Detalle de una de las construcciones del Pueblo Oriental, en una imagen de la época
Historias de Barcelona
El ‘gemelo oriental’ del Pueblo Español de Barcelona que decepcionó a sus visitantes: «Bazar de baratijas»
Durante la Exposición Internacional de 1929 se levantó un Pueblo Oriental que cosechó airadas críticas
Durante la Exposición Internacional de 1929 celebrada en Barcelona tuvieron pabellones países como Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Hungría, Italia, Noruega, el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, Rumanía, Suecia, Argelia, Tunicia y Marruecos.
Hubo también un pabellón llamado Souk Africano, que pertenecía a un grupo de comerciantes de productos magrebíes, especialmente de Marruecos, Argelia y Tunicia, que en aquel momento eran colonias francesas. Todos esos pabellones desaparecieron a partir del 15 de enero de 1930, cuando acabó la exposición.
Además, estaba el Pueblo Español, que contenía reproducciones de edificios representativos de quince de las comunidades autónomas españolas. El recinto está integrado por 117 edificios a escala real, que componen un pueblo típicamente español, con sus calles, casas, plazas, teatro, escuela, iglesia, restaurantes y talleres artesanos. El proyecto fue realizado por los arquitectos Francesc Folguera y Ramón Reventós, y los artistas Xavier Nogués y Miquel Utrillo.
Realizaron varios viajes por España y recogieron el material que necesitaban -fotografías, anotaciones y dibujos-, y así los cuatro profesionales pudieron realizar su proyecto. Aunque en un principio el recinto tenía una vida programada de seis meses, los mismos que duraba la Exposición, el éxito de público permitió que se conservara, y así ha llegado hasta nuestros días. El museo ocupa un área total de 49.000 m².
El Pueblo Oriental
Lo que no es tan conocido es que hubo otro, el Pueblo Oriental. Este estaba situado donde actualmente se levanta el Instituto Nacional de Educación Física de Cataluña (INEFC), debajo de lo que es el Estadio Olímpico de Montjuic. El periodista Pedro de Repide, en La Libertad, año XI, número 2.974, del 29 de septiembre de 1929, escribía sobre este Pueblo Oriental:
En aquel Pueblo Oriental estaban representados India, Persia, Turquía, Ceylán -actual Sri Lanka-, Birmania, Egipto, Túnez, Hong Kong, Palestina y Marruecos. Todos estos países, a excepción de Marruecos, no tenían representación en los diferentes pabellones de la exposición, pero no eran oficiales.
En el anuncio se podía leer: «Con todo el personal nativo de los representativos países, trabajado en sus respectivas artes y vestidos con sus típicos trajes. Teatro Indio todas las horas desde las 2 de la tarde. Danzas Orientales. En la sección Palestina la reproducción del Santo Sepulcro. El coste de la entrada, 1 peseta».
Fotografía del Pueblo Oriental
En este Pueblo Oriental, aparte de la representación teatral de todos estos países, con los trajes regionales y figurantes en las callejuelas, se vendían babuchas bordadas, bandejas de cobre, tazas de té, collares y un largo etcétera de objetos típicos. Dicho de otra manera, era un gran mercadillo de productos típicos o que, al menos, se decía que lo eran.
Aquel pueblo era semejante al Pabellón Souk African, pero con más metros cuadrados. Al respecto vuelve a escribir Repide:
También había un escenario donde, a ciertas horas, danzaba una bailarina sagrada de la India, conocida como bayadera. Era una mirada a la diversidad de estilos arquitectónicos y culturales de aquellas regiones orientales, que no tuvo tanto éxito como el Pueblo Español. Por eso, poco después de acabarse la Exposición Internacional, fue desmontado y lo único que nos queda de él, como recuerdo, son algunas fotografías.
El parque de La Foixarda
Otra cosa que desapareció al acabar la Exposición fue el Parque de Atracciones de La Foixarda, que estaba justo delante del Pueblo Oriental. Contaba con una montaña rusa, un tren de vapor que hacía un recorrido de 2 kilómetros por la montaña de Montjuic, un tiovivo, barracas de feria y diversas atracciones menores.
La noche del 23 al 24 de junio de 1929 se celebró una gran verbena de San Juan. Fue tal el éxito de aquel parque de atracciones que, poco después los propietarios de la empresa Park SA, propietarios del funicular, ocuparon una extensión de 75.000m2, recuperaron algunas atracciones de La Foixarda y se abrió el Maricel Park, conocido como Parque de Atracciones de Montjuic, que funcionó hasta el año 1998.