Teresa Gimpera fotografiada por Xavier Miserachs

Historias de Barcelona

La Gauche Divine de Barcelona, o el arte de ser burgués y revolucionario al mismo tiempo

Regás y su grupo de amigos el color gris de la dictadura a golpe de talento cosmopolitano

En anteriores artículos hemos hablado de dos aventuras, la del Junco Rubia y la Operación Impala. En ambas participó el empresario Oriol Regás, a quien se le conoce también se le conoce por haber inaugurado en Barcelona una discoteca mítica, el Bocaccio, y ser el alma mater de una generación de artistas que revolucionaron el tardofranquismo. Regás y su grupo de amigos desafiaron aquel color gris, a golpe de talento cosmopolitano y que reclamaba una libertad que España no tenía con la dictadura.

Podemos decir que en aquel tiempo Barcelona fue la capital espiritual de Europa, gracias a la audacia de una generación que decidió vivir como si la dictadura ya no existiera. Aquella generación la bautizaron como Gauche Divine y tenían su lugar de encuentro en la discoteca Bocaccio, en la calle Muntaner 505. Todo aquello fue un estallido de modernidad vanguardista.

El inventor del término Gauche Divine («izquierda divina») fue el escritor y periodista Joan de Segarra Devesa, quien en su columna en el periódico Tele/eXprés, en octubre de 1969, llamó así a este grupo al hablar de la fiesta donde se presentó Tusquets Editores en la sala Gran Price. Esta editorial la fundaron Oscar Tusquets y Beatriz de Moura. Utilizó esta expresión para definir a ese grupo de jóvenes de la burguesía catalana, que combinaban su ideología progresista con un estilo de vida sofisticado y una estética impecable.

Los miembros de la Gauche Divine entendía que la revolución también pasaba por el placer, el diseño, la moda y la cultura internacional. Eran hijos de la burguesía desencantados con el orden establecido, que prefería citar a Sarte o el Libro Rojo de Mao, mientras lucían las últimas tendencias de Londres o París.

Bocaccio, el cuartel general

El cuartel general de esa juventud fue la discoteca Bocaccio, que abrió sus puertas el 13 de febrero de 1967. Regàs financió su proyecto mediante la creación de la empresa Bocaccio S.A, en colaboración con 38 socios accionistas inicialmente, que llegaron a ser hasta 280. Gracias a su éxito, el 4 de abril de 1971 abrió un local con el mismo nombre y decoración en Madrid, en la calle Marqués de la Ensenada número 16.

En 1981 vendieron el negocio a Pere García Pérez. A partir de febrero de 1982 la discoteca entró en decadencia, cerrando en 1985. Con el dinero obtenido Regás abrió otra icónica discoteca, Up&Down, siendo su directora Dolly Fontana.

Presentación de una colección de la diseñadora Mary Quant en la sala Bocaccio de Barcelona en 1967

¿Quiénes formaron parte de la Gauche Divine? Lo cierto es que se juntó mucho talento. En aquella época Barcelona se convirtió en la capital del Boom Latinoamericano de la literatura. A ellos contribuyeron editores como Jorge Herralde o Beatriz de Moura. Por Bocaccio pasaron Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Juan Marsé, Jaime Gil de Biedma, Terenci Moix, Félix de Azúa José María Carandell, Ana María Moix, Esther Tusquets, José Agustín Goytisolo, Enrique Vila-Matas, Joan de Segarra, Román Gubern Garriga-Nogués o Rosa Regás.

Dentro del mundo de la fotografía, estética y diseño estaban Colita, Oriol Maspons, Xavier Miserachs, Elisabeth Gali Camprubí, Maria Antonia Miserachs Ribalta, Elisenda Nadal, Jesús Ulled, Teresa Gimpera, Mónica Randall, Pilita Marín, Montse Riba o Isabel Gil moreno de Mora.

Entre los arquitectos y diseñadores, que formaron parte de la Escuela de Barcelona, tenemos a Oriol Bohigas, Ricardo Bofill, Federico Correa, Óscar Tusquets, Xavier Corberó o Elsa Peretti.

En el cine destacaron Gonzalo Suárez, Vicente Aranda, Gonzalo Herralde, El Perich, Oriol Regás, Eugenio Trías o Serena Vegano o el modisto Josep Andreu. También debemos destacar a Antonio de Senillosa Cros, Salvador Clotas Cierco, Guillermina Motta, María del Mar Bonet, Alberto Puig Palau, Salvador Pániker o Joan Manuel Serrat.

El rol de la mujer

Uno de los legados de la Gauche Divine fue redefinir el papel de la mujer en la esfera pública. Mujeres como Rosa Regás, Marta Feduchi, Teresa Gimpera o Colita no eran meras acompañantes. Todas ellas eran profesionales brillantes, independientes y dueñas de su propia narrativa. La liberación sexual y la independencia económica fueron pilares que este grupo practicó mucho antes de que se legalizaran en la España democrática.

Ahora bien, los sectores más ortodoxos del Partido Comunista de España y del Partido Socialista Unificado Español los acusaban de ser niños bien jugando a ser revolucionarios. Les reprochaban la distancia que les separaba de la clase obrera y la afición que tenían por el whisky de importación, mientras los trabajadores se enfrentaban a la policía en las fábricas. Y era normal, ellos formaban parte de la burguesía catalana que, para llevarles la contraria a sus padres, se hicieron de izquierdas, pero mantenían su clase social.

A pesar de estas críticas, lo cierto es que la Gauche Divine cumplió una función política. Erosionaron la moral del franquismo. ¿Por qué? Vivían como si la dictadura no existiera, importaban libros prohibidos, viajaban y traían ideas frescas, o crearon una grieta irreparable en el sistema de valores del régimen. Estos hombres y mujeres trajeron a Barcelona el aire que se estaba respirando en Europa y más después de mayo del 1968.

El espíritu de la Gauche Divine empezó a desvanecerse con la llegada de la Transición. Como dijo Oriol Regás, «Bocaccio no fue un lugar, fue un estado de ánimo». Y esa sería la definición donde hubo libertad, intelectualidad, inteligencia y resistencia. Por eso hoy en día Bocaccio sigue siendo un nombre de leyenda como la Gauche Divine.