Interior del cuartel del Bruch
Los jóvenes responden con entusiasmo a las puertas abiertas del Cuartel del Bruch en Barcelona
Durante el fin de semana se puede visitar el recinto, desde las 10 de la mañana hasta las 8 de la noche
A la una del mediodía, puntual, de este viernes, se ha llevado a cabo el acto de izado de la bandera de España, lo que ha sido el pistoletazo de salida de la jornada de puertas abiertas en el cuartel de El Bruch (Barcelona).
Hasta el domingo, a las 20 h, los ciudadanos que así lo quieran, pueden acceder a estas instalaciones que se encuentran en la zona Universitaria, junto a la Avenida Diagonal. La entrada es libre. El objetivo, tal y como ha remarcado el Comandante Militar de Barcelona y Tarragona, el General de Brigada César De Cea Quijano, es «acercar» las Fuerzas Armadas a los ciudadanos.
Hace un sol de justicia, pero eso no es impedimento para que muchos, grandes y pequeños, se acerquen al cuartel, engalanado para la ocasión con banderas de España. Nada más acceder al recinto, en el patio, ya se puede observar el despliegue de vehículos y estands que ha desplazado el Ejército. Algunos, como Luis, de seis años, no podía dejar de repetir: «madre mía, madre mía, madre mía». Su padre nos explica que le hacía mucha ilusión, sobre todo poder subir a un tanque.
Desde luego que lo ha hecho. Primero, algo más precavido, se ha acercado a un vehículo en el puesto de Infantería de Marina. Se ha movido por el Neton, el vehículo ligero de operaciones especiales. Primero en los asientos traseros, luego en los delanteros. Una vez ha cogido confianza ha pedido ir hasta los vehículos acorazados.
El espacio reservado para la Armada
Los vehículos acorazados
Sin lugar a dudas, y como Luis, eran muchos los que querían subirse «a un tanque». Para acceder más fácilmente a un Leopardo 2E, de más de 62 toneladas, o al Vehículo de Combate de Infantería Pizarro, se ha colocado una plataforma elevada, con unas escaleras. Ahora bien, como aseguraba Carla, «intentar meterse en el interior del vehículo ya es otra cosa, es muy estrecho y cuesta maniobrar un poco. No sé como lo pueden hacer tan rápido», nos aseguraba.
Junto al Leopardo o al Pizarro, estaban también el Obús autopropulsado M-109 A5E, el Obús Santa Bárbara 155/52 SIAC con un tubo de más de 8 metros y el Misil superficie aire portátil de artillería antiaérea Mistral, así como el Transporte Oruga de Montaña; o el Vehículo de Alta Movilidad Táctica URO VAMTAC ST5.
Vehículo acorazado Pizarro
En los laterales del patio se han colocado los diferentes «puestos»: de los veteranos, de Cáritas Castrense; el que ofrecía información sobre la oferta educativa de las Fuerzas Armadas y, al final, estaba la Unidad Militar de Emergencias, la UME. Ha estado presente con una moto, un vehículo más ligero y un camión. Hasta ellos se han acercado unos jóvenes que han hecho «prácticas» con una manguera, intentando controlarla, dirigiéndola en la dirección correcta, para apagar un fuego.
Al otro lado estaban colocados los espacios para la Armada, con la Infantería de Marina; y también las Fuerzas Aéreas. Lo más demandado, sin lugar a dudas, el simulador de vuelo. «No sé cuántas veces he estrellado el avión», dice Juan, de 14 años. «Creo que he hecho perder mucho dinero a España», sonreía, mientras nos decía que él, en realidad, lo que quiere es hacer como la Princesa Leonor y poder navegar en el Juan Sebastián de Elcano.
Vehículo Leopard
Pero es que, como Juan, son muchos los jóvenes que, acompañados por sus padres, se han acercado hasta el Bruch, interesados en la carrera militar. Y, por momentos, todos los militares que se encontraban en el estand de formación, han estado ocupados dando explicaciones. Y se les acumulaba gente esperando a ser atendida.
