La psicóloga Sonia RojasCedida

Entrevista

Sonia Rojas, psicóloga: «El miedo a conducir limita la vida de miles de mujeres… y se puede tratar»

Reivindica, en el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, más investigación y recursos para abordar la amaxofobia, que afecta a millones de personas en España, especialmente a mujeres

En el contexto del 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la psicóloga sanitaria Sonia Rojas, directora de Frena tu miedo, reclama que se mire de frente a un problema silencioso y muy extendido: la amaxofobia, el miedo a conducir, que condiciona la autonomía personal, la vida laboral y la vida familiar de quienes la padecen, con una especial incidencia en la población femenina.

Desde su centro, pionero en la prevención y tratamiento de esta fobia, Rojas defiende la importancia de la psicología como ciencia aplicada al día a día y anima a las mujeres a no resignarse a vivir bajo el bloqueo que genera el coche.

De paciente angustiada a referente en amaxofobia

Sonia Rojas no llegó a la amaxofobia por casualidad, sino desde su propia experiencia como joven que sufría una intensa ansiedad para sacarse el carné de conducir en su Huesca natal. Buscó entonces ayuda especializada para afrontar el examen práctico y apenas encontró recursos psicológicos específicos, por lo que terminó haciendo una suerte de «autoterapia» mientras estudiaba Psicología en la universidad.

Tras superar su miedo y llegar a disfrutar de la conducción, empezó a trabajar como secretaria en una pequeña autoescuela, donde pronto detectó un patrón repetido: alumnos que acudían a las clases prácticas pero no lograban rebajar sus niveles de ansiedad, por más horas de volante que acumularan. Ese contacto directo con los futuros conductores le hizo ver la necesidad de integrar la psicología en todo el proceso de aprendizaje, más allá de la técnica al volante.

Con el tiempo, Rojas dejó su trabajo en otras clínicas para desarrollar plenamente su propio proyecto, que hoy se ha consolidado en Frena tu miedo, un centro especializado que combina sesiones individuales, talleres grupales y acompañamiento terapéutico en el propio vehículo, en coordinación con autoescuelas y otros profesionales de la conducción.

Qué es la amaxofobia y cómo se manifiesta

Rojas define la amaxofobia como una fobia específica, es decir, un miedo desproporcionado y persistente asociado a la conducción, que se da antes y, sobre todo, durante la acción de conducir, y que interfiere de manera significativa en la vida de la persona durante al menos seis meses. Recuerda que la Real Academia incluye además en su definición el miedo a «conducir un coche o a montar en él», algo relevante porque en su consulta también atiende a personas con ansiedad intensa como copilotos.

La experta distingue entre el miedo «normal» que cualquiera puede sentir ante situaciones puntuales (lluvia intensa, autopistas desconocidas, tráfico denso) y la fobia propiamente dicha, caracterizada por una frecuencia mucho mayor de episodios, una intensidad elevada de síntomas y un fuerte sufrimiento subjetivo. Entre los síntomas que ve con más frecuencia se encuentran la anticipación catastrófica, los ataques de pánico, la hipervigilancia, la evitación de determinadas vías y una sensación de agotamiento físico y mental cuando la persona se baja del coche.

La amaxofobia puede aparecer en personas que apenas han llegado a conducir tras la obtención del carné, pero también en conductores veteranos que, tras años al volante, comienzan a sufrir crisis de ansiedad en el vehículo, a menudo en un contexto de sobrecarga personal, laboral o familiar. En muchos casos, el coche se convierte en el lugar donde la persona está sola y donde aflora una ansiedad que no se permite mostrar en el trabajo o en casa, actuando como «síntoma» de otras dificultades de fondo, como miedos a las alturas, claustrofobia o un nivel general de estrés muy elevado.

Un problema que golpea más a las mujeres

Los estudios disponibles apuntan a que el miedo a conducir afecta a millones de conductores en España y que la proporción de mujeres con amaxofobia es casi el doble que la de hombres, según datos del Instituto de Seguridad Vial de la Fundación Mapfre, que cifran en unos 8,5 millones las personas que reconocen miedo a conducir y en 1,5 millones quienes sufren una amaxofobia incapacitante. En la consulta de Sonia Rojas, la brecha es todavía mayor: aproximadamente un 80 % de las personas que acuden a tratamiento son mujeres y solo un 20 % hombres.

Para Rojas, en esta diferencia hay un claro componente de género: durante décadas, las mujeres han tenido más dificultades para acceder al mundo del automóvil y siguen infrarrepresentadas en profesiones ligadas a la conducción, como el transporte de mercancías, el taxi o los vehículos pesados. A ello se suman los estereotipos y prejuicios que todavía hoy reciben muchas conductoras, desde el clásico «mujer al volante, peligro constante» hasta comentarios en concesionarios donde se les ofrece «un coche pequeñito» asumiendo que les costará más manejar vehículos grandes.

