Visita guiada por el interior de la Torre BellesguardBellesguard Gaudí

Año Gaudí

Una nueva ruta en la zona alta de Barcelona conectará las obras maestras más desconocidas de Gaudí

La Torre Bellesguard, los pabellones Güell o las Teresianas se conectarán en un recorrido propio

Todo el mundo conoce la Sagrada Familia de Barcelona. Y la Pedrera. E incluso la Casa Batlló. Pero no todas las obras del genial arquitecto catalán Antonio Gaudí han recibido históricamente el mismo reconocimiento: es el caso de la Torre Bellesguard, un edificio excepcional que –tal vez por encontrarse lejos de los circuitos turísticos habituales– ha cosechado cierta invisibilidad para muchos barceloneses y turistas.

No es el único ejemplo en la zona alta de Barcelona. Ahí están los pabellones de la Finca Güell, guardados por un feroz dragón de hierro forjado, o la muy gaudiniana Puerta Miralles, enclaustrada entre edificios residenciales. Mención aparte merece el colegio de las Teresianas, un homenaje a Las moradas de santa Teresa de Jesús que sigue usándose para aquello para lo que se construyó hace casi 140 años.

Uno de los objetivos confesos del Año Gaudí –impulsado por la Generalitat y la Cátedra Gaudí de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC)– es, precisamente, poner en valor las obras menos conocidas del arquitecto. De ahí que los impulsores del programa oficial de actos de la efeméride estén preparando una nueva ruta guiada que conectará, precisamente, los cuatro edificios de Barcelona citados en los párrafos anteriores.

«Los barrios de Pedralbes, Sarrià y Sant Gervasi hoy son de los más caros de España, pero en la Edad Media esto eran campos», explica Ferran Garcés, guía de la Torre Bellesguard y responsable del nuevo tour, que no se pondrá en marcha «hasta primavera». La idea es que el propio Garcés realice las visitas, que empezarán en la Torre Bellesguard y se realizarán a pie, pasando por los diferentes hitos, a la vez que se forman nuevos guías para ampliar la oferta.

Abrirlos al público

Será una oportunidad única, de hecho, para poder acceder a dos recintos que habitualmente se encuentran cerrados al público: los pabellones Güell –donde se ha restaurado la caseta del guardia– y las Teresianas, por ser un colegio en funcionamiento. Ambas son obras tempranas, donde se pueden ver los orígenes de Gaudí, según destaca Garcés: en la primera está el primer trencadís, y en la segunda, la primera cruz de cuatro brazos.

El dragón de hierro forjado que guarda el acceso a los Pabellones GüellAgència Catalana del Patrimoni Cultural

«Vemos cómo Gaudí va encontrando poco a poco su estilo, y una simbología religiosa que le acompañará toda la vida», explica el guía, entusiasta, llamando la atención sobre las estrellas de ocho puntas –símbolos de la Virgen María– o cómo «en los edificios de Gaudí siempre hay luz, porque para él la luz es Dios».

Todo ello como parte de un Año Gaudí que lleva por lema «el orden invisible» y que quiere centrarse en aportar un cariz científico al discurso sobre el arquitecto, según destacó este miércoles su comisario, Galdric Santana, al presentar las líneas maestras del evento. Otro objetivo clave es trabajar a Gaudí «de forma transversal», poniendo en relación sus obras y no tratándolas de forma individual.