Una fotografía del concejal del PP Miguel Ángel Blanco, durante un homenaje en 2024Europa Press

Barcelona

4.500 vecinos de Barcelona piden cambiar el nombre de la calle Sabino Arana por el de Miguel Ángel Blanco

Convivencia Cívica Catalana logra 4.484 firmas y consigue que la propuesta deba debatirse en el Ayuntamiento

La entidad constitucionalista Convivencia Cívica Catalana (CCC) ha conseguido 4.484 firmas en apoyo a una iniciativa legislativa popular (ILP) para exigir al Ayuntamiento de Barcelona que cambie el nombre de la calle Sabino Arana –el polémico fundador del PNV, señalado por sus planteamientos «racistas, supremacistas y machistas», destaca CCC– por el de Miguel Ángel Blanco, concejal del PP en Ermua asesinado por ETA.

La recogida de firmas arrancó en enero, como informó El Debate. Los promotores de la iniciativa necesitaban un mínimo de 3.750 firmas de ciudadanos empadronados en Barcelona y mayores de 16 años. En los cuatro meses que ha durado la campaña de recogida de firmas –con varios puestos en la calle para darla a conocer– se ha superado con creces ese umbral.

Este jueves, el presidente de CCC, Ángel Escolano, anunciaba en X que había entregado ya en el Registro del Ayuntamiento las casi 4.500 firmas. «¡Gracias a todos los que nos habéis ayudado a conseguirlo!», celebraba.

Ante el comentario de un usuario que le decía que no les iban a hacer caso, añadía: «Nos quedaremos con la conciencia tranquila de haber hecho todo lo posible por conseguirlo. Y sacar a toda esa gentuza los colores».

En concreto, la ILP pide que se incluya «como punto específico en el orden del día del Plenario del Consejo Municipal» una proposición instando al gobierno de Jaume Collboni a cambiar el nombre de la actual calle de Sabino Arana, situada en el distrito de Les Corts. En la explicación de motivos, se pide avanzar «respecto a los comportamientos racistas y xenófobos de determinados personajes históricos vinculados a los nacionalismos».

De ahí que Escolano y casi 4.500 vecinos piensen que Miguel Ángel Blanco es un vasco que merece más reconocimiento en el nomenclátor barcelonés que Arana. Para Escolano, el concejal popular asesinado «se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la intolerancia y la violencia política y que sí merece un tributo por parte de nuestra ciudad».