Trabajadores del restaurante Disfrutar de Barcelona, en una imagen de archivo
Barcelona
El chef del mejor restaurante del mundo revela qué pasó durante el apagón: «Nos hicieron un ‘simpa’»
«Fue surrealista», asegura Xatruch
El restaurante Disfrutar, en Barcelona, fue elegido como el mejor restaurante del mundo en la célebre lista The World's 50 Best Restaurants 2024. Este año ha sido relevado por el peruano Maido y no aparece en la lista, debido a la política de este ránking que ‘elimina’ de entre los posibles candidatos a los ganadores del número uno para darle más emoción al asunto y los sitúa en la lista Best of the Best, («lo mejor de lo mejor»).
Como sea, lo cierto es que el restaurante del Eixample barcelonés fundado por Oriol Castro, Eduard Xatruch y Mateu Casañas es un acierto seguro para los foodies. Esta semana, Xatruch concedió una entrevista a RAC1 en la que hablan de varias cosas: entre ellas, de lo sucedido en el restaurante el 28 de abril, el día del apagón que afectó a toda España.
Como a tantos negocios, al Disfrutar también se les quedaron inservibles las máquinas TPV para cobrar. «Pedimos los datos para contactar con los clientes al día siguiente y que nos hiciesen una transferencia», explica el chef. Fue algo que cumplieron todos los comensales… excepto unos americanos, que aprovecharon la ocasión para hacer un simpa y no pagar.
Según Xatruch, fue la primera vez que les pasa en más de una década que llevan abiertos. Un comensal menos supone un cierto agujero, ya que cada menú degustación cuesta 315 euros, según se puede ver en su página web.
«Fue surrealista»
No fue la única anécdota que relató Xatruch a la emisora catalana. El entrevistado, de hecho, aquel día no estaba en el Disfrutar, sino participando en un acto benéfico en Marbella. «Aquel día fue surrealista», dijo, pero también señala que no dar de comer a los comensales, que habían reservado con un año de antelación, no era una opción.
Los chefs del restaurante Disfrutar: Eduard Xatruch (d), Oriol Castro (i) y Mateu Casañas (centro).
¿La solución? «Trabajamos con cámping gas», explica Xatruch, como si fuera una improvisada comida campestre. «Tenemos un kit de supervivencia por si pasa algo, que básicamente son velas y otras cosas que nos pueden ser útiles», explica. Aquel día, ante la emergencia culinaria, «tuvimos que adaptar un poquito el menú, pero todos quedaron encantados y agradecieron mucho el esfuerzo del equipo».
Eso fue al mediodía, pero por la noche «por un tema de la humedad ambiental» no se podía dar el servicio en condiciones. Por eso, llevaron a todos los comensales a la terraza y les dieron una copa de cava mientras esperaban a que volviese la luz, dado que en otras zonas de Barcelona estaba ocurriendo. No hubo suerte: «Intentamos recolocar a las personas de aquel servicio de noche y ya está», explica Xatruch.