Vista del carrer Ample, a día de hoy

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Historias de Barcelona

Ni la Diagonal ni la Gran Vía: esta era la calle más ancha de Barcelona en la Edad Media

Un repaso a la vía centenaria donde los ricos construían sus palacios y que perdió un tramo en el siglo XX

El actual carrer Ample («calle ancha») de Barcelona fue recortado a comienzos del siglo XX. En la Barcelona amurallada, esta era una de las calles principales de la zona de la muralla de mar y del convento de la Merced. Es una calle paralela al actual Paseo de Colón, cuando éste no existía y era muralla.

Se extendía desde Las Ramblas, al lado del antiguo convento de San Francisco, y llegaba hasta la iglesia de Santa María del Mar. Es decir, la calle Ample tenía el mismo recorrido que el actual Paseo de Colón. A principios del siglo XX, no obstante, desapareció una parte de la calle.

Concretamente, el tramo que va desde la calle Fusteria y calle dels Agullers: contenía los números 73 al 78 y del 87 al 94. También en el actual edificio de Correos, al principio de la Vía Layetana, construido entre 1926 a 1928 transcurría el carrer Ample. Aquí desaparecieron los números del 55 al 69 y del 58 al 68. También derribaron los números 71 y del 70 al 76, en gran medida para abrir la Vía Layetana.

Reforma

Con el Plan de Reforma del Casco Antiguo de Barcelona, a partir de 1908, una parte de la calle Ancha, que no desapareció, se integró dentro de la calle dels Agullers. Con lo cual esa calle tuvo que volverse a numerar. Y si uno se fija en un mapa, el principio de la actual calle dels Agullers, que empieza en la Vía Layetana. Si se traza una línea recta, enlaza con la calle Ample, teniendo el edificio de Correos por medio.

El trazado en cuestión, con la calle Ample a un lado y la calle dels Agullers en el otro

El trazado en cuestión, con la calle Ample a un lado y la calle dels Agullers en el otroGoogle Maps

Antes del 1778 ya existía la calle dels Agullers, aunque era mucho más corta. En ella se concentraban los menestrales que fabricaban agujas y utensilios para la pesca. En 1786 se independizaron de un gremio que también comprendía a los agujeteros, los cerrajeros y los armeros.

El origen de la calle Ample se remonta al siglo XIII, cuando se reurbanizó esta parte del barrio, con la construcción del convento de la Merced. En su momento era la calle más ancha de la ciudad, de ahí su nombre.

En la calle Ample gran parte de la aristocracia barcelonesa decidió construir sus palacios, mucho antes que se trasladaran, no lejos de allí, a la calle Montcada. Allí se construyeron el palacio del Duque de Sessa y Soma, que fue residencia del virrey de Cataluña; el palacio Gualbes, o el palacio Mornau.

El obispo de Urgell tenía allí una casa donde, en 1492, se alojaron los Reyes Católicos. En junio de 1640, un grupo de segadores intentó saquear el palacio del virrey Santa Coloma después de un altercado entre uno de ellos y un alguacil que lo hirió gravemente. También en esta calle se celebraron carreras de caballos, justas y desfiles.

Los expropiados

La relación de propietarios a quienes se les expropiaron sus casas cuando se eliminaron los citados tramos apareció publicado en la prensa. Algunas de estas fincas eran particulares y otras habían sido adquiridas por diferentes bancos. Estos eran:

  • Plaza de Antonio López y calle Ancha: solar antes señalado con el número 76; propiedad del Ayuntamiento de Barcelona.
  • Ancha 64 y 70: Banco Vitalicio de España.
  • Ancha 68: en usufructo, don Francisco Massach; propietaria dona Mercedes Congost.
  • Ancha 78: del Ayuntamiento de Barcelona.
  • Ancha 80: doña Celestina Santigue y don Domingo, don Narciso, don Miguel y don Pedro Vendrell y Santigue.
  • Ancha 82: doña Josefa, doña Concepción, doña Matilde, don Antonio, don Joaquín, don Miguel y doña Mercedes Monclús y Tarrats.
  • Ancha 86: don José Torrens y Torreguitart.
  • Ancha 63, 65, 67 y 69: don Luis de Nadal y Artós.
  • Ancha 71: usufructuaria doña María del Pilar de Sentmenat y nudo propietario don Luis Escrivá de Romaní.
  • Ancha 73: don Amador, don Conrado, don Julio y don Antonio Romaní y Guerra.
  • Ancha 75: don Ramón Gil y Vilardosa.

Luis de Nadal y Artós, en la misma calle Ancha número 35, poseía el conocido como palacio Mornau. Edificio reformado en 1908 por el arquitecto Manuel Joaquín Raspall Mayol. Nadal se casó ese año con María de Quadras Veiret, hija de Manuel de Quadras Feliu, barón de Quadras. Maria del Pilar de Sentmenat Patiño era hija de Ramón de Sentmenat Despujol, marques de Sentmenat y de Ciutadilla.

Se casó con Joaquín Escrivá de Romaní y Fernández de Córdoba, marqués de Monistrol de Noya, de San Dionís. El nudo propietario era hijo Luis Beltrán, marqués de Peñalba y conde de Sástago. Uno de los propietarios de la casa número 73, Amador Romaní Guerra era miembro de una familia de la industria papelera y arqueólogo aficionado. A él se debe el descubrimiento de los yacimientos arqueológicos Abric Romaní y Estación Agut en Capellades.

Evitar la ‘mili’

En el número 64, propiedad del Banco Vitalicio, estaba el Montepío Catalán de Quintas. Esta entidad permitía, a los jóvenes que eran sorteados para hacer el servicio militar, salvarse a cambio de dinero. Era una práctica conocida por todos, pues estaba aprobado por ley. El proceso se publicitaba en la prensa, para que los jóvenes y sus familias supieran los trámites que debían llevar a cabo para salvarse de hacer el servicio militar:

«Cada uno deberá entregar antes del día del sorteo la cantidad de Mil Quinientas pesetas, que es el precio de la redención, y todos serán redimidos antes de finir el plazo de dos meses, por exigirlo asi terminantemente la Ley actual.

Las redenciones que se recobren, pertenecientes a los socios excedentes de cupo, se repartirán a todos los asociados por partes iguales.

Si el contingente que se pida no pasa de sesenta mil hombres, es muy probable que cada socio recobre unos ciento veinte duros»

La rehabilitación de una parte de Barcelona, abriendo la vía Layetana, para que la nueva Barcelona, la del Ensanche tuviera una salida directa al mar, hizo que no solo desaparecieran casas y calles del antiguo trazado de la Vía Layetana, sino que una calle fuera cortada por la mitad, perdiéndose una serie de casas y una calle, la dels Agullers, creciera y tuviera que numerarse de nuevo.

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