Fotograma de 'El laberinto del fauno'
Entrevista
Los artesanos que fabrican los monstruos del cine: «La IA trae incertidumbre, pero también oportunidades»
La empresa de efectos especiales DDT abrirá un nuevo museo en Barcelona
La empresa DDT, especializada en efectos especiales de maquillaje para el cine, abrirá un museo en Barcelona. El espacio, llamado Monster Art, exhibirá criaturas elaboradas para películas emblemáticas como 'La sociedad de la nieve', 'El laberinto del fauno', 'Lo imposible', 'La piel que habito' o 'Un monstruo viene a verme'. Para este proyecto, la compañía ha recibido un préstamo de 250.000 euros del Institut Català de Finances (ICF) destinado a la compra, reforma y adecuación del local.
El museo estará dividido en tres espacios principales: la zona J.A. Bayona, la zona Guillermo del Toro, y la zona Pedro Almodóvar. Además, contará con un área de exhibición, el taller de efectos especiales, una zona de conferencias y un aula-taller.
Hoy en El Debate hablamos de ello con Montse Ribé, propietaria y socia del proyecto, junto con David Martí.
— ¿Qué trayectoria ha tenido la empresa?
— Empezamos trabajando en el mundo del cine con directores locales como Jaume Balagueró, Paco Plaza y Daniel Monzón. Después trabajamos con Almodóvar y más tarde a nivel internacional con Guillermo del Toro, con quien hemos hecho varias películas, incluyendo El laberinto del fauno, que fue premiada. También hemos colaborado con Bayona en casi todas sus películas, y recientemente fuimos nominados por La sociedad de la nieve.
— ¿Cuántas personas trabajan en el taller?
— Como base estamos David y yo, más una persona de oficina. El resto del equipo son freelance y varía según el proyecto. Normalmente tenemos una base de cinco o seis personas, pero en proyectos grandes como Un monstruo viene a verme llegamos a ser 40 personas.
Aunque eso fue excepcional y preferimos no manejar equipos tan grandes. Lo más común es tener entre 15 y 20 personas, y actualmente somos alrededor de 12. Al ser freelance, trabajamos principalmente con equipo local, pero a veces, según la demanda, incorporamos técnicos de otros lugares.
— ¿Cuántos proyectos realizáis anualmente?
— Es muy variable. Hay años en que un solo proyecto grande ocupa casi todo el tiempo, como pasó con «La sociedad de la nieve», que fueron casi ocho meses de rodaje y apenas pudimos hacer otros trabajos. Como mínimo hacemos tres proyectos al año, pero puede variar mucho según la envergadura de cada uno. A veces estamos haciendo cinco proyectos simultáneamente, otras veces nos centramos en uno o dos grandes.
DDT impulsa el museo Monster Art en Barcelona
— Hablemos del museo Monster Art. ¿Cuándo está prevista su apertura?
— Esperamos poder abrir en 2025, aunque no lo tenemos totalmente confirmado. Es un proyecto que requiere mucha inversión de tiempo y recursos. Hemos recibido algunas ayudas de la Generalitat - en 30 años nunca habíamos pedido ayudas, pero esta vez vimos que era necesario. No queremos simplemente exponer las piezas - queremos incluir making-off, elementos interactivos y crear una experiencia completa. Por eso vamos poco a poco, asegurándonos de que todo quede como queremos.
— ¿Cómo surgió la idea del museo?
— Surgió en parte de una preocupación por preservar nuestro trabajo. Hubo un momento de crisis en el sector que nos hizo pensar: ¿qué pasaría con todas estas piezas si tuviéramos que cerrar? Sería una pena que se perdieran y que la gente no pudiera verlas. Vemos que ha pasado con otros talleres de efectos especiales en Estados Unidos, como el de Rick Baker, donde hay piezas increíbles que nadie puede ver. Además, en esta era digital, queremos mostrar que todavía se hacen piezas físicas, que hay un trabajo muy artesanal detrás.
— ¿Qué piezas emblemáticas podremos encontrar?
— Se podrán ver piezas de prácticamente todas las películas míticas en las que hemos trabajado: Hellboy, las películas de Guillermo del Toro como Crimson Peak, El espinazo del diablo, El laberinto del fauno, y las colaboraciones con Bayona como Un monstruo viene a verme, La sociedad de la nieve, Lo imposible y El orfanato.
También habrá material de nuestro trabajo con Almodóvar, incluyendo fotos inéditas del proceso y algunas piezas de La piel que habito. Algunas piezas originales no se conservan porque eran maquillajes que se retiraban después del rodaje, pero estamos creando nuevos elementos para el museo.
