son religiosas.

En un coloquio presentado por el influencer católico Jimmy O'Connor, la autora explicó su afán por ayudar a otras madres que puedan pasar por una situación similar en un libro que, según explicó, no busca ser espiritual ni místico sino hablar de la parte más humana de un proceso como el de la vocación consagrada y sus afectaciones, en este caso, familiares.

Santa María apuntó a la dureza de sobrellevar una decisión de este tipo en casa, y más cuando viene por partida doble. Su fe y la cohesión familiar, junto a su marido, Diego, con quien tiene cuatro hijas, fueron puntos de inflexión en un proceso que, contra lo que muchos podrían pensar, no ha sido un «cuento de hadas».

Elena asegura que veía a otras familias más «santas y católicas» y no entendía por qué Dios «apostaba» por ellos, a lo que se respondió a sí misma, haciendo alusión a un camino personal, con una cita famosa que le interpela de forma directa: «Dios no elige a los preparados, prepara a los elegidos».

El atractivo de este libro reside en el testimonio y el corazón abierto que muestra la escritora. Ella asegura que Dios llamó a su puerta de una manera insospechada, de ahí el título del libro, y que decidió abrir aunque «podría no haberlo hecho. Dios nos llama, pero también nos da la libertad si no queremos abrir».

En un coloquio en el que también tuvo sus momentos de humor (que tanto reflejan a Elena), bromeó sobre su «yerno ideal», Jesucristo, y unos «consuegros geniales», refiriéndose a la Virgen María y San José.

Tras un camino con muchos altibajos, con momentos de desolación y de consolación, su historia también se ha llenado de la «gracia de Dios», tal y como aseguran, tras abrir una puerta que no pensaban que iba a sonar.

«Si ves a tus hijas felices, ¿cómo no vas a serlo también tú?», concluyó.

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