Uno de los helados de Albert Roca
El maestro del croissant renace como heladero en plena Rambla de Cataluña
Albert Roca convierte su talento pastelero en una nueva aventura helada tras clausurar sus emblemáticas pastelerías barcelonesas
La capital catalana vuelve a ser testigo del resurgimiento de uno de sus artesanos más reconocidos. Albert Roca, quien cosechó dos galardones nacionales por sus croissants de mantequilla y se alzó como el mejor heladero artesano del país, estrena este jueves una propuesta completamente renovada en el corazón turístico de Barcelona.
La historia da un giro inesperado después de que el pasado mes de julio se produjera el cierre definitivo de las pastelerías Sant Croi, establecimientos que durante años fueron referencia gastronómica en los barrios de Putxet y Sants. Las puertas de Pàdua 91 y Bassegoda 56 se cerraron de forma abrupta, dejando atrás décadas de tradición repostera.
Un renacer entre turistas y locales
El nuevo proyecto, bautizado como «El Gelat», ocupará un estratégico enclave en la Rambla de Cataluña, compartiendo vecindario con Casa Candela y la discoteca City Hall. Esta ubicación representa un cambio radical en la estrategia comercial de Roca, quien ahora apuesta por captar tanto el flujo turístico como la clientela local más exigente.
La transición de la repostería tradicional al universo helado no es casual. El artesano barcelonés ya había demostrado su maestría en este campo al conquistar el reconocimiento nacional como mejor heladero artesano durante 2022, consolidando una reputación que trascendía sus famosos croissants premiados en 2009 y 2018.
La filosofía del ingrediente auténtico
La propuesta de Roca se fundamenta en un principio inquebrantable: la autenticidad del sabor. Mientras la gran industria recurre a aromas artificiales, su metodología abraza la materia prima genuina. Sus creaciones de vainilla incorporan la especia natural raspada manualmente, enriquecida con almendras caramelizadas que aportan textura y complejidad.
El chocolate, por su parte, mantiene la misma calidad que caracterizaba sus bombones, utilizando cacao colombiano de primera categoría. Esta coherencia en la excelencia se extiende a toda su carta, donde destacan el innovador «Citric Game» —galardonado como mejor helado nacional en 2021— y el popular tiramisú.
La sostenibilidad local también define su enfoque productivo. Las fresas frescas de Gavá componen hasta el 65% de su helado correspondiente, mientras que el mango responde a criterios de kilómetro cero, reflejando un compromiso con el territorio y la calidad que va más allá de las modas gastronómicas.
El anuncio llegó a través de las redes sociales de Sant Croi, generando expectación entre los seguidores que habían lamentado el cierre de las pastelerías. Ahora, la Rambla de Cataluña se prepara para recibir una propuesta que promete elevar el listón del helado artesano barcelonés, demostrando que el verdadero talento siempre encuentra la forma de reinventarse.