— ¿Cómo será la experiencia para los visitantes?
— No queremos que sea un museo tradicional con piezas en vitrinas. Dentro de lo que nos permite el espacio, queremos crear mini decorados donde la gente pueda entrar en el ambiente de cada película. Habrá elementos interactivos, proyecciones y diferentes tipos de visitas: algunas regulares y otras especiales que incluirán demostraciones en vivo y la posibilidad de que los visitantes se lleven algún recuerdo a casa.
El espacio no es muy grande, lo que ha limitado algunas de nuestras ideas iniciales. Estuvimos buscando opciones más amplias y hubo interés de varias partes, pero al final decidimos hacerlo a menor escala pero mantenerlo bajo nuestro control. En el futuro, nos gustaría poder hacer exposiciones temporales, quizás retirando algunas de nuestras piezas para dar espacio a otros trabajos.
— ¿El taller estará integrado en el museo?
— Sí, es el mismo local. Primero está la parte del museo y al final se encuentra el taller, o como preferimos llamarlo, el estudio. Planeamos hacer visitas guiadas especiales donde explicaremos más sobre nuestro proceso creativo, con anécdotas y demostraciones. Incluso estamos considerando actividades donde los visitantes puedan llevarse algo hecho durante la demostración. Estas serán visitas especiales, no diarias, ya que tenemos que compaginarlas con nuestro trabajo regular.
Fotograma de 'Un monstruo viene a verme'
— ¿Qué condiciones especiales requieren las piezas para su conservación?
— Las piezas originales son muy delicadas y requieren condiciones específicas de conservación. Utilizaremos vitrinas que las protegerán del polvo y mantendrán una temperatura constante, evitando cambios bruscos de temperatura y la exposición directa a la luz natural. Algunas piezas son extremadamente frágiles. Las piezas nuevas que estamos creando específicamente para el museo están hechas con materiales más resistentes que requieren menos cuidados especiales.
— ¿Cómo veis el futuro de los efectos especiales físicos frente a los digitales?
— La evolución ha sido interesante. Cuando salió Jurassic Park, con su combinación de dinosaurios físicos y digitales, pensamos que sería el fin de nuestro trabajo tradicional. Sin embargo, ocurrió lo contrario: generó más trabajo porque las empresas de efectos digitales necesitaban referencias físicas para sus creaciones.
Hay directores que prefieren todo físico, otros todo digital, y otros - lo que consideramos ideal - optan por una combinación de ambas técnicas. Algunos aspectos de nuestro sector sí se han visto afectados, como las maquetas o los animatrónicos, que ahora se hacen mayormente en 3D.
Ahora con la IA surge nueva incertidumbre, pero como pasó con el CGI, podría generar nuevas oportunidades. Creemos que los efectos físicos seguirán siendo necesarios porque aportan realismo y los actores los agradecen. El museo servirá también para dejar constancia de este arte artesanal.
— ¿Por qué habéis elegido Barcelona para el museo?
— Barcelona es nuestra ciudad. Siempre hemos tenido aquí nuestros talleres y, aunque trabajamos internacionalmente, nunca quisimos mudarnos. Mucha gente pensó que con los Óscar nos mudaríamos a Los Ángeles, pero siempre quisimos poder trabajar internacionalmente desde aquí, donde está nuestra familia.
Consideramos otras ubicaciones como Besalú, que tiene mucho turismo y podría haber sido interesante, pero al final Barcelona era lo más práctico: aquí está nuestro equipo, nuestra vida, y hay un gran flujo de visitantes potenciales. Nos hemos mantenido en el barrio del Poblenou, aunque el plan 22@ nos ha obligado a mudarnos varias veces por los derribos y el aumento de los alquileres. Esta vez hemos optado por comprar el local para tener más estabilidad.
— ¿Qué impacto esperáis que tenga el museo en la industria cinematográfica española?
— No lo hemos pensado tanto en términos de impacto. Nos movemos mucho por intuición, como cuando hacemos nuestro trabajo - no pensamos en premios, sino en hacer las cosas lo mejor posible.
Creemos que el museo puede servir como un recordatorio del valor del cine artesanal en una época donde la industria se está volviendo muy mecánica. Este año ha habido películas muy diferentes y muy buenas, y esperamos que el museo ayude a la gente a ver el cine de una manera más emocional y artesanal, a valorar todo el trabajo que hay detrás.
También esperamos despertar la curiosidad del público por películas que quizás no han visto. Al ver las piezas en el museo, puede que se interesen por ver las películas de donde provienen, generando un interés renovado por obras que podrían estar olvidadas.