La imagen de san Carlo Acutis en la basílica de la Mercè de Barcelona
Religión
La única iglesia de Barcelona con una reliquia de primer grado de san Carlo Acutis, el 'apóstol de internet'
La basílica de la Mercè de Barcelona tiene desde hace meses una estatua del célebre santo millennial
San Carlo Acutis es, junto a su compatriota san Pier Giorgio Frassati, el santo más reciente de la Iglesia Católica. Apodado el «santo millennial» o el «apóstol de Internet», se trata de un joven italiano apasionado por la informática, entregado al servicio a los demás y profundamente enamorado de la Eucaristía, que falleció debido a una leucemia en 2006.
En Barcelona hay una iglesia que tiene una reliquia de primer grado de este santo, canonizado el pasado 7 de septiembre. Se trata de la basílica de la Mare de Déu de la Mercè, sede de la patrona de la ciudad: es un templo levantado después de que la Virgen se apareciera a san Ramón Nonato, san Raimundo de Peñafort y al rey Jaime I, para crear la orden de los Mercedarios.
La reliquia se encuentra junto a una figura que se puede venerar, y que representa a Acutis como un joven con polo granate y zapatillas deportivas. Porta una mochila, y en las manos lleva un móvil y un rosario: la figura no mide más de 50 centímetros, y llegó a la parroquia hace dos años, cuando el párroco, Fermín Delgado, y Mónica Padrol, miembro del consejo de Pastoral y Economía de la basílica, la encontraron durante una peregrinación a Fátima.
Con todo, no recibieron la reliquia del joven fallecido hasta el mes de abril: se trata de un pelo, y, por tanto, es una reliquia de primer grado. La Basílica recibió la reliquia gracias al periodista y cineasta José María Zavala, que filmó el documental El cielo no puede esperar y que puso en contacto a la basílica con la madre de Acutis, Antonia Salzano, quien donó la reliquia.
La reliquia casi no llega
Según explica Mónica Padrol a EFE, cuando Salzano «se enteró de que en la basílica que alberga la patrona de Barcelona queríamos tener una imagen de Carlo, y de que, en ese momento, éramos la única iglesia de España que la queríamos tener, enseguida se involucró y nos dijo que nos iba a regalar una reliquia».
Dos personas frente a la imagen de san Carlo Acutis en la basílica de la Mercè
La reliquia tenía que llegar a Barcelona el 10 de abril de 2025, pero estuvo a punto de no hacerlo. La traían Zavala y su mujer Pía Gasset. Al llegar a Zaragoza, el 9 de abril, se dieron cuenta de que se habían dejado la caja, con la reliquia, en Madrid. Evidentemente al día siguiente, a no ser que se produjera un milagro, el obispo y todos los allí congregados, se darían cuenta que no existía dicha reliquia.
La historia se salvó gracias a un envío postal exprés. En el momento de la verdad, todo estaba en su sitio, incluida la reliquia, y no pasó nada. Otro milagro -si cabe- de san Carlo Acutis.