Una de las obras de la muestra, en el Museo Diocesano de BarcelonaMDB

Cultura

Uno de los museos menos conocidos de Barcelona reúne obras maestras de Tiziano, Goya y Sorolla

El Museo Diocesano de Barcelona estrena una exposición sobre la vida contemplativa que reúne a grandes nombres de la pintura europea

Barcelona cuenta con un nutrido circuito de museos de arte. Varios de ellos no necesitan demasiada presentación –como el MNAC o el MACBA–, pero junto a los pesos pesados florecen muchas otras pinacotecas que periódicamente acogen exposiciones que nada tienen que envidiar a sus vecinos más mediáticos.

Es el caso del Museo Diocesano de Barcelona (MDB), ubicado en la Casa de l’Almoina, junto a la catedral. Desde hace unos días, este pequeño museo eclesial acoge la exposición Habitar la luz. Beatus ille, una muestra temporal que reúne obras de grandes maestros de la pintura europea, como Tiziano, Francisco de Goya o Joaquín Sorolla.

De la mano de estos pintores –y otros, como Jan Brueghel, Luca Giordano o Francisco de Zurbarán–, el MDB propone un recorrido por la representación de la vida contemplativa en la historia del arte europeo, empezando por el Renacimiento y concluyendo en el siglo XX, un bello Estudio de monja, que Sorolla pintó en 1919. Según la pinacoteca, esta obra invita a «cuestionar los ritmos acelerados de la vida moderna y a reivindicar el valor del tiempo y del silencio en el siglo XXI».

Habitar la luz

Habitar la luz. Beatus ille ha sido comisariada por la historiadora del arte Helena Alonso, que ha querido destacar a «hombres y mujeres que han decidido habitar la luz desde muchos ámbitos». En concreto, la exposición busca leer el papel de los monasterios y los conventos «como espacios clave de producción cultural, transmisión del conocimiento y transformación social, más allá de su dimensión espiritual», señalan desde el MDB.

«Durante siglos, estas comunidades fueron espacios de formación, de cuidado de los más vulnerables y de conservación y transformación del patrimonio cultural», añade. La exposición –breve, pero de un calibre incontestable– pone a dialogar diversas tradiciones europeas: Florencia, Venecia, Flandes y España se iluminan mutuamente, a través de artistas clave.

La muestra podrá visitarse hasta el 10 de mayo. Las obras proceden de instituciones públicas y privadas como el Museo de Bellas Artes de Sevilla, la Archidiócesis de Sevilla, la Fundación Gaudium Magnum - Maria and João Cortez de Lobão, la Fundación Pedrera Martínez y el Museo de Montserrat.

Entre ellas destacan varias dedicadas a la orden franciscana –ya que este 2026 se conmemoran los 800 años del fallecimiento de san Francisco de Asís–, o el retrato del Papa Pablo III pintado por Tiziano: fue el pontífice que convocó el Concilio de Trento y aprobó la creación de varias órdenes religiosas, tanto femeninas como masculinas, como la Compañía de Jesús.