Capilla del Santísimo de San Juan Bautista de Gracia

Capilla del Santísimo de San Juan Bautista de GraciaWikimedia

Barcelona

La capilla escondida de Barcelona que podría ser obra de Gaudí: «La evidencia es abrumadora»

La iglesia de San Juan de Gracia oculta una capilla cuya autoría se atribuye a Gaudí, aunque hay debate

En la Plaza de la Virreina de la Villa de Gracia de Barcelona encontramos la iglesia de San Juan Bautista. Esta iglesia se levantó sobre el terreno del antiguo Palacio de la Virreina, réplica del que existe en Las Ramblas. El virrey Manuel de Amat quiso construir uno allí como lugar de veraneo.

Pues bien, en el nivel inferior de esta iglesia encontramos la capilla del Santísimo, una joya del modernismo que, durante un siglo, ha vivido a la sombra de los grandes edificios que son visitados diariamente por cientos de personas. Desde siempre se le atribuyó la construcción de esta capilla al maestro de obras Francesc Berenguer Mestres (1866-1914), amigo íntimo de Antonio Gaudí, con quien colaboró. Ahora bien, ¿esta capilla es de Berenguer o es obra de Gaudí con ayuda de su amigo?

Uno de los mosaicos en el techo de la capilla

Uno de los mosaicos en el techo de la capillaArzobispado de Barcelona

Esta iglesia está muy ligada a la vida cotidiana de Gaudí. El arquitecto empezó a vivir en el Park Güell a partir de 1906, con su padre, Francesc Gaudí Serra, y su sobrina Rosa Egea Gaudí. Del Park Güell bajaba a Gràcia y, después de oír misa en esta iglesia, iba a la Sagrada Familia.

La primera piedra del templo de Gracia la colocó, el 22 de abril de 1878, el reverendo José Ildefonso Galtell. El proyecto corrió a cargo de Magí Rius. Al cabo de diez años se concluyó. Durante la Semana Trágica de 1909, mientras los disturbios quemaban iglesias por toda la ciudad, las llamas consumieron parte de la nave principal de la iglesia, pero no se vio afectada de una manera devastadora la Capilla del Santísimo, que estaba en plena fase de decoración.

Durante la Guerra Civil, la iglesia quedó completamente devastada, siendo asesinado su párroco, el reverendo Antonio Forns. De forma providencial, la capilla del Santísimo no sufrió grandes desperfectos. Gracias a ello, hoy podemos contemplar los colores originales de los mosaicos, que no han sufrido restauraciones agresivas, manteniendo la pátina y la intención original del autor. Las tareas de reconstrucción, después de la guerra, corrieron a cargo del reverendo Miguel Carrau, Juan Bautista Serrat y el reverendo Joan Cabús Puig.

Entre 1906 a 1909 se construyó la Capilla del Santísimo, un espacio que rompe con la sobriedad del resto del edificio para abrazar la exuberancia simbólica y técnica propia del modernismo catalán. El proyecto, durante muchos años, se le atribuyó a Francesc Berenguer Mestres que, como hemos dicho, era amigo íntimo y mano derecha de Gaudí.

A pesar de ser un colaborador cercano nunca obtuvo el título oficial de arquitecto. Este obligaba a que sus proyectos fueran firmados por otros profesionales colegiados. En el caso de San Juan de Gracia, la atribución a Berenguer se basaba en la estrecha relación de este con el barrio y su estilo decorativo.

La relación de Berenguer no era la única. Para Gaudí este iglesia era su lugar de recogimiento diario. Los testimonios de la época recogen que el arquitecto era una figura familiar para los vecinos del barrio, a quienes saludaba mientras caminaba con su paso pausado y sus ropas modestas. Por eso recientes investigaciones sugieren que Berenguer pudo haber actuado como el ejecutor de una idea maestra concebida por el propio Gaudí. La construcción de esta capilla sería, por tanto, un regalo personal a su comunidad.

¿De Gaudí o de Berenguer?

El historiador y biógrafo gaudiniano Josep Maria Tarragona ha sido el principal impulsor de la atribución de la capilla. Tras un análisis exhaustivo iniciado en 2016, Tarragona sostiene que la complejidad teológica y arquitectónica de la capilla solo pudo haber nacido de la mente del genio de Reus. «La evidencia es abrumadora», comenta Tarragona.

La estructura de los arcos catenarios que sostienen el techo del oratorio responde a los mismos cálculos matemáticos que Gaudí utilizó para sus obras mayores. Berenguer era un artista extraordinario, pero no poseía la formación matemática necesaria para diseñar esa estructura de cargas». Tarragona aporta cinco puntos clave que concluyen que la autoría de la Capilla del Santísimo es de Antoni Gaudí.

La iglesia de San Juan Bautista de Gracia, desde la plaza

La iglesia de San Juan Bautista de Gracia, desde la plazaWikimedia

La cúpula de la capilla presenta un sistema de iluminación y una estructura de arcos que prefiguran soluciones utilizadas por Gaudí en la Sagrada Familia. El uso del trencadís y la disposición de las ventanas buscan una mística de la luz que era la obsesión personal de Gaudí. La capilla es un poema visual sobre la Eucaristía. Según Tarragona, el programa iconográfico, que incluye representaciones de ángeles, espigas de trigo y racimos de uvas, coincide con los manuscritos y la liturgia que Gaudí estudiaba profundamente.

La construcción coincide con el periodo de máxima madurez del arquitecto. Además, se sabe que Gaudí dirigía personalmente las obras de sus colaboradores más cercanos cuando el proyecto tenía un significado espiritual especial para él. La presencia de detalles ornamentales específicos, como la forma de ciertas molduras y el uso del color, guarda una correlación exacta con los trabajos que Gaudí realizaba en la misma época para la Cripta de la Colonia Güell.

En contra de esta autoría tenemos la falta de documentación. Es decir, no se ha encontrado un plano o documento firmado de puño y letra por Gaudí que certifique al 100 % que él realizó el diseño de la capilla.

Aunque elementos como los mosaicos del suelo y ciertos detalles orgánicos en el diseño son característicos de su estilo modernista, la simplicidad o el contexto de la obra en una iglesia no diseñada por él inicialmente generan debate sobre la extensión de su participación personal. El uso de arcos carpaneles es un rasgo que algunos críticos ven más propio del lenguaje de Berenguer que del de Gaudí.

Algunos académicos y expertos en patrimonio consideran que el estilo podría ser simplemente gaudiniano, debido a la profunda influencia que este ejercía sobre sus discípulos y más en Berenguer, al ser un colaborador muy cercano. La principal duda es que, si Gaudí hubiera diseñado algo tan complejo, ¿por qué no hay ni una mención en las actas de la junta de obra o en la correspondencia de la época? Con todo, el Año Gaudí nos aporta un nuevo misterio sobre su obra.

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