Retrato de la psicóloga Sonia RojasCedida por Sonia Rojas

Rojas señala además ciertos rasgos de personalidad frecuentes en sus pacientes: alta responsabilidad, miedo a cometer errores, autoexigencia, perfeccionismo y necesidad de control, todos ellos factores que, unidos a la «carga invisible» que muchas mujeres soportan en el hogar y en el trabajo, incrementan la presión cuando se sientan al volante. El resultado es un miedo a molestar, a generar un atasco o a que otros conductores protesten, que puede desembocar en una evitación sistemática de determinadas vías o incluso en el abandono total de la conducción.

Evaluación científica y tratamientos adaptados

Desde la psicología como ciencia aplicada, Frena tu miedo basa la evaluación inicial en una entrevista clínica detallada y en la reconstrucción de la historia biográfica del paciente, utilizando cuestionarios de ansiedad y de preocupación como herramienta complementaria, pero no central. Rojas subraya que existen pocos instrumentos validados específicamente para amaxofobia, por lo que su equipo ha desarrollado un protocolo propio de registros de exposición que los pacientes rellenan cada vez que conducen, ajustado luego a cada caso.

En el tratamiento, la terapia cognitivo-conductual es el pilar principal: se trabaja sobre los pensamientos distorsionados y sobre la conducta de evitación con el objetivo de influir en la emoción del miedo, siempre desde una psicoeducación inicial que explique qué son el miedo y la ansiedad y cómo actuar ante un ataque de pánico. El programa incluye entrenamientos en autoinstrucciones, técnicas de relajación, respiración diafragmática y desactivación fisiológica, incorporando también recursos de otras orientaciones (humanista, Gestalt, mindfulness o técnicas centradas en trauma) según el perfil de cada persona.

La exposición se realiza de forma gradual mediante desensibilización sistemática: se construyen jerarquías de situaciones y no se pasa al siguiente nivel hasta que el anterior se repite al menos tres veces con una ansiedad inferior a cuatro sobre diez, evitando así «lanzar» al paciente a su mayor miedo de golpe. En los casos en que es necesario, el equipo se desplaza al domicilio y realiza acompañamiento terapéutico como copiloto en el propio vehículo del paciente, en coordinación con autoescuelas de confianza, lo que refuerza el enfoque multidisciplinar.

En cuanto a la duración, Rojas explica que los tratamientos suelen oscilar entre tres meses y un año, en función del tiempo que la persona lleva sin conducir, de la gravedad de la fobia y del nivel general de ansiedad. No es lo mismo intervenir en alguien que conduce a diario pero evita autopistas concretas que en quien lleva veinte años sin tocar el coche, o en quien arrastra un desgaste psicológico elevado por otros motivos ajenos al tráfico.

Más seguridad vial, menos accidentes

La psicóloga recuerda que Frena tu miedo es, en la práctica, un centro de prevención de accidentes de tráfico, porque conducir con altos niveles de ansiedad puede aumentar el riesgo de que se cumpla precisamente el peor temor del paciente: sufrir un siniestro. La clave, explica, es que la persona adquiera recursos para gestionar las sensaciones físicas y los pensamientos intrusivos sin que la reacción emocional domine la conducción.

Los datos de la DGT y de distintos estudios señalan que entre un 28 % y un 33 % de los conductores pueden sufrir en algún grado miedo a conducir, más allá de las cifras de amaxofobia incapacitante, y que la ansiedad al volante se intensifica en determinadas situaciones, como autovías, conducción nocturna, mal tiempo o trayectos solos. Rojas insiste en que la respuesta no puede limitarse a sumar clases prácticas o a «echarle valor», sino que requiere incorporar la dimensión psicológica a la seguridad vial, con más formación específica para autoescuelas, centros de reconocimiento y profesionales sanitarios.

11-F: ciencia, empoderamiento femenino y esperanza

El 11 de febrero, declarado por Naciones Unidas como Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, quiere promover la participación plena y equitativa de las mujeres en los estudios y carreras científicas, todavía lejos de la igualdad real. Para Sonia Rojas, esta fecha es una oportunidad para visibilizar que la psicología también es ciencia y que su aplicación directa puede cambiar la vida cotidiana de miles de mujeres que hoy ven su libertad condicionada por el miedo a conducir.

La psicóloga hace un doble llamamiento: por un lado, a seguir investigando sobre amaxofobia, una fobia que ha recibido poco apoyo empírico pese a afectar a millones de conductores en España; por otro, a que las propias mujeres pidan ayuda y no se resignen a una vida limitada por el coche. «Nuestros miedos no deben decidir la vida que llevamos», resume, convencida de que el tratamiento, aunque exige una inversión de tiempo, esfuerzo emocional y recursos económicos, merece la pena por la autonomía que devuelve.

Rojas concluye con un mensaje de esperanza: muchas de sus pacientes han pasado de tardar dos o tres horas en llegar al trabajo, de renunciar al ocio por falta de transporte o de aislarse socialmente, a recuperar la capacidad de desplazarse con normalidad y de organizar su vida sin depender del calendario y la disponibilidad de otros. En este 11-F, su trabajo encarna precisamente la idea de una ciencia al servicio de la persona, que en manos de mujeres profesionales contribuye a la seguridad vial, a la salud mental y a la libertad concreta de otras mujeres.