Una representación del Cirque du Soleil, en una imagen de archivoAnne-Marie Forker

Barcelona

Colau dejó pasar la oportunidad de que el Cirque du Soleil se instalase en las Ramblas de forma permanente

El plan actual para el Teatro Principal contempla convertirlo en un 'hub' cultural

En el tramo final de Las Ramblas de Barcelona, en la Plaza del Teatro, se levanta el Teatro Principal, que lleva cerrado muchos años y es propiedad de la familia Balañá, una de las sagas empresariales más importantes en el sector del entretenimiento y espectáculos en la capital catalana, con una trayectoria que se remonta a principios del siglo XX.

Es, por así decirlo, el teatro más antiguo de Barcelona. Se fundó gracias a la donación de un terreno y casas realizada por Joan Bosch al Hospital de la Santa Cruz. El objetivo era que los beneficios de las representaciones teatrales ayudaran a sufragar los gastos del hospital.

Para garantizar mayores ingresos, el teatro obtuvo el privilegio de la exclusividad de las representaciones teatrales en la ciudad, concedido por Felipe II en 1568 y 1587. El edificio original tenía la estructura de un corral de comedias; sufrió un incendio en 1878, pero se reconstruyó gracias a las donaciones de la nobleza. Durante el siglo XVIII acogió principalmente espectáculos de ópera, aunque a partir de 1847 entró en competencia en este ámbito con el Gran Teatro del Liceo.

En 1840 cambió de nombre por el de Principal, para reafirmar su estatus y antigüedad frente a los nuevos competidores. A lo largo del siglo XX, el edificio se adaptó a las nuevas modas y necesidades de ocio: fue un cine, un frontón para pelota vasca –con el nombre de Principal Jai Alai– y una sala de fiestas –La Cúpula Venus–, que cerró, definitivamente, en 2017.

Fachada del Teatro Principal, hoy en desusoWikimedia

Desde esta fecha, la familia Balaña cedió la gestión del Teatro Principal al grupo de Inversiones Hoteleras Atir, propiedad de Josep Maria Trénor. Dentro de esta nueva gestión se propuso un ambicioso proyecto: que el teatro se convirtiera en la sede permanente del Cirque du Soleil en Barcelona. Sin embargo, como adelantaba Crónica Global, este proyecto finalmente se vio frustrado.

El Cirque du Soleil

La compañía circense canadiense, conocida por sus espectáculos estables en Las Vegas, buscaba establecer una base fija en la capital catalana, una ciudad con la que mantiene una larga relación de giras exitosas. Inversiones Hoteleras Atir, con Josep Maria Trénor al frente, negoció directamente con el imperio circense entre 2022 y 2023, en los estertores de la última legislatura de Ada Colau.

El plan era instalar un espacio de circo permanente en el emblemático edificio, pero el proyecto –que habría supuesto una inversión significativa y un revulsivo cultural para Las Ramblas– se desmoronó. Aunque la propiedad y el Ayuntamiento, al frente del cual estaba Colau, estuvieron cerca de cerrar el acuerdo, las complejas negociaciones y, principalmente, el escollo de la lentitud en la obtención de los permisos de obras para la reforma integral del edificio acabaron por frustrar la iniciativa.

Tras el descarrilamiento del proyecto circense, los promotores reorientaron el futuro del Principal. El plan actual, aprobado por el Ayuntamiento, contempla transformar el teatro en un gran hub cultural, con énfasis en el arte inmersivo y audiovisual.

Este nuevo enfoque busca devolverle la vida al edificio con seis salas distintas, incluyendo la Cúpula Venus, el antiguo Jai Alai, Espai Rambles, Teatro Latino, Teatro Principal y Espacio Lancaster-Petit Frontó, manteniendo el espíritu innovador que, irónicamente, pudo haber encarnado el Cirque du Soleil. Todas las salas estarán comunicadas por un espacio interior que hará de pasaje abierto, uniendo La Rambla con la calle de Lancaster, revitalizando el tránsito en la zona baja de la Rambla.

En el proyecto inicial habría sido diseñado específicamente para el espacio del Principal y habría combinado la acrobacia, la música en vivo, el teatro y el diseño extravagante que caracterizan a la compañía canadiense. La inversión faraónica necesaria para la reforma integral del edificio, que afectaría tanto a la fachada como al interior, que se encontraba en muy mal estado, se estimaba en aproximadamente 25 millones de euros.