Es el caso de Héctor, aunque él ya lo tiene decidido y está esperando a que lo llamen para las pruebas físicas y para pasar el reconocimiento médico. Su destino, o eso quiere él, es el Ejército de Tierra. Nos ha explicado que tiene un grado medio, fue al Salón de la Enseñanza, en Barcelona, para ver qué opciones tenía y «apareció el sitio del Ejército. Allí me dijeron que podría entrar como suboficial, me enseñaron todas las posibilidades que tenía, y me decanté por el de Tierra. Y ya he enviado la solicitud».
¿Y por qué quiere acceder a las Fuerzas Armadas? «Para conocer la realidad de cómo es la vida, saber lo que es el compañerismo y la unidad, y porque me ha gustado desde muy pequeño. Es un sueño por cumplir. Y si no me convence, después puedo seguir estudiando o puedo opositar a policía o a bombero», nos asegura
Más jóvenes que Héctor son Itziar e Irene. Ambas tienen 16 años y son de Barcelona. Itziar lo tiene más claro: «me gustaría ser militar en un futuro. Me gusta el compromiso con España». Irene duda más, aunque asegura que «todo este mundillo siempre me ha gustado. Pero, además, ahora tengo la oportunidad de entrar dentro de un tanque, que es a lo que he venido hoy», nos dice entre risas.
Y Marila, de origen colombiano, se ha acercado hasta el cuartel para acompañar a su hijo Luis, también de 16 años. Nos explica que él está «convencidísimo» de que quiere ser militar. Tanto, asegura, que lleva tiempo buscando qué opciones tiene para poder entrar en las Fuerzas Armadas. Es tímido, apunta, «pero ahí lo tienes. Él solito se ha acercado a un militar para que le explique todo con detalle. Esta vez no me ha necesitado».
Al fondo, los puestos de la Armada y del Ejército del Aire
Otro perfil de visitantes son los que han hecho la mili en el cuartel del Bruch y quieren «rememorar viejos tiempos». Es lo que nos explica José, que viene con su mujer y sus nietos adolescentes. A ellos les explicaba cómo estaba distribuido antes el edificio y qué unidades se podía encontrar allí. Ha lamentado no poder subir a un vehículo acorazado «porque tengo una prótesis en la cadera, porque estoy hecho un chaval», nos precisa, pero ha guardado pacientemente la cola para que sus nietos sí pudieran hacerlo.
Y, como José, se han acertado Francisco y Antonio. Ellos hicieron la mili, o mejor dicho, las maniobras, en Sant Climent Sescebes (Gerona) y querían poder rememorar, en cierta manera, aquellos años. Se han alegrado muchísimo cuando han visto soldados que pertenecen al Regimiento de Infantería Arapiles 62, que «están en San Clemente», como ellos le siguen llamando.
En el otro extremo del patio se encontraba la Guardia Civil. Allí había miembros del Seprona, del Grupo de Unidades Subacuáticas, o los GRS. También las diferentes unidades de la Benemérita ha llamado la atención de los jóvenes que, en algunos casos, han intentado coger una serpiente con una de las herramientas con la que trabajan los agentes del Seprona. «La he cogido a la primera. Eso es fácil, ¿eh?», presumía un chico. Y el agente respondía: «claro, porque es de plástico y está parada. Intenta hacerlo con una real, cuando esté en movimiento y no en un terreno llanito y despejado».
Y también ha llamado mucho la atención el material de «control de masas» de los GRS y el de protección, el que utilizan cuando van a entrar en algún inmueble «y no sabemos lo que nos vamos a encontrar en el momento del acceso, pero tampoco durante el tiempo que estemos allí».
Material de la Guardia Civil
Pero además, a lo largo de estos días, se organizan diversas demostraciones dinámicas y actividades interactivas para que los visitantes conocer mejor las capacidades de las Fuerzas Armadas. Algunas de esas iniciativas incluyen demostraciones de perros adiestrados (equipos cinológicos), exhibiciones de combate cuerpo a cuerpo, o una pista de obstáculos para los más pequeños.
Y también hay conciertos. El viernes, por ejemplo, la banda de música interpretó varios pasodobles. Y si no se han cansado de tanta actividad, se han organizado varias exposiciones fotográficas: una sobre las operaciones en Afganistán, una exposición sobre fondos históricos del archivo y biblioteca militares y otra sobre la historia del Regimiento de Infantería Barcelona 63 y el acuartelamiento del Bruch.